Seis años han pasado desde aquella noche de diciembre de 2008 que un miembro de la guardia pretoriana del Régimen asesinaba a sangre fría a Alexis Grigorópulos. Aquel asesinato fue la gota que rebalsó el vaso, fue el inicio de una revuelta contra el régimen de la Democracia y sus instituciones podridas.

Tanto antes como después de aquel diciembre la Democracia asesinaba y sigue asesinando directa o indirectamente a los que se oponen a su soberanía. Y en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo ha desatado una ofensiva contra todo el pueblo, aniquilando y conduciendo a la indigencia a todos los oprimidos. La revuelta de diciembre de 2008 nos volvió a indicar el camino, este largo y tortuoso camino de la lucha más bonita y esperanzadora en la historia de la humanidad: La lucha por la liberación social.

Asimismo, nos recordó que esta lucha no es y no puede ser pacífica, por una simple razón: Ningún régimen y ningún sistema social jerárquico y autoritario en la historia ha sido derrocado sin el uso de la violencia por parte de los oprimidos. Sin embargo, hoy la cuestión de la contra-violencia está siendo más apremiante que nunca. A la vez constituye una de las varias lecciones que hemos aprendido o asimilado los que tomamos parte en aquella revuelta: La revuelta en sí no es la respuesta, no es suficiente si no va antecedida, acompañada y sucedida por la organización política y social de su sujeto.

La revuelta de diciembre de 2008 se ha hecho libro, película, documental. Se ha intentado comercializarla, usurparla, tergiversar sus mensajes, “redondear” su historia, encauzarla a canales inofensivos para la Democracia, transformarla en un mero aniversario. El único “homenaje” que vamos a rendir nosotros a la revuelta de 2008 será el de la lucha continua de clase y social en la calle, en las barricadas, en los lugares de trabajo, en internet, en todas partes. No sólo hoy, cada día.

El breve texto que sigue es un breve y conciso llamamiento anarquista a la manifestación de hoy, 6 de diciembre de 2014 en Atenas.

La Democracia que asesina a 15añeros en la calle, la Democracia que asesina a inmigrantes en los centros de reclusión y en los calabozos de las comisarías, la Democracia que asesina a obreros en las fábricas de la patronal, la Democracia que protege a los que roban la riqueza del pueblo, y al mismo tiempo aterroriza y silencia todas las voces de resistencia: A esta Democracia puso en duda la revuelta de diciembre de 2008.

Esta Democracia se venga, poniendo en el punto de mira las okupas, tratando de silenciar los espacios de libre expresión y los medios contrainformativos, desatando pogromos racistas contra los inmigrantes. Esta Democracia mete en la cárcel a personas inocentes.

En este ambiente contra la revuelta formado por el Estado, la resistencia y la solidaridad son los elementos que nos unen y los mantienen vivos. Luchemos por agudizar la guerra social y de clase, por la sociedad futura, por la libertad, en el camino que nos indicó la revuelta de diciembre.

El texto en portugués.

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