La huelga “general” del 6 de noviembre de 2013, convocada por la “Confederación General de Trabajadores Griegos” y la “Confederación de los Sindicatos de Empleados Públicos”, los mayores sindicatos oficialistas de los trabajadores en el sector privado y público respectivamente, es una huelga más de carácter apaciguador. No nos hacemos falsas ilusiones acerca de tales huelgas y en general acerca del papel y las pretensiones de los sindicatos oficialistas. La “huelga” del 6 de noviembre de 2013 es una de las varias huelgas de un día que suelen convocar estos sindicatos de vez en cuando para apaciguar el descontento y la rabia de la gente, canalizarlos a vías anodinas para sus amos, el Estado y el Capital, así como para presentar este tipo de “huelgas” y de “movilizaciones” semejantes a ellas como una lucha contra el Sistema, y sus resultados como una derrota.

Con esta parodia de huelga y con el resto de sus tácticas los sindicatos oficialistas, totalmente desacreditados y vendidos a la patronal, pretenden cansar y hartar a la gente y hacerle acostumbrarse inconscientemente a la desilusión, a la idea de que cualquier lucha colectiva y combativa es en vano y no conduce a ninguna parte. Quieren despolitizar el contenido de la lucha y de la contraviolencia contra la violencia que nos ejerce diariamente el Poder, allanando el camino a los medios de desinformación y lavado de cerebro a propagandizar la opción de la vía “legítima” y en última instancia colar el mensaje subliminal de la sumisión a la barbarie capitalista.

En todas ellas no participa una gran parte de los esclavos asalariados del sector privado. Muchos trabajadores en este sector no pueden participar temiendo la represalia de la patronal. A otros (trabajadores autónomos o no) ni siquiera se les ocurre estar en huelga. Son los lobotomizados, a los que se les ha colado todo el paquete de la propaganda del Régimen. Son los que tienen la convicción de que con las huelgas y en general con las movilizaciones no se va a conseguir algo. Desde luego, este “algo” nunca lo van a concretar, porque sus aspiraciones se limitan a lo existente o en el mejor de los casos a una versión suya “más humana”.

También, varios de los funcionarios no van a participar en la huelga. Entre ellos los trabajadores del metro y de los autobuses de línea de Atenas, por estar todavía bajo régimen de movilización civil, desde la represión de su huelga hace unos meses. Y por supuesto los esbirros y los lacayos de las élites políticas, los funcionarios de alto rango, los varios directores, los enchufes y los demás parásitos que han acaparado una gran parte de los cargos y puestos públicos y reproducen de una manera monótona la ideología de la Soberanía.

Las huelgas de un día cada tres meses y las marchas de tipo paseo o desfile no van a cambiar nada y no nos sirven absolutamente nada (y va siendo hora de entenderlo). El único camino es organizar nosotros mismos nuestra lucha, y dentro de lo posible nuestra vida, lejos de todo tipo de jerarquías, instituciones, burocracias, mediaciones y delegacionismos. Simplemente es o ellos o nosotros. Si no compartimos la lucha, vamos a compartir la derrota.

El camino de la resistencia a la barbarie del totalitarismo que se nos pretende imponer pasa por la huelga general indefinida. Este camino es esperanzador pero difícil. Lo difícil estriba en la diseminación de la huelga general en todas partes en vez de las huelgas apaciguadoras, de la rebelión en vez de la sumisión, de la auto-organización en vez de la delegación, de las estructuras horizontales en vez de la jerarquía, de la participación en vez de la pasividad, de la contra-violencia en vez del pacifismo. No obstante, no es suficiente tan sólo recurrir a estos conceptos o invocarlos como un remedio contra todos los males. Al mismo tiempo lo “difícil” y al tiempo el desafío de nuestros tiempos es la desestructuración de la ideología dominante en cada aspecto de nuestra vida. Todo esto requiere sobre todo acción, así como trabajo, insistencia, consecuencia y un discurso concordante con las exigencias de la actualidad.

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