Seis años después del estallido de la revuelta de diciembre de 2008, el 6 de diciembre de 2014 vimos una “película” que hemos visto varias veces en el pasado. Por lo tanto, vamos a ser breves. Podríamos extendernos, comprobando lo de la brutalidad de la Policía, repitiendo lo de la represión que sufrieron los que tomaron parte en las manifestaciones y marchas en varias ciudades, comentar o criticar lo de las “escenas de caos” o comentarios semejantes de los medios de desinformación. No lo haremos. Nos limitaremos a una breve narración de los acontecimientos y a unas reflexiones igual de breves (y tal vez concisas) hechas a partir de estos.

En primer lugar, las manifestaciones del 6 de diciembre en casi todas las ciudades han sido masivas. La manifestación de la mañana en Atenas reunió a unos 2.500 personas, en su mayoría izquierdistas (de la Izquierda extraparlamentaria, así como unos cuantos miembros del partido de la oposición Syriza), estudiantes universitarios y de escuelas secundarias. En la manifestación de la tarde participaron unas 6.000 personas, mayoritariamente anarquistas y antiautoritarios (foto). En Tesalónica, en la manifestación participaron más de 4.000 manifestantes. Masivas fueron también las varias manifestaciones realizadas en varias ciudades más pequeñas (para los estándares de estas ciudades).

En segundo lugar, hay que señalar que el Partido “Comunista” estuvo ausente en todas las manifestaciones. Igual de ausente ha estado de momento en todas las movilizaciones en solidaridad con la huelga de hambre del preso anarquista Nikos Romanós. Tampoco ha emitido algún comunicado relativo a este caso. El partido parlamentario Syriza, a pesar de su retórica altisonante, en las calles estuvo prácticamente ausente. La mayor parte de las personas que tomaron parte en las manifestaciones del 6 de diciembre, así como en las movilizaciones en solidaridad con la huelga de hambre de Nikos Romanós han sido anarquistas, antiautoritarios y libertarios, con la excepción de una minoría de miembros de colectivos y partidos de la extrema Izquierda. Notamos aquí la ausencia (no inexplicable) de una gran parte de la sociedad, sobre todo de aquellos segmentos de la sociedad, algunas de cuyas ideas e inquietudes no están lejos de la perspectiva anarquista.

En Tesalónica la manifestación recibió una carga brutal por parte de las fuerzas represivas (vídeos 1 y 2). En cambio, en Atenas la manifestación del mediodía fue pacífica, y la de la tarde fue igual de pacífica, hasta que un pequeño grupo de manifestantes (que no marchaban dentro de los bloques de la marcha) optó por tomar la iniciativa de “indicar el camino de la insurrección” a los demás, “atacando a los símbolos capitalistas” de la plaza mayor de Síntagma, en concreto a unos cajeros automáticos y a unas tiendas departamentales. A pesar de la carga policial contra una gran parte de los bloques de la manifestación, esta no se disolvió. Sin embargo, muchos manifestantes se percataron de que a continuación verían una película que tienen vista durante los últimos años.

Al acabar la marcha, un grupo de manifestantes se dirigió al barrio de Exárjia, donde al rato estallaron enfrentamientos entre ellos y los maderos de la denominada Policía antidisturbios, en los cuales se hizo uso de una gran cantidad de cócteles molotov y gases lacrimógenos respectivamente. Durante unas cuatro horas el barrio fue el escenario de unos enfrentamientos callejeros espectaculares. No obstante, la mayor parte de los manifestantes no participó ni disfrutó de este “espectáculo” en vivo, ya que se había retirado al darse cuenta de lo que sucedería una vez finalizada la marcha.

En cambio, los canales televisivos y los demás medios de desinformación y lavado de cerebro no perdieron la oportunidad de sacar provecho de este “espectáculo” y presentarlo como tal a los telespectadores. Dedicaron gran parte de sus telediarios a las “escenas de caos de los disturbios” realizados en una “zona de guerra”, empleando reiteradamente los mismos asquerosos comentarios contra los anarquistas, los antiautoritarios y las manifestaciones en general. Y desde luego no perdieron la oportunidad de hacer abuso de la bien conocida y muy querida por ellos propaganda del terror. Y por supuesto, en esta “operación terror” no perdió la oportunidad de participar, jugando un papel protagonista, la Policía.

La Policía cortó el acceso a un gran número de calles y avenidas del centro de Atenas, incluso en zonas que estaban bastante lejos de donde se desarrollaron los enfrentamientos. Mantuvo este bloqueo extendido del centro durante muchas horas, comenzándolo mucho antes del inicio de las manifestaciones y terminándolo mucho después de su finalización.

Notamos que, como ha ocurrido en varias manifestaciones en el pasado, las fuerzas represivas hicieron uso de un gran número de los odiados policías vestidos de civil. Esta vez, sin embargo, soltó a la calle a un gran número de ellos, al mismo tiempo que los enfrentamientos estaban en pleno desarrollo. En los vídeos 1 , 2 y 3 se ven muchos de ellos en grupo, recién bajados de una furgoneta de la Policía, pasando por al lado y por entre los maderos uniformados, dirigiéndose en grupo hacia el barrio de Exárjia.

Señalamos también que en varias ocasiones la actitud de los habitantes del barrio hacia la Policía ha sido algo más que hostil. En este vídeo un escuadrón trata de entrar en una vivienda. Los vecinos se dan cuenta y desde los balcones abuchean e insultan a los maderos, incluso tirándoles macetas, piedras y otros objetos, y haciéndoles retirarse. En ese vídeo otros tiran cócteles molotov a los maderos desde los balcones de sus pisos.

Consideramos que las movilizaciones convocadas por cualquier colectivo político del movimiento son dirigidas o al menos deben ser dirigidas a la sociedad. Los sujetos políticos que convocan una manifestación se encargan de su preparación y organización, y por consiguiente de su forma y de las características que ella tenga, y sobre todo de sus objetivos. Asimismo, son responsables del cumplimiento de estos rasgos de la manifestación y de cualquier acción realizada en general.

Cuanto más alto es el nivel de esta (auto)organización política y más claras se hacen estas características a todos (a los que hayan participado en su elaboración y creación, y a los que no pero que quieran participar en la acción realizada), más fácil resulta la tarea de salvaguardar cualquier acción, manifestación o movilización, conferirle los rasgos decididos colectivamente, comprometerse con ellos, y hacer una evaluación de lo acontecido posterior a la realización de la acción. De esta manera, dentro del movimiento todo es claro para todos, y sobre todo las acciones políticas de cada sujeto político no anulan y no se superponen a las de los demás.

Con respecto al tema de los sujetos políticos que llaman a una acción en esta entrada vamos a hacer tan sólo dos constataciones. En primer lugar, cada uno de ellos tiene responsabilidades políticas de sus llamamientos, de su actitud y de sus acciones. Por ejemplo, no puedes llamar a una manifestación de una manera clara (cartel, texto o panfleto) y no aparecer en ella de la misma manera (por no decir no aparecer del todo). Por ejemplo, tienes responsabilidades políticas si llamas a una manifestación de carácter “pacífico”, y que sobre la marcha de la manifestación decidas cambiar su carácter, o consentir la actitud de personas que “van en paralelo a ella”, modificando con sus acciones su carácter.

En segundo lugar, hemos de tomar en consideración (como sujetos políticos, colectivos o medios contrainformativos) que hay colectivos, como por ejemplo la ocupación de un recinto universitario, que llaman a una manifestación, y que al día siguiente de ella no van a existir como tales, y que hay otros que sí van a existir para rendir cuentas y para hacer evaluaciones o crítica sobre lo acontecido. No olvidemos el día siguiente de las manifestaciones. Escribimos eso porque al parecer para algunos no es claro que exista, y para otros simplemente no existe como tal, o sea que no sienten la necesidad de evaluar su posición y sus responsabilidades políticas. Con eso no queremos decir por supuesto que algunos colectivos o sujetos políticos no puedan o no deban hacer llamamientos. Simplemente queremos destacar la distinción entre los varios sujetos políticos, con respecto a sus responsabilidades políticas, y poner en la mesa otra vez el tema de la organización política, y el del papel de los medios contrainformativos.

Un medio (contra)informativo puede haber optado por publicar todos los llamamientos convocados. Sin embargo, aquí querríamos plantear la reflexión de algunos compañeros, de que si un colectivo no conocido hace un llamamiento a una manifestación, y no es consecuente con su propio llamamiento (por no aparecer del todo en ella, o por no mantener una actitud consecuente con el llamamiento), además de los varios interrogantes que pueden surgir sobre este colectivo, surge el tema de la desacreditación del medio contrainformativo y como consecuencia la de su tarea. Por supuesto que cada uno es libre de hace sus opciones. No lo ponemos en duda. Simplemente hemos planteado unas reflexiones y constataciones, que esperamos que sean útiles para todos los que tengan reflexiones semejantes.

El texto en portugués.

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