Texto de la Asamblea de Anarquistas y Anti-autoritarios de las Facultades Médicas, repartido recientemente con motivo de la participación de los neonazis en las elecciones de la Asociación de Médicos.

Con motivo de la presencia de neonazis en la Asociación Médica, se da una buena oportunidad para que el conjunto de los bandos políticos articule un discurso antifascista inofensivo, el cual presentará la identidad médica como algo puro, concibiendo el fascismo como algo que viene de lejos, y siempre desde el punto de vista corporativo, ajeno a (lejos de) la “cotidianidad médica”. Como una colectividad que quiere crear una ruptura con el estado de salud del que goza la Facultad (de Medicina), hemos seleccionado algunos puntos que ponen en manifiesto el fascismo cotidiano y molecular que ella reproduce.

De todas formas, como antifascistas con memoria, no nos olvidamos de que la profesión que le dio más miembros organizados al NSDAP, al partido nacionalsocialista alemán, fue la de los médicos, los cuales, a modo de una vanguardia científica y técnica dotaron la la eugenesia nazi con las herramientas de la eutanasia de las personas con discapacidad mental, de las esterilizaciones obligatorias y el interés por la higiene racial. Auschwitz, como culminación de la purificación del pueblo alemán de los otros pueblos infecciosos y no normales, no podría dejar de convertirse en una realidad palpable sin la contribución de múltiples facetas de los conocimientos médicos.

Criticando la cultura y deontología médicas desde el punto de vista antifascista

– A nivel conceptual, la comunidad médica alimenta la cultura de su superioridad simbólica sobre la base de la solidaridad “colegial”, a través de la devaluación racista de los que ella reconoce como cognitivamente inferiores en el sector de la Sanidad (farmacéuticos, dentistas, enfermeros y enfermeras, veterinarios, e.tc.), así como de los que pertenecen a los estratos inferiores de la jerarquía laboral, dedicándose a trabajos manuales (limpiadores, socorristas). La misma, reproduce en los hospitales y las clínicas una jerarquía de tipo cuartel, y educa sobre la base de los valores de la obediencia disciplinaria a la autoridad o al poder de los que sean superiores (médicos especialistas en formación, vicedirectores, directores, e.tc.).

-La técnica de sanación como una actividad de normalización, establece una práctica que pone los límites de lo normal. La mirada médica y el discurso psiquiátrico supervisan los cuerpos y los comportamientos, los sitúan en el dipolo sano-paciente, mantienen el privilegio de su institucionalización y de su reclusión en asilos.

– Sobre la narrativa médica y la creación de la teoría de los cuerpos superiores y normales se echaron los cimientos de la jerarquía racista del colonialismo occidental, que ha perdurado en la actualidad con las tácticas imperialistas. El régimen de la verdad del tribalismo, es decir, la supremacía de las razas (poblaciones) blancas, europeas frente a las “tribus primitivas y bárbaras” adoptó ideas y prácticas del arsenal médico (cuando, por ejemplo, la Anatomía se llamó a proporcionar evidencias de inferioridad mediante el examen y la comparación del tamaño del cráneo entre los europeos y los indígenas, así que se demostrara la diferencia del cerebro y de la inteligencia entre ellos, y que se invirtiera de una manera científica en su exterminio.

– La cultura médica reproduce dentro de ella los mitos de la capacidad física y del organismo fuerte y puro. La fetichización selectiva de la atención médica al cuerpo individual o social, hace de ella una “fuerza represiva” siempre que se le solicite salvaguardar la higiene de las personas de la infectividad de los que hacen uso de sustancias psicotrópicas, de los VIH-positivos, de las trabajadoras sexuales y los inmigrantes procedentes de varios países.

– El discurso médico y jurídico tiene el poder de decidir por el sexo de los individuos hermafroditas o intersexuales, imponiendo a sus cuerpos que opten por uno de los dos sexos e integrándolos en el dipolo hombre-mujer, definido como un modelo de salud sexual. Es exactamente este discurso médico que ha creado la categoría del sexo biológico, ha definido al hombre normal y a la mujer normal en función de su anatomía y de sus órganos reproductivos, y ha nombrado sano el deseo o la atracción por el sexo opuesto, según el modelo de la heteronormalidad (heteronormatividad). Es este el que ha creado estas normas reglamentarias asfixiantes, según las cuales, el que no cumpla con ellas es sancionado. De esta manera las personas transexuales son consideradas enfermas y son sometidas a una esterilización forzada para identificar su sexo, mientras que las personas genderqueer, los y las que no se auto-determinan ni como hombres ni como mujeres, no sólo son consideradas enfermas sino que son eliminada por completo, ya que a su identidad no se le reconoce ninguna entidad.

– Del mismo modo es entrelazado con el discurso del Estado en cuanto al sabotaje de la autodeterminación del cuerpo femenino. Reprime el derecho de las mujeres que deseen someterse a un aborto con el fin de evitar un embarazo no deseado, sometiéndolas a embarazos no deseados que los obligan al papel de la maternidad y a la salvaguardia de la reproducción de la futura población de la nación y del potencial obrero de la economía. Además, un síntoma de la adhesión del discurso médico dominante a los intereses nacionales es el suministro de medicamentos anti-conceptivos y métodos a mujeres pertenecientes a minorías étnicas, con el fin de reducir el riesgo de la pérdida de la homogeneidad nacional en el Estado griego por la reproducción de los Otros, los de otras etnias, realizadas dentro de sus fronteras.

– Los códigos y los valores del campo de la bioética mantienen forzosamente a la vida a personas que han expresado su deseo de no recibir ningún tratamiento médico, perpetuando una vida que se ha hecho insoportable para ellas.

– La técnica de la medicina está asociada con las necesidades de la acumulación y de la economía. En tiempos de desarrollo se encarga de la reparación de las fuerzas laborales, del fortalecimiento de la calidad del organismo y de la responsabilidad de sus capacidades, así que se pueda convertir en un cuerpo productivo, capaz de trabajar de manera rentable. En tiempos de crisis y re-estructuración del Capital, cuando la economía elimina a varios segmentos de la población como excedentes, la ofensiva al salario junto con la privatización de las unidades (servicios) de salud, convierte el sector de la Sanidad como un sector privilegiado, en el cual se realiza la eliminación indirecta de los “excedentes”, que no pueden conseguir acceso a un mínimo de atención médica.

– El discurso médico como un campo científico es el espacio en el que se desarrollan múltiples estrategias de Poder y de resistencia. Así que, existe la posibilidad de su re-estructuración y desconexión de las normalidades y relaciones de Poder mencionadas anteriormente, para ser utilizado como un medio de desafío político. Sin silenciar (dejar de mencionar) cualquier práctica de solidaridad de clase y de empoderamiento de las identidades minoritarias producidos dentro de la comunidad médica, no debemos pasar por alto el hecho de que el origen y la versión dominante, todavía en gran parte, son los que se han indicado anteriormente.

¿Cuál es nuestro objetivo?

Machacar cualquier intento de los neonazis de Aurora Dorada de llegar a ser una entidad visible legítima y aceptable, es la tarea primordial en la agenda de la lucha contra el fascismo. Los programas de donación de sangre sólo para griegos, las razas puras, la narrativa predominante sobre los genes griegos superiores, e.tc., componen la codificación más aguda y violenta del racismo social de la sociedad griega, y como tales deben ser tratados agresivamente. Así que, fuera los fascistas de la Asociación Médica, tanto con decisiones institucionales como con el antifascismo combativo. Pero echando (expulsando) a los fascistas a la vez debemos poner en duda los cimientos racistas en los que se ha edificado el discurso médico. Porque la esvástica es sólo la punta del iceberg nazi, de una interrelación entre el Poder y el conocimiento, en el cual los médicos como especialistas (expertos) en el cuerpo tienen una posición central.

Por consiguiente, la crítica antifascista es fuerte sólo si es global, si se dirige a los múltiples puntos de intersección entre la identidad médica y las relaciones de Poder. La narración sobre algunos fascistas torpes que invaden nuestra cotidianidad hace invisible y encubre este hecho, y además no llega a la raíz de problema.

Y para concluir: ¡Colegas no somos!

Asamblea de Anarquistas y Anti-autoritarios de las Facultades Médicas

aasxolwnygeias@espiv.net.

El texto en griego, portugués.

Un comentario para “Asfixiándonos en un fango de médicos”

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