El 23 de agosto se realizó una marcha contra la extracción de oro en Skuriés, Calcídica. En esta marcha hubo enfrentamientos entre manifestantes y maderos, en los cuales estos últimos procedieron a la retención de un autobús entero, en el cual viajaban 78 personas. Estas retenciones se convirtieron en detenciones, inicialmente bajo la acusación del motín y luego bajo la acusación de la alteración del orden público. 74 detenidos fueron puestos en libertad, mientras que de los demás cuatro los dos compañeros se negaron a dar sus huellas dactilares y las otras dos detenidas no dieron ninguno de sus datos personales.

En el juicio del día siguiente los dos compañeros fueron condenados a 17 meses de suspensión y el mismo día más tarde la Policía agrega a sus penas la deportación administrativa. Hay que señalar que es la primera vez que esta condena es sentenciada para delitos menores. El 25 de agosto los dos compañeros fueron trasladados desde la comisaría de Políguiros, donde estaban detenidos, a la Dirección General de la Policía de Tesalónica, esperando ver como avanzaría el proceso de su deportación. Dos días más tarde fue realizada por solidarios una concentración de solidaridad fuera del edificio de la Dirección General de la Policía. Durante y después de la concentración la actitud de los maderos se volvió más vengativa que antes (“guardia eficiente”, amenaza con reducción del tiempo de las visitas, amenaza con aislamiento y separación de los demás presos, y otras novatadas de este tipo).

No nos sorprende la actitud del Estado, de los jueces y los maderos en este asunto, ya que estamos acostumbrados al tratamiento vengativo de todos estos hacia aquellos que se resisten y luchan contra las instituciones de esta sociedad podrida y corrupta, y hacia todos los que luchan por la libertad. Uno de los medios utilizados por el Estado y el Capital es la sociedad del control, a través del cual tratan de imponer su “orden”, de manipular a las masas y de fichar cualquier movimiento de las personas. Aterrorizan para eliminar cualquier reacción o resistencia, reprimen a cualquiera que se atreva a oponerse a ellos, y aplastan la vida personal de cada uno de nosotros, sabiendo cualquier dato personal nuestro, y creando de este modo una prisión invisible.

La lucha en Skuriés constituye una parte de un esfuerzo más amplio en contra de la destrucción y el saqueo de la tierra que está sucediendo a nivel mundial. Son unas catástrofes que sirven a los intereses del Estado y del Capital. Por un lado la codicia de las multinacionales que buscan el máximo beneficio posible, siguen con sus planes autoritarios y destructivos sin ningún escrúpulo por su impacto en la naturaleza. Por otro lado, el Estado, conociendo la “violación” que está sufriendo la Tierra, hace la vista gorda, ya que le conviene la maximización del beneficio del Capital.

Por nuestra parte no vamos a dejarlos jugar su “juego” impunemente. Vamos a seguir luchando contra cualquiera que nos priva la libertad. La deportación de nuestros dos compañeros nos exaspera y no permanecerá sin respuesta. Vamos a estar siempre frente a ellos, en la calle, luchando contra lo que nos ahoga, teniendo como única arma la solidaridad. Estamos al lado de nuestros dos compañeros nuestros anarquistas, y vamos a estar a su lado cuando nos necesiten. Incluso si nos separan las fronteras, la lucha continuará siendo común y combativa. No nos asustan las tácticas sucias de las que se valen. La deportación de los dos compañeros nuestros hace aumentar nuestra rabia y nos da la motivación para seguir luchando hasta la caída final. Nunca vamos a ponernos de rodillas ante la patronal, el Estado y el Capital.

Fuerza para los dos compañeros nuestros anarquistas. La lucha por la anarquía y la libertad sigue con todos los medios.

Marcha antirepresiva, domingo 27 de septiembre de 2015, a las 11:00h, en la plaza mayor de Políguiros, Calcídica.

Okupa 111

El texto en griego, portugués.

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