El 24 de octubre de 2017 los neonazis de Aurora Dorada y un par de grupúsculos fachas habían convocado una concentración en el centro de Atenas contra la nueva ley sobre el cambio de sexo. Unas tres horas antes de la hora programada de la concentración, cientos de antifascistas, en su mayoría anarquistas, antiautoritarios e izquierdistas de la Izquierda extraparlamentaria, se reunieron en la plaza mayor de Atenas (Síntagma) con el fin de anular la concentración racista.

La Policía había cerrado las bocas de las estaciones de metro más próximas a la plaza, pensando que de esta manera desanimaría a la gente a acudir a la manifestación antifascista. Los casi doscientos antifascistas que en aquel momento estaban reunidos en la plaza no pudieron acercarse al sitio en el que unos treinta fascistas habían desplegado una pancarta, puesto que ellos estaban protegidos por cientos de maderos. Un poco más tarde los aproximademante cuatrocientos antifascistas que estaban concentrados en la plaza en aquel momento estaban rodeados por fuertes fuerzas policiales. Varios escuadrones estaban alineados delante de los cincuenta fascistas arrinconados en la parte alta de la plaza.

En aquel momento un grupo de manifestantes se apartó de la manifestación y metiéndose en las callejuelas de las zonas aledañas de la plaza, logró llegar a poquísima distancia de los fascistas, pillando desprevenidos a los maderos. Ellos contestaron con granadas aturdidoras y con gases lacrimógenos disparados hacia este grupo de antifascistas. Al tiempo, evacuaron a los fascistas, llevándolos al interior de los jardines nacionales, a un sitio totalmente aislado.

Los fascistas permanecieron unos minutos dentro de los jardines, entre árboles, plantas, patos y pájaros, y a continuación se dispersaron. Unos cuantos se dirigieron a las oficinas de Aurora Dorada más próximas a este lugar, y otros hicieron el error de tomar el metro. Un grupo de antifascistas los pilló dentro de una estación, les atacó. De la paliza que recibieron, algunos de ellos estuvieron un buen rato sangrientos, tumbados en el suelo. Uno de los fachas que se dispersaron tuvo la idea de pasar por la plaza mayor, donde todavía estaba concentrada la mayoría de los manifestantes antifascistas. Cuando ellos reaccionaron, tratando de atacarlo, la Policía cargó contra ellos. La manifestación se retiró a la parte baja de la plaza, donde unos minutos después de disolvió.

El texto en portugués.

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