¿Puede ser que un propietario de miles de propiedades inmobiliarias en todo en Estado griego haya vendido a un precio ridículamente bajo, y que luego pase a ser arrendatario y deudor al nuevo propietario y arrendador de las mismas propiedades inmobiliarias? Si se puede, si el propietario es el Estado griego y el comprador el Capital trasnacional.

En nuestra entrada titulada “Un pequeño ejemplo de cómo el Estado subvenciona a los bancos y les concede su propiedad inmobiliaria” escribíamos que el Estado griego, a través del denominado Fondo para el Uso Eficaz (Adecuado) de la Propiedad Pública, vendió a dos bancos privados 28 edificios de una superficie total de 382.000 metros cuadrados por 261 millones de euros. En la misma entrada explicamos que el valor real de estos edificios supera por mucho el valor de su venta, y que durante los próximos 20 años el Estado va a pagar a estos bancos mucho más de 600 millones de euros. En esta entrada vamos a actualizar la noticia.

El Estado griego recibió tan sólo 261 millones de euros por estas 28 propiedades inmobiliarias, o sea que se las vendió por 960 euros por metro cuadrado, si por este precio en Grecia no se vende ni el piso más barato… Este dinero se depositó en la cuenta bancaria de los acreedores del país en el Banco de Grecia. Ni un euro llegó a la Tesorería General del Estado.

Al mismo tiempo, según las condiciones del proceso de la venta, esta última era una venta con arrendamiento posterior. El Estado tiene que abonar a las entidades de crédito hipotecario de los dos bancos el importe del arrendamiento de las propiedades inmobiliarias durante los próximos veinte años. Este importe no es nada bajo: son 30 millones de euros al año durante los próximos veinte años, o sea en total un importe de 600 millones de euros… Al cabo de estos veinte años el Estado tendrá derecho a comprar estos edificios a quien las posea, pero al precio que los vendió, sino al precio del mercado capitalista. Es seguro que al cabo de veinte años su valor se habrá disparado. Aún hoy su valor es mucho más alto, dado que son edificios situados en zonas céntricas. Y no hay que olvidar el hecho de que el Estado los vendió a un precio ridículamente bajo.

En otras palabras el Estado vendió una parte de sus propiedades inmobiliarias por 261 millones de euros, comprometiéndose a arrendarlas durante los próximos veinte años por 600 millones de euros supuestamente para “recortar los gastos públicos” y poder pagar sueldos y pensiones. Resulta que ahora todo este dinero se lo llevaron los usureros del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo, y el Estado no tiene dinero para pagar el arrendamiento de este pacto de carácter colonial que ha firmado. Los representantes de las entidades de crédito hipotecario de los dos bancos que han comprado los inmobiliarios (más bien casi se les han regalado) exigen al Ministerio el dinero del arrendamiento, el cual, por cierto, no es nada bajo para los estándares del mercado griego.

La primera de las dos entidades de crédito hipotecario que pertenecía al Banco Nacional de Grecia (un banco privado, a pesar de su denominación engañosa) fue recientemente vendida a una empresa israelí cuya sede está en Holanda. La segunda, que pertenecía al banco privado Eurobank, fue vendida a una institución financiera internacional. Señalamos que hace dos años la recapitalización de ambos bancos fue realizada con dinero del presupuesto del Estado.

Entre los edificios estatales que pasaron a manos del Capital trasnacional destacan los que albergan las Comisarías Centrales de Atenas y de Tesalónica, el del laboratorio químico estatal, el de la Secretaría General de Prensa, el del Ministerios de Justicia, de Asuntos Interiores, de Educación y de Sanidad, los de trece Agencias Tributarias, así como una vieja fábrica de tabaco que había sido comprada por el Ministerio de Obras Públicas, pero curiosamente aparece como propiedad del Ministerio de Cultura.

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