Otros cinco trabajadores en Wind fueron despedidos a principios de agosto de 2015. Se trata de personas que llevaban muchos años trabajando en la compañía telefónica. Desde luego esto no significa nada para la patronal de Wind, la cual consiguió el silencio de los trabajadores, los cuales firmaron su retirada “por voluntad propia”.

La Dirección de la empresa pretende camuflar los despidos del personal, llamándolos retiradas o renuncias “por voluntad propia”, chantajeando y amenazando a los que quiere despedir, forzándolos a firmar su retirada “por voluntad propia”. En otros casos consigue esta firma de una manera más pacífica. El cómo es un secreto a voces entre los trabajadores en esta empresa y en la mayoría de las empresas del sector privado que siguen la misma táctica.

Durante los dos últimos años la Dirección de la compañía telefónica Wind ha procedido a numerosos despidos de trabajadores, recortes salariales, eliminación de los derechos aborales, al tiempo que el terrorismo de la patronal de la empresa se ve cada vez más intensificado. Reiteradas veces el sindicato de los trabajadores y varios trabajadores individualmente han denunciado que la patronal de la compañía telefónica no respeta ni el convenio colectivo ni las mínimas condiciones de higiene y seguridad tanto de los trabajadores que se han quedado como de los nuevos trabajadores que han sido contratados últimamente con contratos temporales.

Estos últimos no son nada más que esclavos asalariados contratados por Wind a través de programas de contratación de trabajadores promocionados por el Instituto Nacional de Empleo. Se trata de desempleados llamados “beneficiarios” por los medios desinformativos, a los cuales dicho Instituto facilita un “bono (voucher) de acceso al mercado laboral”, o sea un contrato de trabajo de cinco meses de duración, sin seguridad social y sin ningún derecho laboral, por unos 400 euros al mes.

El sueldo basura de estos esclavos modernos no le cuesta ni un euro a Wind, dado lo paga el Estado griego, o sea el pueblo, a través de los innumerables impuestos, tributos y contribuciones que le ha impuesto el Régimen neoliberal. De este modo el Estado consigue para el Capital mano de obra gratis, y la “iniciativa privada” puede enorgullecerse de “crear nuevos puestos de trabajo”.

Mientras ocurre todo eso, el sindicato de los trabajadores se limita a unos comunicados en los cuales llama a los trabajadores a inscribirse en su registro. La situación en otras empresas del sector privado es aún peor, puesto que no existe ni siquiera un sindicato o una asociación de trabajadores.

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