Texto publicado en la página web de la ocupación Sinialo, en Egaleo, afueras de Atenas.

Primera noticia:

“En centros de detención permanecieron temporalmente decenas de griegos que quisieron visitar Australia, ya que las autoridades no se convencieron del fin turístico de su viaje y les mandaron a Grecia con el primer vuelo que tenía asientos libres”.

Segunda noticia:

“Dos inmigrantes griegos en Bestfalia, Alemania, de 35 y 51 años, fueron víctimas de violencia racista ejercida por jóvenes neonazis. Según los testigos, los dos inmigrantes griegos estaban vendiendo periódicos en las calles de la ciudad cuando fueron rodeados por un grupo de jóvenes ultraderechistas, quienes les pidieron que les mostrasen el permiso para vender periódicos”.

Así es, pues. Al mismo tiempo que “Zeus Xenios” envía a inmigrantes a campos de concentración con el fin de deportarlos y los democráticamente electos “batallones de asalto” se están lanzando- con su bravuconería bien conocida – contra vendedores ambulantes inmigrantes, el racismo (institucionalizado o no) cambiando de “patria”, afila sus cuchillos ante la amenaza que se llama “inmigrantes griegos“.

Así es, pues. Porque los cuentos falsos de los demagogos nacionalistas, de los que apelan a la superioridad de la raza griega, sólo puede encantar a los que tienen la suerte de no cruzar la frontera. Y bastan sólo unos metros de distancia para convertirte de poderoso en indefenso, de hombre en miasma, de una pieza de un conjunto social en un indeseado, de decente en perseguido.

Así es, basta con que le toque a alguien descubrir que su sangre no es “más limpia” que la de los otros, decorando, a modo de botín, los cuchillos de un puñado de infrahumanos, elegidos para limpiar el país de él.

Lo que queda por ver es cómo organizar nuestra rabia despiadada hacia la dirección de la eliminación de esta vergüenza en toda la Tierra, contra cualquier invención ideológica de esclavitud, de intolerancia y de odio al ser humano.

El texto en griego.

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