Texto de la Coacción de anarquistas y antiautoritarios contra la paz social, escrito con motivo de la muerte de cuatro obreros en las refinerías de petróleo de la compañía petrolífera Petróleo Griego (Elpe).

El 23 de marzo un electricista de 50 años fue hallado carbonizado en el barco de High speed 5 de la compañía marítima Seaways, durante las obras de mantenimiento del barco en el muelle de Drapetsona.

El 1 de abril un obrero de 52 años de edad, contratado a través de un contratista, falleció en las obras de construcción de Larco en la provincia de Ftiótida, cuando fue aplastado de tierra durante unas obras realizadas en minas.

El 8 de mayo, seis empleados de la refinería de la compañía petrolífera Petróleo Griego (Elpe) son transportados al hospital en estado crítico, con quemaduras hasta el 80% de su cuerpo, después de una explosión durante trabajos de mantenimiento en sus instalaciones. Once días más tarde, el 19 de mayo, los dos gravemente lesionados Babis Deftereos y Ramadán Ntelilai no logran salir con vida y fallecen. Cuatro días después, el 23 de mayo, el mismo fin tendrá el tercer trabajador Antonis Avrampós, mientras que otro obrero permanece todavía en estado crítico(1).

Esta historia lleva muchos años. Tampoco podríamos olvidar a los 14 muertos y los 24 heridos en la compañía petrolífera Petrola en septiembre de 1992, que por casualidad era otra vez propiedad de Latsis.

Los asesinatos de los trabajadores, que por razones de embellecimiento y despenalización son bautizados accidentes laborales por los patrones y el Estado, no son ni incidentes aislados ni sucesos desafortunados. Son la cotidianidad constante del mundo del Capital a nivel mundial. Es un mundo en el cual la frase ”me he matado trabajando” no es una forma de hablar, sino la explotación cínica de nuestros cuerpos que llega hasta el punto del exterminio. Así que en el caso de Petróleo Griego (propiedad de Latsis y siendo accionista el Estado griego), en aras del lucro de los patrones, las obras de mantenimiento general de las instalaciones se completarían, en medio de presiones insoportables y la intensificación del trabajo, en 25 días, si el proceso habitual suele durar dos meses.

Es una situación que se hace aún peor si se tiene en cuenta que de los 3.000 los trabajadores los 800 son permanentes y el resto de ellos trabajan bajo la supervisión de 38 (hiper)contratistas. Son unos contratistas que se enriquecen con los salarios bajos que dan a los obreros, ya que los trabajadores son remunerados por hora en condiciones agotadoras, con la jornada de ocho horas pareciendo ya distante y habiendo sido sustituida por jornadas de 12 horas y 14 horas, sin cobrar las horas extra y sin días de descanso desde el inicio de las obras. La situación viene a completarse con la contratación de obreros no cualificados y sin formación, como mano de obra barata, la cual aumenta el riesgo de un accidente.

Un papel importante en esta situación juega el Estado griego y sus mecanismos de control. El ministro de Reconstrucción Productiva Panagiotis Lafazanis lleva días enteros emitiendo comunicados de condolencia a los familiares de las víctimas, prometiendo una investigación profunda de las causas del accidente, mientras que al mismo tiempo la única intervención que ha intentado ha sido el cambio parcial de la composición de la junta directiva de la empresa, y simultáneamente pide concurrencia entre el gobierno, la Administración de Elpe y los trabajadores en la compañía petrolífera, con el fin de conseguir el buen funcionamiento de las refinerías. Por si esto fuera poco, la única conclusión que se ha alcanzado hasta ahora traspasa las responsabilidades al factor “error humano”, ignorando (silenciando) ostentosamente las condiciones que permiten su manifestación. Si el gobierno y el ministro quieren encontrar a los culpables, que se miren en el espejo y que dejen de hacer la vista gorda. Su complicidad en el crimen cometido por los patrones no se esconde con declaraciones de buena voluntad. La sangre de los muertos fluye en sus propias manos también.

El caso de la compañía petrolífera Petróleo Griego no es un momento malo del capitalismo griego. En cambio en él se condensa de la forma más cruel la vida cotidiana de los de debajo en condiciones de esclavitud asalariada. Los patrones griegos exigen la intensificación de las jornadas laborales, haciendo caso omiso de las condiciones de trabajo que nos convierten en manos de obra desechable en aras del lucro. Nos quieren dóciles y productivos a toda costa. Quieren que tengamos la cabeza agachada, incluso cuando la muerte está al acecho, incluso cuando vemos a nuestros compañeros de trabajo perdiendo su vida, con su sangre fluyendo en los engranajes del Capital.

Teniendo postura de combate, pues, contra la guerra que está en curso, debemos estar de pie de manera colectiva y autónoma como trabajadoras y trabajadores, sobre la base de nuestros intereses comunes, lejos de las divisiones del Capital, que nos quiere solos y fragmentados. Sólo cuando nos damos cuenta de nuestras raíces comunes y de la posición desde la que reproducimos nuestra vida, seremos capaces de resistir al futuro que nos tienen reservado. Son aquellas partes del tiempo y del espacio en las que nos organizamos de manera creativa, recuperamos nuestro tiempo robado, construimos nuestras propias comunidades de lucha y reivindicamos sin negociar y de manera combativa nuestras necesidades, o sea las necesidades de nuestra clase. Contra la degradación de nuestra vida, la inseguridad y los sueldos basura, damos la batalla por todo lo que hemos perdido, por todo lo que continuamos soñando, por todo lo que es nuestro.

La lucha contra el Capital es una lucha por la vida y contra a muerte.

Marcha motorizada, concentración en la refinería de Asprópyrgos, sábado 13 de junio de 2015. Primera concentración en Palataki (Palacete), en el barrio de Jaidari.

Coacción de anarquistas y antiautoritarios contra la paz social, compañeros y compañeras

El texto en griego.

(1). N.d.T. Los muertos en total son cuatro. Uno de ellos falleció un poco después de la redacción del texto traducido.

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