El siguiente texto fue publicado en la página web de los “Desempleados y desempleadas de los barrios de Atenas”, y fue repartido antes de las últimas elecciones fuera de varias oficinas del Instituto Nacional de Empleo.

En el momento en el que has empezado a leer este texto, ya nos hemos rescatado, si es que aún no te has enterado. Grecia ha salido a los mercados, la Comisión Europea prevé que en 2014 el crecimiento será del 0,6 %, la tasa de desempleo bajará al 26 % (del 27,3 %), y los negocios estarán abiertos los domingos así que podamos gastar el superávit primario que no nos cabe en el bolsillo. En fin, poco a poco se va confirmado la visión del actual primer ministro (líder de la oposición en 2011), que en septiembre de 2011 desde la tribuna de la Feria Internacional de Tesalónica había deseado que “diez años después, en 2021, celebráramos a la vez que el 200º aniversario de la revolución de 1821, nuestra liberación económica, habiéndonos liberado de los acreedores, del FMI y de la “ayuda” de nuestros “socios”.

En el marco de este ambiente festivo sin precedentes por la revolución programada y por nuestra liberación dentro de siete años, el gobierno ha decidido alegrarnos, a nosotros los/las desempleados/as, repartiendo 450 millones de euros una sola vez en forma de apoyo económico-dividendo social.

El importe del dividendo repartido empieza a los 500 euros para las personas solteras sin hijos, y llega a los 833,30 euros para una familia de cuatro miembros. ¡Pero qué bonita es la vida de los desempleados! ¡Cuán brillante será nuestro futuro! Una brisa de primavera acarrea el optimismo, la alegría y la esperanza a aquellos y aquellas de nosotros que habíamos creído que era probable que acabáramos en algún campo de trabajo forzado. ¡Hagamos “pensamientos positivos”, alegrémonos y celebremos! Y después de celebrar en nuestros sueños, sería mejor que nos despertáramos para confrontar por fin la realidad.

En el momento de escribir este texto, han sido aprobadas aproximadamente un poco más de la cuarta parte de las solicitudes para el dividendo social (unas 265.000 sobre un total de más de 800.000). Como es bien sabido, las solicitudes de los que han declarado ser huéspedes (vivir como tales en casa de otra persona que les ofrece hospitalidad) han sido rechazadas. Nos imaginamos que esto será debido al hecho de que el huésped no necesita este dinero, puesto que “está bajo techo”. Y no sólo eso, sino que el hecho de que un tercio de los contribuyentes han declarado que son huéspedes fue presentado por los medios de comunicación fieles al Régimen como un “nuevo truco para evadir impuestos”. Ni una sola palabra de los 1.500.000 de desempleados. Esta cifra es insignificante y de ninguna manera puede ser asociada con el alto número de los que declaran ser huéspedes. Según el Estado y los medios de desinformación del Régimen, los que declaran ser huéspedes son en realidad unos capitalistas despiadados y unas personas que tienen mucho dinero escondido, y que de esta manera tratan de ocultar sus ingresos. ¿Acaso los y las que vivimos en casa de otros como invitados-huéspedes, estando desempleados/as, tenemos dinero y aún no hemos enterado?

¿Acaso el subsidio por desempleo – si es que tenemos derecho a recibirlo- es algo más que suficiente para poder pagar el alquiler y atender los demás gastos corrientes? ¿Acaso, en última instancia, tendríamos que vivir en la calle? ¿Y hasta qué grado le convendría al Estado que estuviéramos sin hogar, dado que estas personas están de facto excluidas del reparto del dividendo social, ya que no tienen domicilio fijo?

Sin embargo, la ridiculez de la famosa “sensibilidad social y política” del Estado no acaba aquí. El hecho de que muchos y muchas de nosotros somos desempleados y desempleadas de largo plazo, no contribuye nada a la aprobación de la solicitud para el dividendo social. Por consiguiente, se produce la siguiente paradoja: ¡alguien que por ejemplo está en paro durante los últimos cinco años no tiene derecho a recibir el dividendo porque declara ser huésped! Por lo tanto, nos preguntamos si los linces del Ministerio de Hacienda y de la Secretaría General de Sistemas de Informática (que todo lo combinan y todo lo descubren) podrían conjuntar los datos de las declaraciones de la renta con los correspondientes datos digitales de los Institutos de Empleo locales. Es una pregunta retórica, y aun cuando hubiera una respuesta, esta sería la obvia: la afirmativa.

¿Entonces por qué lo hicieron? Por la misma razón por la que fue eliminada la prestación por desempleo de largo plazo con una Decisión Ministerial, después de que hubieran sido ampliados los límites de la edad de los beneficiarios, llegando a incluir edades desde los 20 hasta los 66 años. El 70 % de los desempleados son ahora desempleados de largo plazo, y todos entendemos los motivos de esta decisión: menos gastos para los desempleados, mayor superávit para el gobierno y para las cifras del éxito que él nos presenta como tal. Así, el supuesto subsidio por desempleo de largo plazo lo reciben unas 15.000 personas de las 418.000 que en teoría tienen derecho a recibirlo.

Por lo tanto, las declaraciones electorales estatales sobre una “política social” a favor de los desempleados no nos engañan. No son nada más que parte de una estrategia comunicativa más amplia y carente de sentido, que ahora tan sólo se intensifica en el marco del ambiente electoral. Al mismo tiempo que el Estado, justo antes de las elecciones municipales, regionales y europeas, proclama su “sensibilidad” hacia los “grupos sociales vulnerables”, el número de los desempleados, los pobres y las personas sin hogar va aumentando, los servicios sanitarios son accesibles a cada vez menos estratos sociales, los despidos en el sector público y privado siguen sin cesar, la represión se incrementa de manera exponencial, los campos de reclusión para inmigrantes siguen en funcionamiento, y decenas de mujeres y niños inmigrantes experimentan a diario la “sensibilidad” del Estado en el fondo del mar  Egeo.

Pero no seamos injustos: hay un grupo social hacia el cual la sensibilidad del Estado es realmente honesta. El 9 de mayo de 2014 75.000 uniformados se repartieron un apoyo económico de 37 millones de euros. Lo entendemos, es realmente agotador pegar, torturar y matar. Las cabezas no se rompen fácilmente, los gritos de los torturados molestan y dan dolor de cabeza, y los que salen a la calle para protestar amenazan el orden y echan a los turistas. Por consiguiente, los chavales uniformados tienen que estar contentos y con el estómago lleno para continuar con su labor importante. Además, cuanto más aumenta la fanfarronería sobre la superación de la crisis, sobre el desarrollo y la prosperidad sea desmentida por la realidad, más importante se hará la tarea de las fuerzas de represión. Y no nos olvidemos de los votitos: siempre el partidario más ferviente y el perro más fiel del Estado fascista ha sido el uniformado con el estómago lleno.

No obstante, algunos y algunas de nosotros no nos llenamos el estómago con fábulas de dividendos, subsidios, desarrollo, prosperidad y superación de la crisis. No nos arrullamos con mentiras, ni nos quedamos dormidos con la estafa electoral. Seguimos mirando el presente y el futuro con los ojos y los oídos abiertos, porque las imágenes que vemos en la vida real son muy duras para adormecernos, y las mentiras que oímos subestiman nuestra inteligencia y nos exasperan. Vamos a seguir luchando por todo lo que reclamamos, de la única forma que consideramos oportuna: con solidaridad, con trabajo colectivo y cabeza arriba, lejos de mentiras sobre una supuesta realidad de “prosperidad” y “justicia”, que no ha existido, no existe y jamás existirá en el capitalismo.

Mayo de 2014, “Desempleados y desempleadas de los barrios de Atenas”

El texto en griego.

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