La siguiente historia fue publicada por una desempleada en la página web “El Calendario de un Desempleado” bajo el título “Cuento Navideño”.

Hace dos años y medio, una mujer trabajadora fue despedida de su trabajo porque no obedecía a lo que le exigían. Su marido está desempleado y su hijo es estudiante.

Comenzó a buscar trabajo, pero con 1.500.000 de competidores la cosa no era fácil. Últimamente empezó a presentar solicitudes de participación en estos programas de “lucha” contra el desempleo (más bien de su reciclaje), de cinco meses de duración y con un sueldo de 490 euros. Al aproximarse las fiestas navideñas, así como el fin del plazo de su derecho a las prestaciones sociales, ¡se hizo un milagro! La escogieron como empleada administrativa en la Compañía de Transporte Público.

Sin embargo, los milagros duran poco. Cuando se fue a la sede de la Compañía con todos los documentos justificativos, se le anunció que el puesto de trabajo no era de personal administrativo, ¡sino de…revisor! Dos caminos se abrían delante de ella: aceptar el puesto del revisor del billete de los desempleados y los pobrecitos que no habían picado el billete, o no aceptarlo. La respuesta fácil era aceptar el puesto para no perder sus derechos a las prestaciones sociales y no tacharse del archivo de los desempleados, según lo indicado en el anuncio del puesto del trabajo, y para no perder el considerable importe de los 490 euros al mes. El otro camino estaba asociado con la concordancia del puesto principalmente con sus creencias. Hace varios años había participado en el movimiento contra los aumentos en los billetes en los medios de transporte, y se emocionó al informarse del asesinato de un joven de 18 años, que tenía la misma edad que su hijo (un “pasajero ilegal” según los pedantes fanfarrones que se pasan por economistas), por un revisor por no haber picado el billete en un trolebús.

El desenlace de la historia: no aceptó el puesto de “trabajo” en la Compañía de Transporte Público, y presentó una denuncia en el Instituto Nacional de Trabajo por no corresponder el puesto de trabajo con la descripción en la oferta. Después de la presentación de la demanda, el Presidente del Instituto Nacional de Empleo se apresuró a declarar que los desempleados que se nieguen este puesto de trabajo van a mantener el estatus “honorario” y los derechos de los desempleados de larga duración.

La moraleja de este cuento navideño la puede extraer cada quien por su cuenta.

PD. Este “cuento” no es una historia sobre lo debatido últimamente en la Izquierda, con mucha salsa biográfica y autobiográfica.

El texto en griego.

Un comentario para “Cuento navideño de una desempleada que rechazó una oferta de trabajo de revisor”

Deja un comentario

*

Archivo