Texto de la Coordinadora de Asociaciones de Estágira/Ákanzos sobre la reciente agresión de unos trabajadores-bravucones de la empresa Elinikós Jrisós (Oro Griego) contra los habitantes de Calcídica que están resistiendo a la instalación de una minería de oro en sus tierras y al destrozo ambiental que acarreará su posible funcionamiento.

El viernes 29 de junio de 2012 el Consejo de Estado ordenó la anulación de la decisión del Secretario General de la Administración Descentralizada de Macedonia y Tracia, en lo que se refiere a cualquier intervención en la vegetación forestal. Es decir que (esta sentencia del Consejo de Estado) detuvo la tala de los árboles en el monte Kákavos hasta que llegue al tribunal la solicitud de suspensión que ha sido presentada al Consejo de Estado por unos habitantes de Calcídica.

El sábado 30 de junio de 2012 los “Ciudadanos del municipio de Aristóteles” (todos sabemos cuál es la empresa que está detrás de ellos) publicaron un artículo en el que incitaba abiertamente a los trabajadores en la empresa a tomar acción, como lo hicieron el 20 de marzo de 2012 en el bosque de Skuriés, cuando 500 trabajadores atacaron 30 ciudadanos de Calcídica que se resistían a sus planes destructivos. En el mismo día, un alto ejecutivo de la empresa informó a los trabajadores que los recientemente contratados serían despedidos y que los responsables de su despido son los que reaccionan contra la instalación de la minería de oro.

La consecuencia de esta incitación fue la paliza que recibieron tres personas en el pueblo Megali Panagiá por un grupo de trabajadores de la empresa. Dos de las personas golpeadas eran mujeres, quienes tienen las lesiones más graves de todos. Unos trabajadores de la empresa continuaron provocando y aterrorizando, dando vueltas al pueblo. Los disturbios se acabaron sólo después de que los bravucones fueran amenazados con ser detenidos por delito flagrante y con la intervención de la Policía.

Así surge una pregunta fundamental:

¿Qué ley y qué ética puede legitimar cualquier compañía, apostando por ansiedad de la gente por su supervivencia, utilizando a los trabajadores como grupo de choque para imponer sus planes a la sociedad. ¿Quién se beneficia de la involucración de la sociedad local en situaciones de guerra civil?

Ciertamente, no los trabajadores. Tampoco la comunidad local.

Condenamos estas prácticas y estamos seguros de que la hora que algunos van a asumir su responsabilidad no está muy lejos. Nosotros estábamos aquí antes de la empresa y estaremos aquí después de ella.

“Se puede engañar a pocos por mucho tiempo, muchos por poco tiempo, pero no a todos para siempre”.

Coordinadora de Asociaciones de Estágira/Ákanthos.

El texto en griego.

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