Hace unos días el sindicato de los trabajadores en el sector privado y en el sector del comercio de la prefectura de Drama (norte de Grecia) denunció el despido de su vicepresidenta por la patronal de la cadena de cafeterías Mikel.

En cuanto la patronal de la cafetería se enteró de que la trabajadora tenía acción sindical, empezó a hacerle la vida imposible, tratando de obligarla a dimitir. Se puso a difamarla ante sus compañeros de trabajo, a amenazarla, a insultarla, y al ver que estas tácticas eran infructuosas no dudó en encerrarla en un almacén para aterrorizarla y castigarla por su acción sindical. Cuando se dio cuenta de que la trabajadora no iba a dimitir, se vio forzada a despedirla.

Según denuncia el mismo sindicato, la trabajadora fue tratada de esta manera cruel e inhumana por su acción sindical, y en concreto por sus esfuerzos por la creación de una organización entre los trabajadores en el negocio, con el fin de rechazar colectivamente los contratos temporales, y de reclamar el dinero que se les debía.

Esta actitud inhumana de la patronal de Mikel de Drama demuestra que la crueldad de la explotación del hombre por el hombre no tiene límites, y que los explotadores no tienen ningún escrúpulo: Van a valerse de todos los medios para lucrar, mantener su estatus social y a los de abajo dóciles y obedientes. Esta noticia pone de manifiesto de la manera más clara que estamos en guerra. Es una guerra social y de clase en la que el bando de los de arriba aparece bien “armado” y organizado.

El tema en portugués.

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