Texto de la colectividad anarquista Anarquistas por la liberación social (AKA), publicado en su página web.

La amenaza de la empresa de extracción de oro hacia el gobierno, que si no recibe una respuesta positiva hasta el próximo marzo, parará su funcionamiento en Calcídica, plantea varios temas a debatir y a reflexionar. También, conduce a una conclusión fija. Los medios de desinformación masivos han comenzado a publicar los primeros “dramones” sobre los puestos de trabajo que se van a perder. Si el partido gubernamental Syriza no tiene una posición fija sobre el tema (independientemente de sus promesas electorales), todos los demás partidos están a favor del funcionamiento de las minas. Sólo una pequeña parte de la Izquierda extraparlamentaria tiene una opinión diferente sobre el tema [1]. Como anarquistas estamos en contra de esta “inversión” desastrosa.

Las minas de oro ya han provocado una destrucción ecológica enorme. Si al final la fábrica se pone en funcionamiento, los daños serán irreversibles, al tiempo que los intereses económicos de los explotadores, locales o no, son inmensos. Habitantes de la zona, grupos anarquistas y solidarios del movimiento radical, han estado dando una batalla enorme contra esta obra durante los últimos años, y aún siguen dándola. Con ellos somos solidarios.

Es seguro que algunos puestos de trabajo se perderán. No obstante, el desempleo y la crisis que atormenta al país son productos del capitalismo. No son “bajas aceptables”, son el verdadero rostro del capitalismo. Hemos notado también que para muchos que eran presentados como “trabajadores” en la empresa, fue demostrado que eran bravucones profesionales: Fueron los bravucones de la empresa de seguridad de la empresa minera que junto con policías secretos trataron de reprimir a los habitantes de la zona que se opusieron a la minería. Se trata de bravucones profesionales, cuyo “job description” incluye la aterrorización de los trabajadores, bravuconerías, agresiones y palizas. En cuanto a los trabajadores que realizaban marchas junto con Ádonis Georgiadis [2], y sacaban fotos de apretones de manos con los fascistas de Aurora Dorada, se trata de sindicalistas derechistas apoyados por (el partido derechista) Nueva Democracia. ¿Cómo puedes defender los derechos laborales de los que luchan contra su propia clase, y por extensión contra nuestra clase?

No debería sorprender el hecho de que la Confederación General de Trabajadores Griegos (GSEE) y el Partido “Comunista” (KKE) se hayan posicionado a favor del funcionamiento de las minas de oro. En la época de las manifestaciones contra la crisis, la Confederación General de Trabajadores Griegos (GSEE) estaba plenamente menospreciada, ya que era obvio que no tenía nada que ver con los intereses de los trabajadores. Últimamente está intentando regresar, con convocatorias de huelgas de un día, en las cuales, sus jefes sindicales, junto con los de la fracción sindical del Partido “Comunista” (PAME) dan un paseo por el centro de Atenas, gritan alguna consigna, condenan la violencia de donde quiera que proceda, cumplen con su “deber revolucionario”, y después se van a tomar unas cervezas en Monastiraki. Es lógico que la GSEE se haya animado, si en el gobierno ostentan cargos sus ex ejecutivos.

Con respecto al KKE, su líder Mitsos Kutsumpas -este héroe popular- habló a favor de las minas de oro, con el pretexto de otros temas laborales. Llegó a decir que no está en contra de la producción (de oro) y que los obreros tienen que tomar las empresas en sus manos. También dijo que no se le puede multar a la empresa minera por la destrucción ecológica (que ha provocado). Vamos a decir lo mismo de una manera más clara: Según la lógica de ellos, la destrucción del medio ambiente se rectifica poniendo multas al Estado. Muy bien… Que nos diga Mitsos Kutsumpas porque se posicionó a favor de la subasta de Viomijanikí Metaleftikí (VioMe). ¿En esta fábrica no habían tomado los trabajadores la producción en sus manos? Desde luego, ellos no eran clientes del KKE. Y ya que se preocupa por todos los trabajadores “de donde quiera que procedan”, vamos a proponerle algo al KKE: Que proteste a favor de los trabajadores-mafiosos, cuyo trabajo es peligroso, ya que no tienen seguridad social.

Y en cuanto a la violencia a la que nos referimos más arriba, el KKE debe rectificar y decir que condena la violencia, pero siempre que ella no proceda de sí mismo. Y diciendo esto nos referimos al desalojo de la ocupación de techo realizada por refugiados en Lesvos, donde miembros del Partido “Comunista” invadieron el edificio de la ocupación llevando cascos y palos, y pegaron a refugiados y solidarios. Es un ejemplo ilustrativo de la actitud de los fieles ortodoxos de este partido. Si investigamos sus orígenes ideológicos, los cuales son usados por ellos según les conviene, veremos que el KKE no ha hecho ningún recuento sobre las catástrofes ecológicas en la ex Unión Soviética, sobre la destrucción del lago Baikal, sobre la contaminación del mar de Aral, sobre Chernóbil, y sobre cualquier lugar en que se haya utilizado el argumento de la producción sin tomar en consideración el medio ambiente.

Puede ser que para nosotros no exista la distinción falsa entre una empresa “buena” y una empresa “mala”, sin embargo, en el sistema existente vemos una distinción entre una empresa “muy perjudicial” y “menos perjudicial”. En el caso de Calcídica tenemos una empresa parasitaria, la cual trata de lucrar al máximo, al precio que sea. Esto es lo que se ve mirándolo incluso desde el ángulo de los encargados de la empresa, ya que no se cumplen los procedimientos de seguridad para la protección del medio ambiente, previstos por la legislación. ¿O sea, puede existir la clase obrera en el futuro, cuando no exista el planeta Tierra? No ponemos al hombre por encima de todo, pero tampoco estamos a favor del consumo excesivo, de los imperialismos pequeños y grandes, y de cualquier tipo de capitalismo, dado que todo eso es fruto de la producción descontrolada. Son cosas que en este caso la empresa minera no sólo no toma en consideración, sino que elude las normas que en la actualidad son consideradas aceptables, con el fin de lucrar aún más.

Y como si todo eso fuera poca argumentación, a favor de la lucha de los habitantes de Calcídica están otros explotadores, menores pero igual de perjudiciales, las llamadas empresas turísticas. Por supuesto, tampoco podemos coincidir con ellos, ya que su indiferencia ambiental y los intereses económicos de esta industria son la otra cara de la misma moneda: Del mismo capitalismo.

Nosotros estamos a favor de los habitantes del noreste de Calcídica (Skuriés), quienes son los beneficiados, si de verdad no continúa esta obra desastrosa. Y esta es la única conclusión fija: Su lucha intransigente, que ha durado muchos años y a menudo ha sido violenta, está a punto de “justificarse”. Estamos del lado de la gente que ha recibido la represión privada y estatal, y ha reaccionado con contraviolencia.

Por eso estamos a su lado en cualquier tentativa suya de echar a El Dorado Gold de Calcídica y de cualquier lugar (esto último se da por hecho). Por lo tanto, las noticias de que en realidad es debido a la lucha anti-minera el hecho de que el gobierno está en una posición difícil y no puede dar luz verde a la minería sin pensarlo, sólo como buenas pueden ser percibidas.

Lucha por la tierra y la libertad, contra el saqueo de la naturaleza.

Anarquistas por la liberación social (AKA)

El texto en griego, portugués.

[1] En el texto original no está claro si se refiere a una pequeña parte de la Izquierda extraparlamentaria o a la Izquierda extraparlamentaria como una pequeña parte de la Izquierda.

[2] Diputado derechista, de la tendencia ultraderechista del partido Nueva Democracia.

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