El marzo pasado el Consejo de Estado dictaminó que el corte del suministro eléctrico por no haber abonado el impuesto inmobiliario extraordinario, incorporado a las cuentas de electricidad por el Regimen, es inconstitucional. Hace unos días el Tribunal de Primera Instancia de Atenas declaró ilegal el cobro de unos de los infinitos impuestos, tributos y contribuciones que se nos han impuesto, del llamado impuesto inmobiliario extraordinario, con las cuentas de electricidad. El Ministro de Finanzas hizo caso omiso de la sentencia de los tribunales y ordenó a la Compañía de Electricidad a seguir cobrándolo con las cuentas de electricidad. A continuación recurrió al Tribunal Supremo pidiendo la anulación de la sentencia del Tribunal de Primera Instancia. Hasta el viernes 21 de diciembre, fecha en la que se espera la sentencia del Tribunal Supremo, la Compañía de Electricidad no tendrá el derecho a cortar la luz a los que no han pagado este tributo.

El mensaje del Poder es claro: Va a pretender imponer su política a todo precio, haciendo caso omiso o violando hasta las sentencias de los tribunales de su “Justicia”, siempre que ellas no le convengan o no estén en consonancia con su política. Ya no hablamos de dictadura encubierta. Esto es dictadura pura y dura.

El siguiente texto ha sido repartido en varias manifestaciones y acciones contra este tributo. Está firmado por  la colectividad “Proletarios que se Niegan la Deuda” y por la “Asamblea Popular Abierta de los barrios Elinikó y Arguirúpoli”.

Sobre la negativa a pagar el tributo cobrado con las cuentas de electricidad, y otros cuentos de contratistas

Compañeros en la miseria e indigencia diarias,

Llevamos tres años viviendo en un estado de “emergencia” que va siendo la regla y no la excepción: Usando el terror de la quiebra y de la “crisis de la deuda”, el Capital y el Estado están saqueando nuestros salarios, están reduciendo los gastos públicos, nos echan a las filas del ejército de reserva de los desempleados, nos imponen constantemente nuevos impuestos.

Desde el año pasado, la imposición del impuesto inmobiliario extraordinario cobrado con las cuenta de electricidad, cuyo objetivo era el chantaje de la gente con la amenaza del corte del suministro eléctrico, chocó con un amplio movimiento de resistencia en la práctica y negativa a pagarlo, con unos resultados significativos: un gran porcentaje de la gente no se ha tragado la propaganda del terrorismo estatal sobre la “necesidad de nuestros sacrificios” ante una “deuda nacional” constantemente aumentada, hizo caso omiso de los llamamientos a la” salvación de la patria”, que iban acompañados de amenazas de cortes del suministro eléctrico, y dejó de pagar la cuenta de electricidad entera. Al mismo tiempo, redes de solidaridad y resistencia barriales reconectaban el suministro eléctrico donde estaba cortado. Decenas han sido las protestas fuera de oficinas locales y centrales de la Compañía de Electricidad, así como fuera de Centros de Distribución Eléctrica. Si en la separación (desvinculación) del precio de la electricidad consumida del impuesto inmobiliario fue impuesta por el movimiento popular, y si la sentencia reciente del Consejo de Estado por un lado legalizó el impuesto inmobiliario y por otro lado juzgó ilegal el corte del suministro eléctrico por no haber pagado este impuesto-tributo, los hechos recientes indican que el tema de las arbitrariedades de la Compañía de Electricidad sigue siendo un campo de lucha:

Si bien el impuesto inmobiliario de 2011 fue retirado de las cuentas de electricidad y pasó a la jurisdicción de las Agencias Tributarias, sobre la marcha la empresa capitalista “Compañía de Electricidad SA” desfalcó (se quedó con) una parte del importe de este tributo en varias cuentas, ¡presentando luego estas cuentas como no pagadas, amenazando o incluso procediendo a cortes de luz!

A principios de septiembre, el Estado se volvió más riguroso: con una nueva circular se determinó que la desvinculación de este tributo de las cuentas de electricidad se podrá realizar sólo si nosotros vamos a la Hacienda en persona a solicitarla, después de haber pagado todo lo que debemos y después de pagar generosamente un adelanto de 50 euros. De esta manera, desde luego, legitimamos este tributo, nos auto-fichamos, identificando la cuenta de electricidad con nuestros datos, y ayudamos a la Hacienda en su tarea de saquearnoa en el nombre de una supuesta “salvación de la Nación”.

Con este truco, la Compañía de Electricidad se declara incapaz de desvincular el tributo de las cuentas de electricidad y por lo tanto exige el pago de la totalidad del importe del tributo, de lo contrario la cuenta será considerada no pagada y el dinero que pagamos por el consumo de electricidad se destinará prioritariamente al pago del tributo. A continuación, seguirán las advertencias del corte de la electricidad y luego el corte mismo. De hecho, con el mismo truco (la Compañía de Electricidad) se niega hasta los arreglos de cuentas, si ellos no corresponden a la totalidad de la cuenta sino tan sólo al importe del consumo de electricidad. Y todo esto al mismo tiempo que la electricidad ya es una mercancía muy cara y se prevé el disparo de su precio brevemente, dentro de 2013.

Por último, a pesar de que hace tal sólo unos días el Tribunal de Primera Instancia ha declarado ilegal el cobro de este impuesto inmobiliario por la Compañía de Electricidad y mientras su Administración se vio obligada a emitir una orden a sus oficinas locales a aceptar el pago de las cuentas de electricidad sin cobrar el importe que corresponde a este tributo, ¡el Ministerio de Finanzas ordenó la continuación del cobro de este tributo con las cuentas de electricidad! Es obvio, por lo tanto, que cuanto más se profundiza la crisis capitalista y por consiguiente la ofensiva contra nosotros, menos respeta el Estado la legitimidad burguesa (Consejo de Estado, Tribunales de Primera Instancia, e.tc, e.tc.) y nos lo muestra muy claramente. ¿Vamos a respetarla nosotros, ahora que los cortes de electricidad han llegado a los treinta mil al mes en todo el país y los contratistas que hacen este trabajo sucio se han descarado ejerciendo terrorismo abiertamente? ¡Basta ya!

¡Seamos, pues compañeros en la negativa a nuestra miseria y nuestro miedo! Continuemos con nuestra negativa colectiva a pagar, y de ser necesario (o si nos vemos forzados) extendámosla a las cuentas de electricidad. A través de las redes de solidaridad existentes y nuevas apoyemos unos a otros, impidiendo los cortes de electricidad y reconectándola. En última instancia, ¿acaso no es la explotación ejercida a nosotros la que ha generado la electricidad que nos venden como una mercancía y encima nos la cortan?

La “deuda pública” no nos aterroriza

Negativa a pagar el impuesto inmobiliario extraordinario en las oficinas de la Compañía de Electricidad y en las Agencias Tributarias

Proletarios que se Niegan la Deuda

Asamblea Popular Abierta de los barrios Elinikó y Arguirúpoli

El texto en griego.

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