Texto publicado en http://eagainst.com/

Desde una primera aproximación, el hombre occidental actual – incluyendo al griego moderno – es un individuo limitado a su esfera meramente privada, está interesado ​​únicamente en su nivel de vida. Intenta encubrir la falta de todo sentido respecto de su vida y mortalidad, consumiendo varios de los “bienes” consumidores. Está manipulado por los supuestos políticos o está tan desmoralizado por la situación política, que abstiene de ella. Ve las series televisivas y se traga, más o menos, lo que se le sirve como “noticias”…La sociedad actual es una sociedad de consumo televisivo, en el doble sentido de la palabra: Lo que principalmente consume hoy día la gente es te-le-vi-sión. Y a través de la televisión consumen, mediante representantes, el sueño de una vida que sería dinero, sexo, poder y violencia.

(Kornilios Kastoriadis: Somos responsables de nuestra Historia, p.13-14).

El gran pensador griego, logró analizar de forma concisa y claramente la miseria de la sociedad occidental contemporánea. Casi dos décadas más tarde y las cosas no parecen haber cambiado para mejor. Hace tan sólo unos pocos días hemos sido testigos de una campaña de manipulación de los ciudadanos por los medios británicos, sin precedentes, con motivo de la rebelión de unos grupos sociales marginados, después de la lesión fatal de Marc por el fuego de la Policía. Por lo tanto, consideramos que es útil exponer los recursos utilizados por los medios de comunicación masiva, teniendo como fin la evidente manipulación de la sociedad. También es útil elucidar el dogma que ellos profesan.

La táctica del terrorismo de los media

Canibalismo televisivo y amordazamiento

En el siguiente video podemos escuchar una de las pocas voces lúcidas, escuchadas en una emisión de los canales televisivos. El activista y escritor Darcus Howe, dice que no está sorprendido por las imágenes de violencia en Londres ya que sus causas más profundas llevan años enraizadas en la sociedad. La periodista de la BBC, sin embargo, hace todo lo posible para pervertir lo que está diciendo, para causarle confusión, desprestigiarlo…

Imagen de previsualización de YouTube

Hay que señalar que el vídeo de arriba muestra el único momento en que se le dio la palabra a alguien que no pertenece a la clase dominante, o los que la sirven. Policías, políticos conservadores, moralistas y ultraderechistas, desfilaron por los canales televisivos, llamando a la gente a “guardar a sus hijos en la seguridad de su hogar”, “encerrar las puertas”, “delatar a cualquier manifestante que haya identificado”. Además, fotografías de manifestantes (sin que sus caras estuvieran tapadas) fueron proyectadas o bien en la tele o en medios impresos y electrónicos. ¿En última instancia, la presunción de inocencia es un término legal que está en vigor en las legislaciones de todos los países de la Unión Europea, o acaso no? El primer ministro británico, David Cameron, de todas formas, rechazó las “pseudo-preocupaciones por los derechos humanos”, empleando la frase típica de los políticos de los partidos neofascistas.

Al mismo tiempo, se produjo un aluvión de llamamientos por parte de figuras públicas y de todo tipo de dignatarios y lacayos a que “saliera el Ejército a las calles”. A juzgar por la situación embarazosa en la que se encuentran los periodistas es claro que si “nadie esperaba la rebelión española,” sin duda, ninguno de la élite de la sociedad inglesa siquiera había intuido que por debajo de ellos la situación estaba a punto de estallar.

Terrorismo en los medios de desinformación electrónicos

Se han escuchado propuestas del gobierno de Inglaterra para el bloqueo de los servicios sociales de Internet en períodos de agitaciones, recordándonos la táctica del dictador Mubarak. De la misma manera, en Grecia, no ha pasado mucho tiempo desde que el primer ministro George Papandreu se reunía con algunos de los bloggers que han contribuido a la “primavera árabe”. Hoy oímos hablar de tácticas de amordazamiento de la expresión libre en Internet, con el pretexto de la calumnia descontrolada de algunos políticos por parte de algunas personas. “Internet dejará de ofrecer hospitalidad a encapuchados. El crimen cibernético tiene que ser combatido, sin que se ponga en duda, por supuesto, la…libertad de expresión y de opinión “, dijo el ministro de «Justicia», Miltiadis Papaioannu. Como vemos, la agenda de la extrema derecha (el presidente del partido ultraderechista Laos había propuesto desde el principio la limitación de la libertad de los blogs) se convierte en política oficial del gobierno del auto-determinado partido “socialista”. Una campaña de silenciamiento similar contra el servicio de Youtube había sido anunciada hace unos meses por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.

Hasta un sitio web fue montado (ver aquí), instando a la gente a subir fotos de sospechosos de participación en incidentes, o a identificar a personas en las fotos existentes. La lógica del chivato parece que domina en la sociedad británica, habiéndose despojado de su aspecto negativo, que en cierta medida existe en Grecia (no olvidemos que aquí se creó hace unos quince años la línea telefónica de prestación de información anónima a la Brigada Antiterrorista de la Policía, sobre personas posiblemente implicadas en los asuntos pendientes en la vía judicial).

El terrorismo impreso

El diario The Sun (el mismo que un día después de la matanza hecha por el ultraderechista noruego, atribuyó el incidente a…Al Caida), caracterizó al asesinado por la policía como “un famoso delincuente (gángster), miembro de la pandilla “Tottenham Man Dem” del norte de Londres. El Daily Telegraph lo caracterizó un “gangster conocido que vivía teniendo una pistola en la mano.”

Hasta en las calles

Aquí se ve la foto de una furgoneta con una pantalla enorme, circulando por las calles de Birmingham, enseñando fotos de los sospechosos de haber participado en los incidentes. Una humillación pública pues, legítima a los ojos de la sociedad británica, ya que según el director de la Policía, miles de personas llamaron por teléfono, delatando a personas que aparecían en las fotos. Aquí, confirmamos, desde luego, el cómo un sistema de manipulación bien organizado ha logrado alterar a un pueblo entero [1]. Por lo tanto, para los ciudadanos británicos, el problema no radica en la exclusión social de algunos y la jerarquía política, sino en la “pereza” de estas personas.

Como respuesta, pues, a un problema que está sin resolver desde hace 30 años, la opinión pública británica [2] apela a la “legalidad”, con la esperanza de que así va a resolver el “problema del trastorno generalizado”, ignorando (o no queriendo tener en cuenta) los factores que llevaron a un grupo de gente a rebelarse violentamente. Una de las principales causas que condujeron al estallido de los disturbios tiene que ver con la propia actitud de los medios británicos que, literalmente, no sólo ignoran las voces de las personas que viven en las zonas “conflictivas” (un ejemplo ilustrativo es el caso del escritor indio en el video que está publicado más arriba), sino que lo único que hacen es propagar continuamente el neoliberalismo, una propaganda directamente basada en la culpabilidad moral y el trabajo: “Vives en Tottenham;? No te quejes, la culpa es tuya. Eres perezoso y por eso no trabajas y vives en una vivienda obrera. Si trabajaras más, no vivirías ahí, así que deja de quejarte”. ¿Pues era o no era inevitable que algún día iba a estallar la tormenta?

Así, en vez de llegar la opinión pública británica a hacer su autocrítica, de preguntarse a sí misma si  en última instancia, las leyes a las que obedece a ciegas durante tantos años son erróneos, acaso si este conformismo – la lógica de “la ley por encima de todo “- la sumisión a la jerarquía, es la causa de que haberse conducido todo a un estancamiento social, político, cultural y económico…, en vez de reconocer que es hora de cambiar algunas leyes, algunas instituciones, que es el momento de cambiar el sistema político (y por extensión, el modelo económico y jurídico), responde con más conservadurismo y represión (característica de la concepción vulgar de Hobbes sobre las leyes y la ética [3]). Y aquí vemos una de las formas más extremas de heteronomía: la gente no es capaz de entender que las leyes deberían ser sus propias creaciones, unas creaciones que no pertenecen ni a la élite minoritaria (“expertos”, tecnócratas, representantes parlamentarios) ni a la mayoría absoluta o relativa. En una sociedad autónoma, las leyes pertenecen a todos, si forman una parte integrante de los esfuerzos de la comunidad de auto-organizarse (todos participan en la formación de las normas que regulan la vida social, a través de asambleas o de otra plataforma de comunicación). Vemos también la alienación a la que está sometida una gran parte de la sociedad británica: cuando un grupo de personas está, literalmente, ‘marginado’, entonces no nos queda más remedio que reconocer la importancia de un sistema político que sea capaz de ofrecer igualdad ante la ley a todos (palabras desconocidas para muchos ciudadanos británicos).

La auto-censura

Por supuesto, el medio de censura más eficaz no son las leyes, sino la sensación del miedo, que obliga a los ciudadanos a autocensurarse. Una dictadura no siembra rufianes en la sociedad con la intención de detener a todos los disidentes, sino más bien con el fin de asustar a la sociedad de la “pared que tiene oídos”. Así, los gobiernos actuales filtran rumores a través de los medios de desinformación simpatizantes de ellos, acerca de la identificación de los “enemigos de la sociedad”, ya sea vía internet o través de las imágenes de las cámaras de televisión.

La “operación miedo” se viene observando en la sociedad griega durante mucho tiempo. Ya sea a través de la tele o por medio de la brutal represión de las manifestaciones (ver aquí). ¿Pues qué método de represión es más eficiente que la consolidación de la sensación del miedo (generalizado) en la sociedad? [4]

La propaganda dominante de los medios de comunicación, el Medievo neoliberal

Los medios de comunicación, hacen todo lo posible para proteger, por todos los medios, un sistema construido sobre la falsa prosperidad del consumismo, basada en leyes férreas. El neoliberalismo, un dogma basado en el individualismo extremo, no difiere mucho de una religión. Una característica que los dos tienen en común es la moral, tanto la del trabajo, como la del miedo y de la culpa. Según esta mentalidad, un hombre no tiene que quejarse y reclamar sus derechos, sino sólo trabajar (un ejemplo característico es la manera en que los medios británicos enfrentan a los grupos excluidos, como se ha mencionado anteriormente). Trabajar pues duro, tan duro así que nunca sea suficiente…porque como la religión castiga a los infractores, así la sociedad castiga a los “perezosos”, es decir, a aquellos que cuestionan la necesidad institucionalizada de supervivencia. Por otra parte, tanto el capitalismo como el cristianismo se rigen por la ética del trabajo (según el cristianismo, la pereza es uno de los siete pecados capitales). Por lo tanto, pues, todos debemos estar trabajando sin parar…porque “cuanto más producimos, más contribuimos al avance de la sociedad y la supuesta mejora del nivel de vida”…pero qué es exactamente lo que plantea como “progreso” el neoliberalismo? No se trata del progreso basado en el hombre, sino en… la mano del mercado invisible, el dios moderno que “lo sabe todo”. Sin embargo, el concepto de este desarrollo, es decir del desarrollo capitalista, es enfermizo y delirante. ¿Qué es lo que los neoliberales llaman mejora del nivel de vida? El aumento del poder adquisitivo en un 2-3% al año, así que el ciudadano medio pueda consumir los productos-basura que ellos mismos producen. “Trabaja para sobrevivir, sobrevive consumiendo, sobrevive para consumir: el ciclo del infierno está completado “(Raúl Vanegkem – Elogio de la pereza refinada). Luego, lo que los neoliberales están promoviendo actualmente por todo el mundo no es otra cosa que su modelo quebrado. ¿Cuál sería la evolución del mismo planeta, sin embargo, si todos vivieran como un británico medio? Simplemente, toda la biosfera se habría disuelto en una sola noche…

También, los neoliberales argumentan en contra de los subsidios de desempleo. Dicen que “los esfuerzos de los contribuyentes no tienen que ser desperdiciados en servicios que prestan asistencia a personas que bajo su propia responsabilidad no han logrado nada en la vida” (la ética de la culpa prevalece una vez más). El Dios del Mercado Libre “castiga a los pecadores que se regodean en el fango de la corrupción, consumiendo de lo ya preparado”. Por lo tanto, al igual que cualquier religión monoteísta que respeta a sí misma, los defensores del neoliberalismo emplean el concepto de la culpa como un recurso principal de ejercicio de presión psicológica.

El mito del  “No Alternative” (no hay otra alternativa) y la posesión de la “verdad absoluta”: como pocos sacerdotes admiten que las otras religiones no son “falsas”, así pocos neoliberales admiten que hay otro camino. Un ejemplo característico es la campaña del Partido Conservador de Gran Bretaña “No hay alternativa a los recortes” que es muy similar a la lógica de que “el memorándum es la única manera de rescatar al país”. El carácter absoluto de los neoliberales está en contradicción con la democracia, como sistema político y como un sistema de valores. Según ellos, los recortes son necesarios porque “el trabajador medio es el responsable de la crisis”. Por lo tanto, debería “dejar de ser perezoso y comenzar a trabajar más duro”. Dejar de reivindicar y “asumir la responsabilidad de sus acciones” (otra vez prevalece la ética de la moral). Sin duda una parte de la culpa de esta situación tenemos todos en alguna medida, aunque no somos instigadores. Puede que, según las tácticas neoliberales, los “santos bancos” (los mayores responsables de la crisis) tengan que ser rescatados por cualquier medio, puede que las multinacionales estén por encima de cualquier ley, pero ellas también son parte de nuestra propia sociedad, lo que significa que nuestra tolerancia a cualquier tipo de injusticia se considera complicidad.

Los propagandistas del neoliberalismo, confrontan con desprecio cualquier crítica a su sistema corrupto, nombrándola en el mejor de los casos ‘teoría de la conspiración’, ‘utopía’, ‘punto de vista de una persona que se caracteriza por falta de seriedad’, o como ‘un acto que incita a la violencia’, ‘conducta ilegal’. Vemos que la posesión de la verdad absoluta es una táctica del sacerdocio neoliberal, el cual siempre “por amor al ciudadano medio” desprecia el punto de vista contrario, o lo reprime como “irracional” y por supuesto “peligroso para el orden público”, así que no se ponga en peligro la “fe sagrada” del ciudadano medio en las fuerzas del mercado. Todas las demás opiniones son unas “utopías infantiles” (es decir, unas profecías falsas), unas “opiniones anarquistas que minan el Estado y las autoridades y quieren cambiar la ruta del país, del cielo del neoliberalismo al infierno de la falta de jerarquía. Ninguna lealtad, ningún respeto a Dios (del dinero)….

Así pues, “los anarquistas peligrosos” tienen que ser delatados a la Policía, como colaboradores del diablo, y al mismo tiempo la Inquisición, que obedece a leyes férreas que protegen el funcionamiento regular del mercado, reprimiendo las ideas “ilegales”, tiene que determinar sus penas. Sólo si  hacemos caso al sacerdocio neoliberal nos salvaremos de “la esclavitud de la ilegalidad y la pereza de los que viven del aire”. Hasta ahora, todos los ejemplos del neoliberalismo han fracasado (véase Irlanda, España, etc), la deuda ha crecido en lugar de disminuir, el desempleo se ha disparado por las nubes con un aumento de la inflación y una reducción de los índices de “desarrollo”. Pero, sobre todo, prevalece la promesa de la “tierra prometida”, donde “la mano invisible del mercado va a corregir todo, va a pagar la deuda, incrementará el PIB, hará dispararse los índices de la Bolsa, aumentando así la” riqueza ” (no nos dicen qué riqueza) “y aquellos que habían sido creyentes serán conducidos a la Tierra Prometida. Los ciegos verán, los sordos oirán y los pobres…los pobres son vagos y por lo tanto pecadores, unos cuerpos extraños, por lo que pertenecen al infierno…Cuando la mano invisible del mercado haga su aparición (el Apocalipsis), entonces todo se va a corregir, vamos a estar comiendo con cucharas de oro. Por supuesto, algunos pasarán hambre, ¡pero no todos pueden vivir igual de bien!

El descontento de millones de personas por las medidas de austeridad siempre es tratado con desprecio por las iglesias del neoliberalismo y por los medios de comunicación, así que la ética de la culpa le llegue a un público que no juzga, sólo es juzgado, no reacciona, sólo obedece y ejecuta sin participar, sin tener el control de la situación. Excepto si las rebeliones se dan en Medio Oriente. Entonces son tratadas como “justas” y son reconocidas. Según la lógica dominante de los medios de comunicación, “en el Medio Oriente, la gente es pobre, trabaja muy duro, pero no es remunerada como es debido.” Desde luego son pobres, lo que significa que deberían ser considerados perezosos e irresponsables, pero allí es Medio Oriente… En el mundo occidental, “nosotros hemos resuelto todos nuestros problemas. No hay zonas en muchas urbes donde la situación es exactamente la misma que la de países del Medio Oriente en términos de condiciones de vida. Por lo tanto, allí todas las rebeliones son justas. En cambio, las manifestaciones en otras partes de Europa tendrían que prohibirse, porque nosotros o hemos resuelto todos nuestros problemas o los ciudadanos tendrían que dejar de quejarse, ya que son los únicos culpables de esta situación”. Por lo tanto, cuando estallan disturbios en las metrópolis del capitalismo, entonces vemos a los políticos ultraderechistas, como Nigel Farrange, llamando a la Guardia Civil a ejecutar a los manifestantes a sangre fría, incluso si se trata de niños menores de 18 años…

El texto en griego.

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[1] Véase también Noam Chomsky, “Los medios de comunicación como instrumento de control social y represión”.

[2] Con el término “opinión pública británica” no nos referimos a la opinión de la mayoría del pueblo británico, sino a las opiniones presentadas por las Redes de Información, como si fuera la opinión de la mayoría absoluta. Básicamente, se trata de las opiniones de unas ciertas personas [miembros, dirigentes de organizaciones políticas y colectivos o personas (economistas, trabajadores sociales, analistas y periodistas), que están en concordancia con las creencias de ciertos bandos políticos…] favorecidas por los medios de comunicación. Obviamente son unas opiniones adoptadas por una gran parte de la población, pero en ningún caso se puede saber si en realidad representan la opinión de la mayoría de los habitantes de un país (puede ser que sí, puede ser que no). De esta manera, creemos que nadie puede hablar en el nombre de la mayoría de un todo, ya que es imposible saber qué es lo que realmente creen decenas de millones de personas. Incluso en los casos en que la manipulación es fuerte, la opinión mayoritaria sigue siendo real, puede ser que la verdadera opinión de la mayoría difiera de la (muchas veces no representativa) “opinión pública”, la cual en realidad reproduce de manera populista la ideología dominante con respecto a los temas principales, tal y como es formada por los medios de comunicación.

[3] Hobbs es una parte integrante de la enseñanza en las escuelas británicas. Su punto de vista sobre la ley y el orden es, sin embargo, completamente heterónomo: “Hobbes y sus seguidores consideran que la moral es determinada por una fuerza que está fuera del hombre. Sustituyen a la Iglesia por el Estado, lo que significa que el hombre no puede encontrar la salvación sino en una sola autoridad central, estrictamente regulada, la cual impide la lucha perpetua entre individuos “(Peter Kropotkin: La ética anarquista, p.11). A esto respondemos de la siguiente manera: La moral deberá regirse por unas normas establecidas por una sociedad autónoma. Es decir, una sociedad en la que todos los ciudadanos, como sujeto, tienen la misma proporción de participación en las decisiones. En una sociedad autónoma no hay a priori fuerzas metafísicas que determinan la vida y las normas de conducta de algunas personas. Estas reglas se derivan directamente de los propios individuos, ni siquiera de forma indirecta a través de representantes. Se trata de una sociedad de democracia directa…

[4] El verdadero temor tiene que ver con la idea de la supervivencia. Pero el miedo de la supervivencia no es necesariamente real (puede ser el temor que tratan de de crear a los hombres, con el “lavado de cerebro” con la hipnosis que consiguen los medios de comunicación, el amodorramiento a través de la imagen y la desinformación falsa). Hablando de lavado de cerebro nos referimos a la situación en la que “… se desarrolla un estado de aislamiento, de alienación e intimidación, con el fin claro de atacar los puntos fuertes del Ego, para que se quede el individuo (que se va a someter a un lavado de cerebro), vulnerable a la introducción de ideas ajenas y un comportamiento que normalmente rechazaría. El lavado de cerebro se basa en la opresión, tanto psicológica como física. Todas las personas son vulnerables al lavado de cerebro si se exponen a él durante un período de tiempo suficiente, si están solos y sin apoyo, y si no tienen ninguna esperanza de escapar de esta situación”. (Kaplan y Sadock: Psiquiatría).

 

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