Texto del Grupo Autónomo de la Facultad de Física de Tesalónica, escrito sobre la cuestión migratoria.

Durante el último año estamos siguiendo de cerca y con angustia el drama que se está desarrollando en el tema de los inmigrantes (refugiados). La sociedad griega y los medios de desinformación masivos de repente han mostrado “sensibilidad” y una careta caritativa hacia los inmigrantes, mientras que hace unos años se hacía referencia a ellos de la peor manera. También, vemos que una parte de la sociedad no duda en expresar sus reflejos racistas. No tenemos, sin embargo, ilusiones sobre la gestión de las relaciones de Poder que ocurre a nuestro alrededor.

Desde luego, lo que se nos escapa es que siempre ha habido inmigrantes, siendo la parte más extremamente infravalorada (menospreciada) de la sociedad. Debido a la situación en que se encuentran, son discriminados y explotados, por lo que en períodos de desarrollo constituyen la mano de obra barata del Capital, mientras que en tiempos como el actual, que ha aumentado significativamente el número de los inmigrantes en medio de una crisis financiera, el capitalismo europeo no es capaz de explotarlos y absorberlos, así que los califica como mano de obra excedente y los reduce a una parte del problema (migratorio).

Durante los últimos meses hemos visto como la Soberanía gestiona problemas como las discriminaciones, la reclusión, las vallas y la represión.

Se ha hecho una discriminación entre refugiados e inmigrantes. Los primeros son los que han sido echados de sus países debido a guerras, enfermedades o desastres naturales, por lo que se les da el derecho de cruzar la frontera. Todos los demás son calificados como inmigrantes (término que durante los últimos años ha adquirido un carácter negativo en la sociedad griega), ya que la huida de su país de origen ha sido debida a motivos económicos, políticos y otros. Estos motivos no son suficientes para que sean considerados “adecuados” de entrar en Europa, por lo que pueden ahogarse en las aguas del Egeo. Desde luego, si tienen “suerte”, serán devueltos a sus países de origen con procesos cortos. Los que no logran entrar en Grecia, darán con la “hospitalidad” griega, la cual está constituida por controles puntillosos, su reclusión durante un tiempo indeterminado en los campos de concentración modernos bajo condiciones miserables, y desde luego la represión cruel de cualquier tentativa de oponerse a estas condiciones.

Al mismo tiempo las fronteras siguen reforzándose con tropas del Ejército y con estructuras permanentes, dificultando aún más la entrada (de los inmigrantes) en Europa, y contribuyendo al aumento de los que intentan entrar en ella.

Simultáneamente, a través de los medios de desinformación masivos, el Estado trata de colar su careta humanitaria, valiéndose al máximo de sus posibilidades como medios de engaño, y dejando la parte material-práctica de la ayuda a los inmigrantes a las ONGs y a los fondos europeos. Así que tenemos un montón de voluntarios y ONGs, que cubren el vacío que deja el Estado. Los primeros lo sienten como una obligación moral al prójimo y al país, y las segundas quieren montar un negocio lucrativo. Junto con empresarios especuladores se está montando una red de economía y economía sumergida, asumiendo el Estado el rol del garante de la paz social. Esto se nota en su tentativa de reprimir las estructuras horizontales de solidaridad con los inmigrantes.

Es obvia la tentativa del Estado griego de machacar al ya extremamente menospreciado grupo social de los inmigrantes. Desde su reclusión en los campos de concentración, hasta la retórica racista del Estado y los medios de desinformación, y la agudización de los reflejos racistas de la sociedad, nos enteramos del intento de la Soberanía de ilegalizar la propia existencia de los inmigrantes. Su reclusión en los centros de retención contribuye a su exclusión social, y los impide encontrarse con los demás segmentos explotados de la sociedad, y organizar sus resistencias a la explotación que están experimentando.

En la tentativa de indicar a los inmigrantes como enemigo interno de los que son partidarios de la identidad griega-ortodoxa (fascista), estamos observando la fascistización de una parte de la sociedad griega. Esta fascistización se manifiesta con los “ciudadanos indignados” y los comités racistas de vecinos, quienes se vuelven contra los inmigrantes, temiendo “por su seguridad y la devaluación de sus fortunas”. Muchas veces estos comités son alimentados o apoyados por varias facetas organizadas del Poder (maderos, medios de desinformación masivos, Aurora Dorada) con tal de reforzar las discriminaciones falsas entre los segmentos indigentes de la sociedad, y la eliminación de las resistencias colectivas contra las relaciones de explotación.

Nosotros hemos optado por estar al lado de los parias de esta Tierra, no como expertos llamados a gestionar las vidas de los inmigrantes, sino como personas que queremos edificar luchas comunes y relaciones de igualdad entre ellos y nosotros. Habiéndonos percatado de la devaluación extrema de los inmigrantes por parte del Estado y la patronal, deducimos que la ilegalización de la vida de los humanos beneficia sólo al Capital. El empleo sumergido, el trabajo no remunerado, la exclusión social y por supuesto la incapacidad de oponerse a las condiciones de vida miserables que experimentan, componen el conjunto de la política contra los inmigrantes y de su ilegalización.

Por consiguiente, exigimos la legalización de la existencia de todos los y las inmigrantes, exigimos papeles para todos y todas, montando barricadas contra la ofensiva cruel del Estado y del Capital contra nuestras vidas. Exigimos que puedan organizarse junto con nosotros, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en las universidades, en los barrios. A través de la edificación de redes de solidaridad y de procesos de lucha que anulen las discriminaciones entre nativos e inmigrantes. Creamos las relaciones y condiciones para la emancipación y la reivindicación de nuestra dignidad y nuestra vida en común, lejos de las discriminaciones y las distinciones que se imponen “desde arriba”, así como con nuestra lucha continua junto con los oprimidos de este mundo.

No hay griegos, no hay extranjeros, no hay humanos legales e ilegales. Papeles para todos y todas. Lucha continua contra la explotación de nuestra vida, por la destrucción de fronteras, vallas y campos de concentración.

Manifestación, jueves 10 de marzo, a las 18:00, en Kamara, Tesalónica.

Grupo autónomo de la Facultad de Física

El texto en griego, portugués.

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