Cartel del colectivo Rigma (ruptura) en las paredes de las aulas.Cartel del colectivo “Rigma (ruptura) en las paredes de las aulas”.

¡Tranquilo! Este es el futuro de tu clase, y no cambiará con ilusiones falsas.

Alicia está haciendo un posgrado y creía que haría una carrera. Aparte de que no tiene manos suficientes para cargar el ordenador portátil de su ama junto con el proyector, aparte de que tiene que cumplir rigurosamente con sus instrucciones, como si fuera soldado, hizo la estupidez de apuntarse a un proyecto organizado por su profesora. Además, trabaja por 400 euros, sin jornada laboral, días festivos y otras trivialidades. Todo en el nombre del progreso y del desarrollo.

Lina está haciendo un posgrado. Trabajando por 7 euros por hora, trata de convencer a sus alumnos de que los exámenes de ingreso en las universidades no son importantes. Como no son suficientes las dos clases particulares que tiene, trabaja de camarera hasta las 2 de la madrugada. Lo que más le fastidia es la mirada asquerosa de los clientes, y los cinco euros que paga por coger un taxi para regresar a casa, porque detesta los comentarios viles de la gente en la calle.

Kostas es estudiante. Trabaja como operador en un centro de atención al cliente, cobrando 3 euros por hora. El patrón le da trabajo cuando le da la gana. Al mismo tiempo trabaja en una cafetería sin seguridad social por 20 euros a la noche. No hay jornada laboral. Se va cuando se haya ido el último cliente. Ahoga las penas en el alcohol.

Fotiní es licenciada de una universidad con nota de sobresaliente. Su premio es trabajar cambiando pañales a niños, limpiar cocinas, cocinar, lavar, e.tc. Como tiene un niño, ha aceptado que tiene que vender su fuerza laboral barato, y que tiene que humillarse. No le molesta tanto el salario basura que cobra, como las risas de los habitantes civilizados de la capital por hablar con acento de pueblerina. Por mucho que se burlen de ella, no lo va a cambiar.

Eddy es estudiante de secundaria en un colegio nocturno. Por la mañana trabaja en una fábrica por 25 euros al día. Está furioso porque el estrés que tenía una compañera de clase suya por hacer exámenes de ingreso, la condujo al suicidio. Ha decidido irse a la manifestación de mañana y romperlo todo.

“El sonido de los insectos debe entrar en los cerebros llenos de tuberías de alcantarillado largas, en los muros de las escuelas, en el desempleo. Hemos de llenar nuestros ojos y oídos del inicio de un sueño grande.”

A Tarkovsky

Rigma (ruptura) en las paredes de las aulas

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