Información y desinformación sobre la privatización del territorio del viejo aeropuerto Historias de desinformación, parte VI: Algunas constataciones con motivo de la publicación de un artículo sobre el tema de la privatización del territorio del viejo aeropuerto de Atenas en uno de los medios desinformativos extranjeros.

Esta historia de desinformación está centrada en un solo artículo, procedente de los mass media internacionales, en concreto de la Agencia EFE, la cual es, según lo que leemos en su página web, “la primera agencia de noticias multimedia en español y la cuarta del mundo”. El artículo, que fue publicado en varias páginas web, trata de la privatización del espacio público del territorio del viejo aeropuerto de Atenas y de sus zonas aledañas, y se titula “Grecia obtendrá 915 millones de euros con la privatización del antiguo aeropuerto”.

Antes o después de leer dicho artículo, os sugerimos leer nuestra entrada relativa “El gobierno neoliberal saca a la venta el viejo aeropuerto de Atenas”. En el análisis del modo de que ha sido tratado el tema por el autor o los autores del artículo, vamos a dejar de lado el hecho de que no se hace la mínima mención a su identidad, o a las fuentes utilizadas para redactarlo. Como vais a comprobar leyendo esta entrada, el artículo es una mezcla selectiva de varios datos sobre el tema, cuyo objetivo principal o más concreto es persuadir al lector de que Grecia saldrá beneficiada de este negocio. Además de este objetivo específico, hay unos objetivos más generales, de los cuales hablaremos más adelante. Ya es bien conocido que en la propaganda de los mass media encargados de difundir la ideología imperante abundan los mensajes subliminales.

El título

Comencemos por el título. Leyendo que Grecia obtendrá 915 millones de euros de la venta de un aeropuerto en desuso, lo primero que se le ocurre a una persona que no está familiarizada con la situación actual del país es que se trata de un buen negocio (dice: “Grecia obtendrá”, pero ni en el título ni en el mismo artículo se concreta qué perderá, o más bien quién obtendrá y quién perderá, dando por hecho que Grecia es un todo homogéneo compuesto por personas que tienen los mismos intereses de clase, y que esta familia feliz saldrá beneficiada) que esto es mucho dinero para el país (otra vez la agrupación de pobres y ricos, desempleados y capitalistas, opresores y oprimidos, en un conjunto homogéneo). ¡En el artículo, sin embargo, no se menciona que este importe equivale a unos 80 euros por metro cuadrado! Y esto en una de las zonas más caras en Atenas y en el país entero, ¡en la que el precio para adquirir un terreno oscila entre 2.000 y 5.000 euros por metro cuadrado! Pero, estos no son compradores, son inversores, podría contradecir alguien que tiene interiorizada: “van a invertir 6.000 millones de euros en un periodo de 15 años para desarrollar los terrenos -prácticamente sin uso desde hace una década”, podría contradecir un lector del artículo o cualquier persona que haya interiorizado el contenido de la propaganda neoliberal. Aquí se vale de la palabra clave: desarrollo. Antes de hablar de esta…”inversión” y de cuál será…“desarrollo” que conllevará, hablemos de los propios inversores.

Los “inversores”

El Estado griego concedió el terreno del viejo aeropuerto a una sola empresa y no a un consorcio, como dice el artículo. Según el comunicado del ente encargado de la venta de la propiedad del Estado (TAIPED, Fondo para el Uso Eficaz (Adecuado) de la Propiedad Pública), el único concesionario es la empresa Lamda Development del capitalista griego y banquero quebrado y rescatado por el Estado, Latsis. Según lo que leemos en el artículo, esta empresa está dominada por Conslolidated Lamda Holdings (61,9%) y “por el banco Eurobank (7,5%), actualmente nacionalizado para evitar su quiebra”. El Banco Eurobank tenía una deuda de 2,5 mil millones de euros. Esto quiere decir simplemente que su dueño no invirtió como un buen capitalista en el banco, por lo que se creó esta “deuda”. Se trata de un pequeño detalle, de un impedimento que Latsis esquivó respaldado por el Estado… Latsis intercambió con el Banco Nacional de Grecia (un banco en parte estatal) el 85% de las acciones de Eurobank, por el 11% de las acciones del Banco Nacional, con la bendición y el apoyo del gobierno y del Banco de Grecia. Así evitó la quiebra, al mismo tiempo que el Estado cobró a cada ciudadano (o súbdito) griego 5.830 euros, así que Eurobank (un banco privado, lo recordamos) no quebrara y que se integrara en el Fondo de Estabilidad Financiera…

La empresa Lamda Development ha montado un consorcio junto con el fondo de inversiones Global Investments Group, cuyo capital conocido no es solamente chino y emiratí como dice el artículo, sino también europeo. Este último está asociado con grupos de empresas de Latsis… Desde luego, puede ser que mañana este consorcio no exista. Entonces nadie va a buscar a los chinos, a los árabes, o a los capitalistas trasnacionales, presentados hoy como salvadores que traerán a Grecia el codiciado “desarrollo” y repartirán millones de euros a los proletarios griegos. El único que ha firmado el pacto es Latsis. Sería interesante que los periodistas de los mass media buscaran cuáles son los fondos propios básicos de esta empresa y luego compararlos con el precio que ella va a pagar al Estado durante los próximos diez años por la concesión del territorio del viejo aeropuerto.

El hecho de que Latsis llegaría a ser el único candidato en la farsa del “concurso público” era un secreto a voces desde el comienzo de esta historia. Por varias razones, las demás tres empresas que eran candidatas se retiraron, y la única que quedó fue la empresa Lamda Development. Como explicamos en nuestra entrada sobre la privatización del territorio del viejo aeropuerto, esto es de menor importancia para nosotros, ya que no aceptamos que un espacio público pueda ser objetivo de un negocio lucrativo o pueda ser privatizado. ¿No obstante, por qué los periodistas que publicaron este artículo (o aún más los que han publicado muchos más en griego, los cuales reprodujeron acríticamente los redactores del artículo) no se tomaron la molestia de informar a su público de esta noticia? ¿Por qué la silenciaron? ¿Ellos que sí creen en el dios del mercantilismo y en la diosa de la competitividad económica, no han entrevisto ninguna violación de sus principios neoliberales en el caso del denominado “concurso público”? No puede ser que no hayan llegado a sus oídos las continuas quejas y los comentarios críticos de una parte de los media griegos burgueses, de la Oposición y de las autoridades municipales sobre este tema…

La “inversión”

Justo antes del estallido de la llamada crisis en 2010, el valor de la tierra en la zona que se le concedió al Capital llegaba a los 5 mil millones de euros. Hace tres años, en 2011, había bajado a los 2,5 mil millones de euros. Hace un año bajó aún más a los 2 mil millones de euros. Ahora cuesta 915 mil millones de euros… Y todo este dinero se paga en plazos, no al contado: la tercera parte al firmarse la concesión y el resto “en tres plazos a lo largo de los diez años siguientes”. ¿Es un chollo, verdad?

En el artículo se presenta dos veces tan sólo la opinión del presidente de TAIPED, o sea de un secuaz político del gobierno. Ni los municipios afectados, ni los colectivos con actividad en el terreno del viejo aeropuerto, ni otras colectividades que se oponen al megaproyecto tienen cabida ni en este artículo ni en el periodismo de los mass media dirigido y controlado por el Poder, el cual quiere autodenominarse “objetivo e imparcial”.

El artículo nos informa de que el presidente de TAIPED aseguró en una rueda de prensa que “es la inversión privada más importante desde la creación del Estado griego”. Lo aseguró. Y punto. Si lo aseguró con esta altisonancia este señor, así será, debió de pensar el autor del artículo saliendo de la rueda de prensa. Y consideró tan importante esta declaración no argumentada que fue una de las tres que incluyó en su artículo. Las tres son de la misma persona, pero estos son detalles en el mundo del periodismo. Y por supuesto, lo de asistir a la rueda de prensa es un decir… Todos sabemos cómo se escriben tales artículos…

Según un equipo investigador de la Escuela Politécnica Superior de Atenas, el coste de las obras que se verá obligado a realizar el Estado, para conceder el terreno “claro” al Capital privado, superará los 2,5 mil millones de euros, al mismo tiempo que los ingresos de la privatización serán 915 millones de euros. Este dato está omitido en el artículo.

Con respecto a los puestos de trabajo, en 2010 el gobierno hablaba de 45.000 nuevos puestos de trabajo, en 2012 estos se redujeron a 15.000, y ahora nos hablan de unos 10.000… Algo semejante había pasado en el Pireo, con la concesión del puerto a una empresa china. Hace cuatro años se hablaba de 10.000 puestos de trabajo, mientras que en realidad estos son tan sólo 250, más unos 400 puestos en régimen de precariedad total.

Leyendo el artículo aprendimos que “de las 620 hectáreas del terreno, en 160 se construirán unas 5.000 viviendas, hoteles, centros comerciales e instalaciones deportivas”. Cuando alguien no ha asimilado bien la propaganda que tiene que difundir, la reproduce mal. Lo de las 160 hectáreas que se van a hormigonar es totalmente arbitrario, o sea totalmente incierto. El autor del artículo no se ha tomado la molestia de explicar a sus lectores de donde procede este dato. Obviamente creerá que se van a tragar cualquier (des)información que les sirva, al igual que lo que le pasó a él (ella) con las declaraciones del gobierno y de sus títeres.

La verdad es que unas 420 son las hectáreas se van a hormigonar. Como escribimos en nuestra entrada relativa, en el 15% del resto de la superficie del territorio de las dos terminales del viejo aeropuerto (es decir en unas 30 hectáreas) el gobierno tiene planificada la construcción de carreteras, la realización de obras técnicas que no se han especificado (esto tampoco les ha llamado la atención a los buenos periodistas), y en general va a llenar esta superficie de hormigón, tal como han hecho las grandes empresas constructoras y las élites económicas y políticas durante los últimos 50 años en toda la cuenca de Atenas. ¿En ellos confían los periodistas de los mass media?

El 85% restante de estas 200 hectáreas no serán zonas verdes como muchos ignorantes o ingenuos esperan, o un parque como nos “informa” el artículo, sino áreas turísticas, deportivas, “culturales”, zonas de ocio, zonas “de infraestructuras urbanas” (¡otra vez!), y zonas de “usos similares a los de las zonas verdes”…El porcentaje del territorio del viejo aeropuerto que será urbanizado (entre los edificios ya existentes y los que se prevé construirse) alcanza el 60%. Si tomamos en consideración que más de la tercera parte de las 200 hectáreas (que se supone que no serán del todo urbanizadas) se cubrirán de asfalto y de varias construcciones de cemento, deducimos de que más de los dos tercios de su territorio se van a hormigonar”.

Aquí hay que señalar otras dos diferencias clave. Primero, eso de las “zonas verdes” nada tiene que ver con los bosques, tal como se dan en la naturaleza, o con los parques, tal como los conocemos, aunque sean artificiales. Podrán ser por ejemplo franjas de césped, algún arbustito o arbolito plantado entre las toneladas de hormigón de las construcciones previstas. Esto no lo hemos inventado nosotros, es exactamente lo que ha pasado en las llamadas “reformas” recientes de varias plazas y espacios públicos en el centro y las afueras de Atenas. Es que el hormigón es más rentable. Los parques y los espacios públicos sin construcciones grandes y negocios lucrativos no son rentables, como nos…aseguran los partidarios del capitalismo neoliberal. Y en este mundo todo es comercio, todo es lucro, ¿verdad?

Segundo, en esta área se eliminará casi completamente el concepto del espacio público. La gente tendrá acceso libre a una muy pequeña parte de ella. La mayoría del área de las instalaciones y los edificios será privada, de acceso restringido, o simplemente se tendrá que pagar por entrar en una parte de ella. Es lo que el artículo llama en el lenguaje de la propaganda “instalaciones de uso común”. El uso será “común” (entre pocos) en una pequeña parte de la zona concedida, y común (sin comillas y sin tener que pagar para accederla) en una mínima parte suya.

Pero, ¿por qué nos quejamos? Según lo que leemos en el artículo, el “parque” que se va a crear “será el mayor de la capital griega”. Esto, suponiendo que sea cierto, es la mitad de la verdad. La otra mitad es que Atenas, una ciudad de unos cinco millones de habitantes, tiene poquísimos parques, zonas verdes, bosques y espacios públicos. Hay menos de nueve parques que tengan más de 15 hectáreas de superficie, y tan sólo dos con más de 50 hectáreas de superficie. El parque más grande en Atenas, entre centro y área metropolitana, tiene unas 150 hectáreas, sin embargo pertenece a la Universidad de Atenas, y está abierto sólo de 8:00h a 15:00h. Aun cuando el parque creado en el territorio del viejo aeropuerto tenga más de 150 hectáreas de superficie (un hecho muy dudoso), consideramos que es imposible que sea un verdadero parque. De todas formas, Atenas necesita un pulmón y no una superficie de 450-550 hectáreas de hormigón al lado del mar.

Aparte del territorio del viejo aeropuerto, el Estado concedió al Capital privado una franja de unos 3,5 kilómetros de extensión, a lo largo de la costa, entre el terreno del viejo aeropuerto y la costa de Atenas. Esto significa que el ya limitado acceso de los plebeyos a la costa se va a eliminar por completo. Casi al lado de esta zona se encuentra el Centro de Vela Olímpico (abandonado) que ha cortado el acceso al mar a lo largo de una zona de unos tres kilómetros, mientras que lo mismo ha sucedido con la costa hormigonada entre Atenas y el Pireo, con la construcción de varios edificios y pabellones deportivos (también abandonados), como no hubiera otro lugar para situarlos, o como no se pudieran construir estadios desmontables para la gran estafa de los Juegos Olímpicos de 2004. Con esta mar de hormigón al lado del mar, sin embargo, en 2004 se forraron los contratistas, las empresas constructoras, las élites políticas y económicas, al tiempo que se perdió el contacto y el acceso al mar, y el pueblo sigue pagando el pato. Más adelante, a lo largo unos cuantos kilómetros en la misma costa y literalmente junto al mar, están construidos hoteles, discotecas, bares, mansiones, casas señoriales y todo tipo de construcciones ilegales. La destrucción medioambiental del litoral del viejo aeropuerto la viene a completar la privatización de la franja del lado del viejo aeropuerto que da al mar. De todo esto no nos ha informado el artículo. Será que se les habrá escapado a los buenos “periodistas”. No se puede explicar de otra manera…

Los “opositores”

El artículo ha dedicado seis renglones y media a una mención concisa a una selección de los que se oponen a la concesión. Aún más breve es la referencia a sus críticas, o al menos a lo que el artículo ha seleccionado para presentar como críticas.

¿Quiénes son los que se oponen a la concesión según el artículo? “Los partidos de la oposición y los ayuntamientos vecinos”. Pero no seamos injustos con ellos: Lo mismo ocurre en Grecia. Todos los canales televisivos, las emisoras de radio, los periódicos, las revistas, las páginas web y los blogs que reproducen la ideología de la clase pudiente, y difunden diariamente su desinformación, hacen lo mismo. Para ellos las asambleas populares y barriales, los colectivos políticos que funcionan horizontalmente y sin jerarquía, las iniciativas sociales, los blogs y sitios web contrainformativos, así como los científicos y en general las personas que han presentado detalladamente su argumentación en contra de esta concesión, simplemente no existen. En el mundo de los mass media existen sólo los partidos políticos, y como mucho las autoridades municipales.

¿En qué consiste la crítica de los “opositores”, según el artículo? En que el territorio del viejo aeropuerto “fue concedido por debajo de su valor y que no es posible que sólo haya sido admitida una única oferta”. Aquí se pretende agrupar e integrar la oposición a la concesión, mucho más amplia y distinta, en la lógica burguesa, y por lo tanto anularla. O sea que, todo es una cuestión de precios bajos y de procesos malos. Si damos crédito al artículo, si el precio de la concesión fuera más alto, nadie se opondría. Si hubiera más ofertas, todo estaría bien. Nadie en este país habla de la destrucción medioambiental y del cambio del microclima con el hormigonamiento de este enorme terreno, de la eliminación de los espacios públicos, de la concesión de todo al Capital griego y trasnacional.

Es lo mismo que hacen a diario todos los medios desinformativos. Pretenden presentar las luchas políticas y sociales contra el Poder, contra la existencia del Estado y el Capital, contra la explotación del hombre por el hombre, contra la destrucción de la Tierra por el sistema capitalista, como “terrorismo”, “extremismo” o “activismo”. Y cuando no lo logran con estos “trucos viejos” y sucios, recurren a otra táctica: las silencian del todo, o pretenden presentarlas como una mera “queja” integrada en el Sistema, una crítica inofensiva contra el mal funcionamiento de algún sector secundario del sistema capitalista, y no como una oposición argumentada y razonable a la existencia del mismo Sistema.

Nosotros insistimos en el papel de todos los que reproducen la propaganda, el lavado de cerebro y la desinformación de este sistema podrido, igual de podrido que ellos, es sucio. En el caso de este artículo, fue reproducido y publicado tal cual por unas cuantas páginas web extranjeras. No nos extraña. Este es su trabajo. No vamos a hacer hincapié en esto, por lo menos en esta entrada.

También, fue acríticamente reproducido y publicado tal cual por un sitio web que se autocalifica como “la guía de ocio, actualidad, noticias y mucho más sobre Grecia, y en especial sobre Atenas”. El hecho de que las tres personas encargadas de sus publicaciones declaren que viven en Atenas no quiere decir que conozcan la realidad griega. O puede ser que conozcan y se identifiquen, consciente o inconscientemente con una parte de ella… Viven en Atenas, pero no dudan en reproducir un artículo (y muchos más) que se le nota a la legua que ignora o silencia intencionadamente unos aspectos fundamentales del tema, y que reproduce (mal, según nuestra opinión) la propaganda del gobierno neoliberal y de sus patrones económicos, poniéndose claramente de lado del Capital griego y trasnacional. Viven en Atenas pero no se han enterado de nada de lo mencionado aquí, en otra entrada nuestra o en las varias publicaciones en griego sobre este tema tan importante y crucial, en las cuales se detalla y se explicita la argumentación en contra de esta concesión, y se presentan con más precisión unos datos muy diferentes de los pocos que se citan en el artículo de la Agencia Efe.

Dejémonos de tonterías. Hablando en general, el periodismo del lifestyle (estilo de vida), supuestamente apolítico, es profundamente politizado. Cuando reproduces la voz y las invenciones ideológicas de los que diariamente nos están chupando la sangre, de los que son partidarios de la subcultura del beneficio, y de los que están destrozando el medio ambiente y la vida en aras del beneficio, eres algo más que un pequeñoburgués. No eres imparcial, estás puesto del lado de ellos. Formas parte del totalitarismo y de su propaganda. No contribuyes a la libertad de expresión. La libertad de expresión te importa un bledo, si no, dedicarías algo de tu tiempo y espacio a la lucha contra el totalitarismo, contra los que violan diariamente la libertad de expresión en este país.

El tema de la inminente privatización del territorio del viejo aeropuerto y de una parte de la costa de Atenas, tiene varias facetas, algunas de las cuales hemos tratado de tocar en esta entrada. Más allá de sus facetas y dimensiones asociadas con la desinformación, es un tema importantísimo. Es una cuestión de vida o muerte para Atenas. La concesión inminente y las planificaciones del Estado y el Capital, tienen que ser anuladas, con la lucha organizada de los de abajo.

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