Prensa amarilla pero de fondo muy oscuro

Historias de desinformación, parte I

Un día antes de la huelga general del jueves 1 de diciembre, el periódico Ethnos (Nación), del dueño de grandes empresas constructoras y accionista en canales televisivos Bóbolas, publicó en su portada un guión de terror titulado “Alarma por un atentado terrorista al corazón del sistema político”. La periodista Psará que firma el “reportaje” apela a “fuentes de confianza” y a unos “super-pinchazos”. No es la primera vez que un periódico se saca de la manga el comodín del terrorismo, en vísperas de una gran movilización obrera o popular. No obstante, esta vez el guión fue muy mal montado.

La página web http://parallhlografos.wordpress.com publicó una entrada en respuesta a la portada de dicho medio de desinformación. A continuación publicamos su traducción, junto con unos comentarios nuestros sobre esta peligrosa tentativa de desinformación y desorientación. 

El reportaje de la señora Psará tiene todos los elementos que denotan que el artículo fue instigado (con o sin la participación activa de la columnista):

1. Sensacionalismo, según la definición que le dan los manuales al amarillismo: “Se habla de un atentado a gran escala, dirigido al corazón del sistema político”,

2. Vaga alusión a información a fin de crear impresiones: “informaciones confiables sobre un atentado terrorista planeado”, “los «pinchazos» de los servicios (policiales) competentes «pillaron» unos diálogos sospechosos”,

3. Conexiones aparentemente razonables con otros eventos, con el fin de fotografiar (apuntar) a ciertos espacios sociales: “bombas de gas hechas a mano, en Atenas”, “incendios en Agencias Tributarias y en coches”, “han incendiado otras dos motocicletas”.

Fue empleado otra vez el truco de las “filtraciones” que oficialmente son desmentidas, como en todos los casos similares. Cuando a la señora Psará se le pidió explicar en Twitter  lo inexplicable acerca de este artículo obviamente montado, se escondió detrás de la típica excusa periodística:

“Les quiero hacer yo la misma pregunta. ¿Si ustedes fueran periodistas y tuvieran esta información, qué harían?”

El autor del artículo contesta a esta pregunta como siguiente:

Señora Psará, si yo tuviera esta información, como periodista:

– Cotejaría dos y tres veces las informaciones antes de publicarlas y no utilizaría a los rufianes de las fuerzas de seguridad como “fuentes anónimas”. Fundamentaría de una manera más seria la trama del tema y no haría un “copiar y pegar” de chorradas (ver super-pinchazos) sacadas directamente de los informes de la Policía.

– Procuraría estar mucho más claro y atento en la traslado de la información (nota: ¿de verdad, qué quiere decir “la meta es el corazón del sistema político”?) y no la trataría como una película de tercera categoría de tipo “ladrones y Policía”.

– No la espolvorearía con impresionantes pero irrelevantes detalles para crear impresiones. No la asociaría tan fácilmente con personas que ponen pequeñas bombonas de gas.

– No permitiría que se utilizara de una manera tan escandalosa para la provocación de un guión de terror en la portada del periódico amarillo en el que trabajo.

– Aun cuando no sirva usted la desinformación dirigida a la que se dedica el grupo en que trabaja, señora Psará, debería, en principio, respetar su propio trabajo. Cosa que no hizo.

Y nosotros pasamos de las chulerías de “maderos, cuyos desmentidos no me conciernen y los dejo a vuestro juicio”. Aunque sea usted “inocente”, ya hizo su putada. En vez de fanfarronerías, sería mejor que fuera más moderada.

La entrada-respuesta al artículo de la portada detestable está sucedida por varios comentarios hechos por lectores de la página web contrainformativa. Se pueden hacer algunos más:

-La desinformación es un asunto muy serio. En líneas muy generales, se trata de un entramado meticulosamente montado por el Poder, cuyo arsenal  cuenta con todos aquellos métodos e instrumentos sucios y aborrecibles que deberíamos estudiar más a fondo para desenmascarar a sus agentes y destructurar sus invenciones ideológicas y su metodología. El artículo de Ethnos no se puso de portada accidentalmente. No fue publicado accidentalmente un día antes de la huelga general y las manifestaciones convocadas. No se empleó accidentalmente el término terrorismo. Y claramente no fue escogida al azar la periodista susodicha para que llevara a cabo esta tarea. Los “progresistas”,” izquierdistas” y otros “…istas” semejantes, constituyen la coartada, los instrumentos y sobre todo las reservas de los aparatos represivos, desinformativos y autoritarios y como tales han de ser vistos y tratados. Se trata de un ejemplo de prensa amarilla pero de fondo muy oscuro.

– En varias ocasiones el mismo asunto ha resultado y puede resultar peligroso para la integridad, la vida y la existencia de personas o/y colectivos y movimientos que resisten a la barbarie que este submundo repugnante y asqueroso nos tiene reservado. Esta es otra razón, por la que se debería ocupar más del asunto “desinformación”. En última instancia, es una amenaza para la misma vida, para el mismo ser humano. El lavado de cerebro, la desinformación, el temor, la manipulación, apuntan a algo aún más repelente: a la creación de un humanoide dócil, atemorizado, lobotomizado. En plena consonancia y concordancia con la sociedad que nos tiene reservada el Poder y sus muletas. Independientemente de cómo se llaman estas últimas, o de si actúan por voluntad propia (habiendo asimilado la ideología de sus amos) o son dirigidas o instigadas.

Fuente: http://parallhlografos.wordpress.com.

Deja un comentario

*

Archivo