La influencia de facebook en nuestra vida: La reproducción de nuestro Yo más vil en la caza de la aceptaciónTexto publicado en la página web http://dinatomirmigi.blogspot.gr (Hormiga fuerte).

Si hace unos años alguien me hubiera dicho que la pregunta del futuro sería “¿Tienes facebook?”, le habría mirado perplejo. Ha llegado el día, sin embargo, que esta pregunta es realidad. Nuestras relaciones interpersonales han pasado a un nivel nuevo, y nuestra voluntad de mostrar (exhibir) todo lo personal e individual, sin que nadie nos obligue a hacerlo, ya es realidad. Ya no sacamos fotos para guardar la memoria de un momento bonito, sino para publicar nuestras fotos en facebook, exorcisando nuestras inseguridades y alimentando la vanidad de nuestro Yo insignificante. Hasta ayer caminábamos por la calle transmitiendo misterio y encanto por lo que teníamos escondido dentro de nosotros, que hacía de nosotros muy complejos. Hoy todos gozamos del esplendor de lo absoluto y pensamos que hacemos algo significante tras los perfiles electrónicos que la sociedad nos ha pedido que tengamos.

Y dado que todo eso es una realidad, y estamos todos juntos en unos “barrios” que están a un click de distancia entre sí, y hay un acuerdo secreto entre nosotros, ¿por qué nos consumimos empleando palabras baratas? ¿Por qué nuestros pensamientos atraen la aceptación fácil y la recompensa de lo trivial que tiene poco alcance? ¿Si sabes que todos tus “quiero” son de otro color, por qué ves las cosas a través de los filtros de la moda y las tendencias? ¿Por qué no rompes las amarras del prototipo social que te hace ser incompleto?

Hoy has dejado un mensaje en tu pared. ¿Te ha hecho mejor ser humano? ¿Has influido a los de tu alrededor de una manera creativa? ¿Te has atrevido a hablar de lo que concierne a tu vida? ¿Has “alimentado” a unos pocos? ¿Acaso, en última instancia, tu frase (tu mensaje) encuentra compansión en unos “Me gusta”, satisfaciendo tu egocentrismo?

Alguien tiene que buscar muchísimo para encontrar mensajes sustanciales y pensamientos atrevidos en este “facebook”. No vivimos en épocas inocentes, algunos juegan con nuestra mente y un medio como “facebook”, en el que el flujo y la transmisión de noticias y mensajes se realiza a un ritmo rapidísimo, tendría que tener unos mensajes cada vez más profundos. Habría que haber publicaciones para que seamos mejores. Habría que haber protección de nuestra intimidad y respeto a nuestras personalidades, gastando menos tiempo en juegos y actividades insustanciales, que acaban siendo adictivas y muchas veces fin en sí mismas para muchos usuarios de estas redes sociales.

Sería mejor que la proyección de un Yo de moda, que vive muchas cosas y está en todo, se convirtiera en la proyección de mensajes positivos, ideas significantes y pensamientos cotidianos de carácter crítico. Todos los demás fuegos artificieles no echan suficiente luz a nuestra vida, sólo elogian las vitrinas y mantienen viva una situación en la que la inteligencia se desgasta.

Si es válida la constatación de que Dios sabe todo sobre tí, entonces no le des a tu Dios datos incontrolables sobre tu vida, vaciando con facilidad cada rincón de tu cerebro. No te desnudes por voluntad propia. El Dios de nuestra época es Google. Pregúntale a Google quién eres, cómo estás, con quiénes hablas, qué dices, en qué crees, qué esperas y cuál es tu salario. Fácil se te contestará. Desde luego, mientras tus pensamientos son la reproducción de un Yo hipócrita que quiere captar “Me gusta”, no tienes que temer nada…

El texto en griego, portugués.

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