En esta entrada publicamos algunos de los datos estadísticos sobre algunos sectores de la economía, publicados recientemente por el Instituto de Empleo del sindicato oficialista de los trabajadores en el sector privado GSEE. No compartimos el punto de vista del sindicato: La situación real de la economía y en general la situación actual en Grecia es muchísimo peor que la de los datos publicados. No obstante, los publicamos porque constituyen un ejemplo ilustrativo de como la propaganda descarada y las mentiras intencionadas del Régimen sobre la supuesta mejora de la situación y la salida de la “crisis” son desmentidas por los sindicatos oficialistas vendidos al Estado y la patronal.

Según los datos del Instituto de Empleo de GSEE el descenso del PIB de 2008 a 2013 superó el 23%. Esta cifra es propia de economías y sociedades que acaban de salir de una guerra. La renta per cápita actual es similar a la del año 2.000. En la coyuntura actual, la diferencia (desviación) entre los sueldos de los trabajadores en Grecia y los de los países de la Unión Europea es igual a la de 1.980. Los sueldos de los trabajadores autónomos y no autónomos durante el bienio 2012-2013 bajaron unos 41 mil millones de euros.

El descenso del poder adquisitivo de los trabajadores durante los mismos años es del 23%, haciéndolos retroceder al año 1.995. Hasta el año 2009 el salario medio, medido en paridades (estándares) de poder adquisitivo, llegaba al 81% del salario promedio de la Unión Europea. De 2014 a 2014 ha llegado al 65% del salario promedio de la Unión Europea.

La deuda pública no sólo no ha bajado durante los cinco últimos años, sino que ha subido, llegando al 179% del PIB (315 mil millones de euros en 2014). Se supone que todas las medidas penosas que se le han impuesto al pueblo desde 2010 tenían como objetivo el descenso de la llamada deuda pública. Esta no es sostenible, ni a corto plazo ni a largo plazo. Sin embargo, estas medidas siguen, con recortes de gastos públicos, reducciones salariales, eliminación de derechos laborales y privatizaciones de todos los recursos públicos del país.

La tasa de desempleo oficial era del 7% en 2008, y llegó al 27,8% en 2014. Aquí señalamos que estas cifras no son reales, puesto que se refieren a los que están oficialmente registrados como desempleados. Los que están en paro deben de superar el 40% de la población. El 70% de ellos son desempleados de larga duración. Los que reciben el subsidio por desempleo no superan el 11% de los desempleados (por cierto, este subsidio sufrió un recorte del 30%). Según las cifras oficiales el 34,6% del pueblo (3.790.000 personas) vive por debajo del umbral de la pobreza (otra vez según la definición del término por los servicios competentes).

De 2010 a 2014 el número de empleados disminuyó un 20% (unas 930.000 personas). Según los datos oficiales, el aumento de la tasa de desempleo, en conjunto con la disminución de la oferta de puestos de empleo y del poder adquisitivo, ha conducido a la disminución del salario medio real un 21% en comparación con 2009. Para el 2014 el Instituto de Empleo del sindicato de los trabajadores en el sector privado estima que se perderán otros 80.000 puestos de trabajo, entre puestos fijos, temporales y subvencionados.

La abolición de los convenios a nivel nacional y ramal tuvo como consecuencia el descenso del salario mínimo un 26%. En cuanto a los jóvenes menores de 25 años este descenso llega al 35%. Al mismo tiempo el trabajo negro, la precariedad y las llamadas formas de trabajo “flexibles” han consolidado la esclavitud asalariada en su forma más onerosa. Más de 800.000 trabajadores llevan de 2 a 22 meses sin cobrar.

Ya está demostrado que los recortes en las pensiones, de la indemnización de los trabajadores al jubilarse, el aumento de la edad de jubilación, el cambio del método de cálculo de las pensiones, la reducción de la subvención estatal, así como una serie de medidas de austeridad que se supone que fueron tomadas para asegurar la sostenibilidad del sistema de seguros, han conducido al empobrecimiento y la indigencia a una buena parte de la población. Las reservas del sistema de seguridad social se van a agotar dentro de dos años. Según el Instituto de Empleo del sindicato oficialista de los trabajadores en el sector privado, los fondos adicionales que se requerirán hasta 2020 para asegurar la sostenibilidad del sistema de seguros, van a superar los diez mil millones de euros.

Por último, el coste salarial bajó de los 85 mil millones de euros en 2009 a los 56 mil millones de euros en 2014. Ya los costes salariales unitarios en Grecia son los más bajos en Europa, con la excepción de los países orientales. El coste salarial (ingresos netos más las contribuciones de la patronal y del trabajador) se estima en 21.930 euros, aún más bajo que en Eslovenia y en Chipre, y notablemente más bajo que el de España (35.000 euros), Irlanda (45.000 euros) y Francia (49.000 euros).

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