Este texto fue publicado en la página web de la emisora de radio libre 1431AM en respuesta a un comunicado del rectorado de la Universidad de Tesalónica, el cual hace unos días llevó a cabo una operación represiva, desmantelando y confiscando la antena FM de la emisora de 1431AM, sirviendo abiertamente a los intereses privados que monopolizan las frecuencias de radio y televisión.

La mañana del miércoles 5 de noviembre las autoridades universitarias, a sugerencia del Comité Nacional de Telecomunicaciones y Correos, quitaron y confiscaron el transmisor a través del cual emitía por FM la emisora de radio 1431AM. Tras una intervención que realizaron miembros de la emisora de radio y solidarios, el lunes 10 de noviembre en la oficina del vicerrector de la Universidad de Tesalónica Laópulos, el consejo superior universitario dejó clara su posición que el equipamiento confiscado no se iba a devolver, y al día siguiente informó a toda la “comunidad universitaria” de la actitud que mantendría en este asunto.

En este comunicado el Consejo Superior Universitario trata de convencernos de que sostiene los valores de la libre circulación de ideas, ubicándolas, desde luego, dentro del estrecho marco de la legalidad burguesa. (¿Absurdo?). Vamos a ver lo que significa la legalidad burguesa en el caso de las bandas de frecuencia, y cómo la concibe el Comité Nacional de Telecomunicaciones y Correos, con cuyos intereses coinciden las autoridades de la Universidad de Tesalónica, así como de otras instituciones educativas griegas…

Legalidad burguesa, pues, significa que diez grandes contratistas tengan el control de todo el espectro televisivo, poseyendo los mayores canales televisivos, y promoviendo a través de los programas de ellos la propaganda del Régimen, sirviendo a sus propios intereses y a los intereses capitalistas en general. Legalidad burguesa significa que estos diez canales deban millones de euros al Estado. Legalidad burguesa significa que estos diez grandes contratistas sean los dueños de la mayoría de las emisoras de radio del país. También, legalidad burguesa significa que las demás frecuencias de la banda FM hayan sido repartidas a otros hombres de negocios que sirven a sus propios intereses políticos y económicos.

En cuanto a la forma en que ellas son repartidas, veamos el caso del monte Jortiatis, del monte Imeto y de otros centros de emisión que han sido ocupados por mafiosos “hinchados” que custodian unas antenas, cuyos canales tienen “licencias” temporales: estos trapos de legalización llamados “certificados de operación legítima”, reciben prórrogas reiteradamente desde 1999, año en el que se repartieron sin ningún criterio a aquellos empresarios que previamente habían ocupado de una manera totalmente arbitraria una o más frecuencias. Usando como instalaciones unas chozas en las montañas, sin ningún estudio de impacto ambiental, y sin ningún respeto por el medio ambiente y los asentamientos circundantes.

En cuento a estas “licencias de funcionamiento”, incluso el “podrido” y amistoso hacia los otros poderes Consejo de Estado hace dos semanas dictaminó que son ilegales e inconstitucionales, ya que los gobiernos de turno nunca han asumido el costo político de enfrentarse a los contratistas y redistribuir las licencias de funcionamiento para emisoras de radio, incluso en términos de “legalidad burguesa”. Muchas de estas “licencias de funcionamiento” fueron emitidas con base en documentos ridículos o inexistentes, tales como certificados de consejos eclesiásticos, recortes de periódicos, facturas de teléfono o de negocios artesanos. Por no hablar de los aproximadamente quince transmisores de radio en los centros de emisión oficiales en Atenas y Tesalónica, que el Comité de Telecomunicaciones hace que no se ve.

¿De qué “legalidad”, pues, nos están hablando, la Universidad y el Comité de Telecomunicaciones, si el Estado, sumergido en la corrupción y el capitalismo, no cumple con las condiciones que él mismo legisla?

En cuanto a las autoridades universitarias, legalidad significa reuniones celebradas sobre los intereses y las posiciones de los estudiantes, dentro de edificios cerrados bajo llave, y bajo la protección de la llamada Policía antidisturbios. Es ilustrativo el hecho de que a la hora de escribir este texto, en Atenas el rector de la Universidad decidió proceder a clausurar los edificios universitarios para impedir la ejecución de las decisiones de las asociaciones estudiantiles, enviando la llamada Policía antidisturbios a atacar a los estudiantes universitarios sin motivo alguno. Por último, pensemos en que era “legal” hace 41 años y en qué grado aquella época es diferente de la actual.

Para nosotros libertad de expresión significa que se escuche la voz de todos los segmentos luchadores de la sociedad que son silenciados por el discurso dominante. Por esta razón estuvimos presentes en la revuelta de diciembre de 2008, nos solidarizamos con la lucha de los habitantes de Calcídica que están luchando contra el saqueo de la naturaleza, nos solidarizamos con las revueltas de los trabajadores inmigrantes, y junto con ellos luchamos contra los campos de reclusión como el de Amygdaleza, y contra el fascismo. Junto con los objetores de conciencia al servicio militar alzamos barricadas al militarismo, y junto con los presos derribamos los muros de las discriminaciones. Al lado de los trabajadores huelguistas reclamamos el derecho a la dignidad, y luchamos contra la degradación cada vez más intensa de nuestras vidas.

Recordemos, desde luego, que cuando nos solidarizamos con la lucha de los huelga de los trabajadores contratados por contratistas para los servicios de la Universidad de Tesalónica, algunos estaban organizando la disolución de la huelga, utilizando a estudiantes voluntarios bajo el disfraz de la “bomba higiénica”, mientras que en los próximos dos años a causa de los despidos de los trabajadores en el sector de la limpieza nos inundamos de basura. Son los mismos que en aquel entonces estaban construyendo carreras políticas, y hoy son los rectores de la Universidad de Tesalónica.

Por todas estas razones, continuamos nuestra lucha por la libertad de expresión, en contra de aquellos que con el pretexto de la legalidad tratan de imponer una Universidad que sea lejana a las necesidades de la sociedad, presa de los intereses de los empresarios. Frente a los que reclaman el primer lugar en el ranking de las universidades y el último en el de la dignidad…

Cuanto más bajen las antenas, más subiremos el volumen.

El texto en griego.

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