Texto publicado en la página web del Comité de Trabajadores en Pizza Fan con motivo de un “accidente” que tuvo un repartidor de pizzas durante la jornada laboral, a causa de las inhumanas condiciones de su esclavitud asalariada.

Hace unos días un repartidor de pizzería Pizza Fan en el barrio de Kipseli, Atenas, tuvo un accidente mientras estaba trabajando. En este accidente se lesionó tan gravemente que tuvo que dejar su trabajo. Cuando llamó a la encargada de la pizzería para informarla de lo acontecido (apenas tuvo el accidente), lo primero que le preguntó ella fue si se habían estropeado las pizzas al caerse la moto en el suelo. Un colega suyo que acudió al lugar del accidente para ayudarlo, recibió una bronca por parte de la encargada: “Vete de ahí, que se te van a enfriar las pizzas y luego los clientes se van a quejar”.

Normalmente, en caso de accidente, el primero que acude es el jefe o algún esbirro suyo. No tanto para chequear el estado de salud del empleado que ha tenido el accidente, sino para quitar de la moto la caja donde se meten las pizzas. En el mejor de los casos se encarga de acompañar al empleado al hospital para asegurarse de que no se le escapará nada del accidente. El accidente mencionado anteriormente no ha sido declarado. Lo mismo sucede con la mayoría de los “accidentes” laborales en Pizza Fan (y no sólo en ella), ya que los patrones presionan a los trabajadores y las trabajadoras que no los declaren como tales. Y por lo general esto se realiza con la amenaza del despido.

De todos modos, no es ni la primera ni la última vez que escuchamos o vivimos un tratamiento similar a este. Tales frases (“¿Las pizzas están bien?”) muestran que nuestros colegas pierden su humanismo cuando hay carga de trabajo. Esto ocurre como resultado de la alienación de los seres humanos y de la predominancia de lógica de “lo único que me importa es salvarme el pellejo, voy a ser el mejor en el trabajo, y que se jodan los demás”. En Pizza Fan los trabajadores trabajan como robots. Esto pasa porque el trabajo es estandarizado y también porque es intensivo (es decir, porque se reduce el tiempo en el que se tiene que llevar a cabo una tarea, así como la mano de obra, mientras que la carga de trabajo sigue siendo la misma). Así que mis colegas no piensan en nada más que el trabajo en sí, ignorando los peligros que él tiene escondidos. De ahí las preguntas mezquinas de algunos colegas.

¿Pero por qué a menudo los encargos llegan con retraso? La empresa de Pizza Fan, desde su inicio ha establecido un sistema de registrar el tiempo (que tardan en llegar los encargos). Al llamar el cliente para encargar, se le hace saber el tiempo que tardará la comida en llegar a su domicilio. O sea, que en el momento en que llega el encargo a la pizzería, este saldrá en una pantalla que hay en la cocina, a continuación la pizza se prepara, se hornea, se pone en un paquete y se le entrega a un repartidor. El plazo de entrega de la pizza al cliente oscila entre veinte minutos y media hora. Cuando hay mucho trabajo aumenta el tiempo de entrega. Sin embargo, la gran mayoría de los empleadores presionan (dan caña) a los encargados de las pizzerías que no aumenten el tiempo de entrega así que no se desanimen los clientes y dejen de encargar, y por consiguiente disminuya el volumen de ventas de las pizzerías. Es decir, la central telefónica informa al cliente de que la comida llegará en un plazo de tiempo razonable (independientemente del tiempo real de la entrega) así que el cliente no anule el encargo.

La presión se transmite a los trabajadores. Los que trabajan en la cocina reciben toda la bronca, las quejas, el estrés y la presión de los encargados de la pizzería. Por otro lado, los repartidores reciben los encargos “atrasados” o muy justos de tiempo. Ellos son los últimos en la cadena de la producción, y son los tienen que llegar al domicilio del cliente a tiempo. Aparte de los encargados que ejercen presión así que los repartidores se apuren, los repartidores son los que reciben la bronca de los clientes.

Al final de la jornada queda registrado el rendimiento de los repartidores (y de los trabajadores en la cocina) en los archivos electrónicos de Pizza Fan, los cuales son accesibles sólo por los encargados de cada restaurante y por sus superiores.  Dicho rendimiento se registra con una cifra que indica lo rápido que los repartidores han llevado los encargos, cuánto dinero tienen que entregar, e.tc. Todos estos datos están almacenados y los que tienen acceso a ellos pueden consultarlos cuando quieran. Es algo parecido a las estadísticas de los jugadores de fútbol. Sólo que en Pizza Fan los trabajadores apenas cobran el salario mínimo y no viven en la opulencia de los futbolistas. Así que los jefes saben todos estos datos y amenazan a los trabajadores indirectamente o con despedirlos si ellos no son rápidos. Y a diferencia de los jugadores de fútbol, en caso de lesión se enfrentarán con los largos y costosos procedimientos médicos que “ofrece” la sanidad pública.

Así que si alguien se pregunta por qué están en aumento los “accidentes” de los repartidores, la respuesta es la siguiente: porque tienen prisas poniendo en riesgo su integridad física, para mantener su puesto de trabajo(a ningún repartidor le gustaría correr como un loco, circular en moto en el sentido contrario, violar semáforos y en general perjudicarse económica y físicamente para entregar una pizza). En Dominos Pizza se había establecido un sistema de puntos semejante, pero si la pizza no llegaba a tiempo, el cliente la podía recibir gratis. Con este sistema poco a poco la empresa se conduciría a la quiebra, cosa que era imposible: el pato lo llegaba a pagar el repartidor. Por lo tanto, en aquel período Dominos Pizza tenía el mayor número de “accidentes” laborales en su sector. Es por eso que nada de todo lo que ha sido mencionado anteriormente es fortuito.

Por si todo eso fuera poco, la empresa Pizza Fan ha introducido el sistema de las reclamaciones. Las quejas las hacen los clientes que llaman para preguntar por qué ha tardado en llegar el encargo, y para quejarse por muchas otras cosas (verdaderas o falsas, en las cuales la patronal de Pizza Fan se ha basado para despedir a trabajadores y trabajadoras). Si un negocio recibe numerosas quejas, se pone en el punto de mira de la empresa, la cual hace sugerencias y da direcciones a un superior y este se las transmite al encargado del negocio. No puede ser que se supere un determinado número de quejas diarias. Todo lo que describimos no se les transmite a los trabajadores con tranquilidad, sino con presión. Una de las tareas del encargado de cada negocio pues es convertir esta presión en clientes contentos. El objetivo ya es que la pizza llegue caliente y rápido al cliente. Si el repartidor se hace daño durante el reparto, ¿cuál es el objetivo que acabamos de mencionar? Que la pizza llegue caliente y rápido al cliente. ¿Están bien las pizzas? ¿Cuál es el encargo que está pendiente por entregarse? Esto es lo que nos preguntan.

Así que, se da por hecho que no se preocupan por nosotros, los trabajadores. Debemos preocuparnos nosotros por nosotros. No contratan a personas con el fin de que se lleven a cabo las tareas más fácilmente. Presionan al personal ya existente a trabajar cada vez más rápido, cada vez más duramente. Debido a que los jefes saben que estamos en una situación económica muy difícil, nos explotan todo lo posible. Nuestra integridad física, sin embargo, no cuenta para ningún patrón. Nuestros cuerpos son desechables. Y cuando “se estropean” del trabajo,  hay otros para sustituirlos.

Los patrones de Pizza Fan se han forrado de nuestro trabajo. Nosotros nos machacamos para poder sobrevivir. Porque ya esto es lo que requiere el exterminio al que llamamos trabajo.

Los accidentes laborales no son accidentes. No los sufrimos por tener mala suerte. Ocurren a causa de las condiciones de trabajo que nos quieren jóvenes, agradables, eficientes, rápidos y que no respondamos al patrón.

Todo bien en Pizza Fan. Todo bien.

Una nota: Este accidente no ha sido ni el primero ni será el último en Pizza Fan. Hace dos años un repartidor en el negocio de Pizza Fan en el barrio de Elinikó murió en un accidente durante el trabajo. No murió por descuido, al igual que todos nosotros no tenemos accidentes por estar despistados. Murió porque tenía que ser rápido, porque intensificación significa que te dopen con estrés. Su muerte será registrada como un accidente. Pero no por nosotros y nosotras, los y las colegas, los y las compañeros y compañeras de trabajo que sabemos que su muerte fue una consecuencia de la cotidianidad laboral. Es esta cotidianidad que en última instancia sufrimos todos y todas para poder trabajar. Es la brutalidad de la supervivencia.

El texto en griego.

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