Desde hace unos meses están en curso los llamados proyectos de trabajo de utilidad pública. Al principio ellos fueron presentados por la propaganda oficial del Estado como unos proyectos que iba a llevar a cabo el Instituto Nacional de Empleo, mediante el Marco Estratégico Nacional de Referencia de Grecia, con el supuesto fin de “aliviar” a 57 mil de los más de 1,5 millones de desempleados, ofreciéndoles un trabajo temporal de cinco meses.

En teoría estos proyectos se están realizando bajo la supervisión del Consejo Superior de Selección de Personal. Sin embargo, el Estado ha adjudicado su materialización a las llamadas Organizaciones No Gubernamentales (ONG), las cuales colaboran con los sindicatos obreros y las autoridades municipales para lucrar mediante estos proyectos de trata de esclavos.

Con estos proyectos el Estado griego, los municipios y las ONG cubren puestos de trabajo en el sector público con mano de obra barata, usando fondos de la Unión Europea, a pesar de que se supone que esto está prohibido. La Unión Europea, sin embargo, hace la vista gorda, puesto que con estos proyectos se promueve el nuevo modelo de esclavitud laboral de la Soberanía, y las ONG, que son las administradoras de los proyectos, se quedan con el 5% del presupuesto, además de los demás beneficios que les pueda reportar su interconexión con las autoridades municipales y con los jefes de la burocracia sindical. Hablamos de muchos millones de euros. Es dinero cobrado por estos parásitos, al tiempo que la gente no es capaz de cubrir sus gastos esenciales

Casi la tercera parte de los desempleados que han participado en estos proyectos, unas 20.000 personas, han sido contratadas por los Centros de Formación Profesional del “Instituto de Empleo” del sindicato oficialista “Confederación General de Trabajadores Griegos” (GSEE), de la central sindical de los trabajadores del sector privado. El Centro de Formación Profesional del “Instituto de Empleo” de la GSEE y sus varias ramas por todo el país se convirtieron, de la noche a la mañana, en Organizaciones No Gubernamentales, para aprovecharse de estos proyectos, explotar de la peor manera a los desempleados y lucrar en perjuicio de los ellos, contribuyendo a la vez a la eliminación de todos los derechos laborales de la clase trabajadora.

El caso del “Instituto de Empleo” de la GSEE y no es el único. Al anunciarse estos proyectos hace unos meses, de repente aparecieron decenas de nuevas Organizaciones No Gubernamentales. Al mismo tiempo que el Estado (y los patrones en el sector privado) despide a miles de trabajadores, las ONG contratadas por él funcionan de oficinas de arrendamiento de esclavos asalariados. Y son estos esclavos asalariados a tiempo parcial los que vienen a ocupar los puestos de trabajo de los funcionarios despedidos. Se trata de mano de obra barata y desechable.

Según la Ley 3996/2011 la retribución diaria de los desempleados que son contratados en los proyectos de trabajo de utilidad pública son 25 euros diarios (unos 20 euros netos). El sueldo mensual en ningún caso puede superar los 625 euros brutos (unos 500 netos). Según la misma ley los trabajadores no tienen derecho a ningún tipo de prestación. Esto quiere decir que no gozan de ninguno de los derechos laborales previstos por los convenios colectivos o sectoriales. Por ejemplo, los que van a trabajar en profesiones penosas e insalubres no van a cobrar ningún suplemento o subsidio por zona o ambiente insalubre o penoso, y el estado de su seguridad social se va a igualar al de los demás esclavos asalariados. Por ejemplo, los profesores y los maestros contratados en el marco de estos proyectos no van a cobrar un sueldo completo por 21 horas didácticas a la semana, según lo previsto por su convenio colectivo. Tendrán que estar trabajando 40 horas a la semana para llegar a cobrar la mitad de lo que cobraban cuando trabajaban en una escuela.

Es indicativo el ejemplo de un agrónomo contratado hace unos meses, mediante una ONG, por la Región de Magnesia en el sector de la seguridad contra incendios. Cobraba 625 euros mensuales, sin ningún derecho laboral o convenio colectivo, sin derecho a días libres o baja por enfermedad, subsidios. La persona que ocupaba su puesto antes de su contratación cobraba 1.600 euros mensuales…

Y por supuesto los trabajadores pueden ser empleados en cualquier puesto de trabajo, independiente de sus estudios, sus cualificaciones y su servicio anterior. Como vamos a detallar más abajo, en la mayoría de los casos los trabajadores en estos proyectos casi nunca son empleados en un trabajo correspondiente a sus cualificaciones. También, el participante en un proyecto no tiene derecho a participar en otro durante los siete meses que suceden a la extinción de su contrato de trabajo.

Según la misma ley (la esclavitud moderna es legal) los patrones tienen que pagarles el sueldo a los trabajadores en el último día de cada mes. Desde luego, son muchísimos los casos en los que esto no se cumple. Es indicativa la declaración descarada del presidente de la ONG cretense “Solidaridad” (vídeo, en griego, 0:54´) sobre los trabajadores contratados por esta ONG que llevan meses sin cobrar: “No son funcionarios para cobrar cada mes como los otros trabajadores o empleados”… En esta frase se pone de manifiesto el nuevo modelo de esclavitud asalariada que pretende imponer la Soberanía: el trabajo “flexible” y en muchos casos voluntario, de remuneración variable según los intereses de los patrones.

En estos proyectos de trabajo de utilidad pública para desempleados las condiciones laborales son pésimas. En los contratos de trabajo que son llamados a firmar los desempleados/esclavos asalariados por cinco meses, se cita que la patronal (Estado, ONG) no tiene ninguna responsabilidad en caso de retraso en los pagos o los sellos de la seguridad social. Por cierto, en los contratos de trabajo no se especifica si estos cinco meses de trabajo cuentan como meses cotizados. En la isla de Creta, en un contrato de trabajo que una ONG hizo firmar a los participantes de un proyecto, se cita que la patronal no tiene ninguna responsabilidad en el caso de falta de pago, es decir en el caso de que los desempleados no cobren las migajas de su sueldo.

Con estos proyectos de esclavitud laboral la central sindical GSEE se ha convertido -oficialmente ya- en un patrón de los trabajadores que arrienda al Capital privado, a los municipios y al Estado, tratándolos como unos verdaderos esclavos. De la misma manera, sin embargo, trata a los trabajadores que trabajan en para ella. ¡En la ciudad de Volos, los trabajadores en el mismo Instituto de Empleo de la GSEE fueron amenazados con despido si participaban en la huelga que la misma GSEE había convocado!

Algunas Organizaciones No Gubernamentales han violado reiteradas veces la jornada laboral de ocho horas diarias y cinco días a la semana, han prohibido a los trabajadores estar en huelga, y han reducido arbitrariamente el número de los días libres a los que tienen derecho los trabajadores. Les dan cinco en vez de quince días libres, haciéndoles firmar que aceptan no cobrar en caso de ausentarse más de cinco días durante los cinco meses que dura su contrato. En varios casos, las ONG no pagan sueldos mensuales sino que los trabajadores cobran una retribución por hora o día. Estos esclavos asalariados no tienen derecho ni a huelgas ni a días libres. En caso de ausencia durante un día, se les descuenta la retribución diaria. En varios trabajos fuera de la oficina, varios patrones “no gubernamentales” obligan a los trabajadores a usar su propio vehículo y a correr con los gastos de gasolina.

Por lo general, el trabajo al que se dedican los desempleados contratados por cinco meses en estos proyectos no tiene nada que ver con sus cualificaciones. Según una denuncia del Sindicato de Base de Desempleados y Precarios, médicos y enfermeros trabajan en oficinas, obreros no cualificados trabajan de socorristas y obreros cualificados trabajan de camareros. Por ejemplo, el caso de los 120 contratados por el hospital Metaxás, y los contratados por el Hospital Infantil. En este último, los trabajadores contratados por cinco meses en el marco de un proyecto de trabajo de utilidad pública negaron su “formación”, por ser muy corta y deficiente, o sea un engaño.

Los casos de corrupción, irregularidades, incumplimiento y morosidad son infinitos. En el caso de la colaboración del municipio de Kalicea (Atenas) con la ONG Ilissós, la infinidad de irregularidades e ilegalidades, reveladas por trabajadores municipales, condujo a la cancelación del proyecto. La ONG Athiná (Atenea), involucrada en varios proyectos, entre ellos los realizados en los dos hospitales mencionados anteriormente, no pagó a los trabajadores en el plazo determinado por ella misma en el contrato de trabajo. Las ONG Euthýtypos y Ergoerevnitikí, que colaboraron con los municipios de Kamateró, Ilion y Águii Anárguiri, han tardado meses en pagar a los trabajadores contratados por ellas. La morosidad causó la movilización de los trabajadores, quienes realizaron una protesta fuera de las oficinas de estas empresas. En la provincia de Magnesia, los contratados por la misma Casa del Trabajador de Volos, capital de la provincia, tardaron tres meses sin cobrar. En la provincia de Lárisa, los trabajadores cobraron su dinero con retraso y después de estar unos meses en movilizaciones. En Patrás los trabajadores contratados por la ONG Kmop tardaron casi cuatro meses en cobrar.

Los trabajadores en estos proyectos de trabajo de utilidad pública no son considerados desempleados durante los cinco meses de la duración de su contrato. El Estado se vale de este truco para hacer parecer más baja la tasa de desempleo oficial, la cual ya ha superado el 26%, descontando tanto a estos “trabajadores” como a miles de más que no aparecen en las estadísticas oficiales. Para más detalles sobre la confección de la tasa de desempleo leer nuestra entrada “Tasa de desempleo: las cifras no (siempre) dicen (toda) la verdad”.

El objetivo principal de estos proyectos es la imposición del llamado trabajo flexible como una fase transitoria hacia la esclavitud laboral absoluta. En este tipo de esclavitud asalariada no hay derechos laborales o personales. El trabajador es tratado como un esclavo, como una unidad productiva de lucro para las élites económicas. Como se ha mencionado anteriormente, además del Estado y del Capital, en esta forma de esclavitud moderna están involucrados los sindicatos oficialistas vendidos a la patronal y desde luego las Organizaciones No Gubernamentales. El caso de estos proyectos es indicativo y revelador de su papel sucio en la imposición del totalitarismo financiero y social: Explotación extrema no gubernamental, bajo la protección y con el sello del Estado…

Fuentes:  http://svemko.espivblogs.net/, http://diktyo-episfaleias.blogspot.gr/, http://svemko.espivblogs.net/, https://athens.indymedia.org/.

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