El texto que sigue es un llamamiento a una intervención durante la celebración de la sesión del concejo municipal de Missolonghi, el jueves 23 de marzo de 2017, contra la destrucción continuada de la marisma de la ciudad. El texto del llamamiento está firmado por una colectividad anarquista y un centro social auto-organizado.

La receta es conocida: La nueva moda de la bioenergía a la vieja manera del lucro

Missolonghi es una ciudad pequeña pero muy sufrida. Y su marisma ha sido violada miles de veces por el hombre autoritario que quiere lucrar.

Hace décadas que Missolonghi está hundido en el cemento y la vorágine capitalista del desarrollo. Hace menos de 45 años que el Capital empezó a esforzarse por convertir la tierra virgen de Missolonghi en un paraíso para la producción de las empresas y en un infierno para sus habitantes. Los más mayores recuerdan nítidamente aquellos años de su juventud, y se lo cuentan a los más jóvenes. Crecieron siendo pescadores y cazadores, por ser este su papel natural. Por eso, saben de peces y de peces gordos.

Saben que en aquellos años el Poder-Estado comenzó a explotar la riqueza natural de Missolonghi, procediendo a la salinización de una buena parte de la marisma, con lo cual toda la parte oeste de la ciudad ya no está bañada por la marisma sino por las salinas. Crearon pocos puestos de trabajo, reduciendo la productividad de la marisma en cuanto a la pesca, convirtiendo al cazador-pescador libre en esclavo de las empresas gestoras de las salinas.

Otro intento de industrialización de la ciudad fue el plan de la creación de fábricas de productos petroquímicos. La lucha determinante de los habitantes de la zona anuló los planes del Estado y del Capital. Como consecuencia de esta lucha estas fábricas no se construyeron. En el vocabulario del lucro la palabra vergüenza no existe. Una vez más, el Estado y el Capital prometieron puestos de trabajo en fábricas de manufactura de sal que se construirían en Missolonghi. Estas fábricas nunca se construyeron.

Llegando a la época actual, la tentativa continuada de verticalización de la sociedad de Missolonghi está dando frutos. El desarrollo industrial es presentado como una fruta madura. Cayendo del cielo crea la ilusión falsa de que algunos llegarán a degustar la tarta energética.

En concreto, la creación de cuatro plantas generadoras de energía eléctrica a través de la combustión de biocombustibles, de unos 167 mil metros cuadrados, situada a lo largo del litoral de la marisma, desde Galatás hasta Etolikó, va a estar funcionando dentro del parque protegido de la marisma. Según la asociación de los ingenieros de la provincia de Magnesia, una planta parecida en Volos, capital de la provincia, para producir 1MW vierte una tonelada de desechos (residuos) sólidos que contienen sustancias tóxicas. El biocombustible que se va a usar en esta planta en Missolonghi es una mezcla de biodiesel procedente del procesado de la biomasa de granos oleosos, pequeñas algas, desechos orgánicos reciclables, e.tc., y gasóleo (2%).

En este mar energético el papel del tiburón le toca a la Compañía de Electricidad, la cual devora la riqueza natural y lucra, permitiendo la existencia de los peces-pilotos que ayudan al tiburón a realizar su labor. Los peces-pilotos son muchos y están constituidos por los terratenientes locales que colaboran con las plantas de producción de biodiesel, alquilándoles sus tierras, el Poder local que legaliza todo lo que hacen estas plantas, y de los esbirros que estarán comerciando la materia prima.

Esta mentalidad, es decir el concepto bien arraigado de la explotación de la riqueza natural con la intervención humana directa y violenta en el medio ambiente, tiene que parar antes de que sea tarde. Lo único que genera es saqueo de la naturaleza, el lucro para el Capital, desigualdades sociales y por último pillaje de nuestras vidas.

Nuestra propuesta no es dejar de producir energía, o decir un no a todo. Nuestra propuesta es luchar contra los planes desastrosos del Capital y crear medios de producción de energía ecológicos. La energía debe ser gratuita para todos, ya que es un bien social.

Espacio Auto-organizado Skepí (Techo), Colectividad Anarquista “Movimiento Autónomo de Balbeios”

El texto en griego, portugués.

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