La semana pasada la patronal de la compañía telefónica Wind procedió a despidos de varios trabajadores. Durante los últimos meses Wind ha despedido a 30 trabajadores. Al mismo tiempo la Dirección de la compañía se niega a firmar el convenio colectivo empresarial, y no duda en llamar a la Policía en las movilizaciones del sindicato de los trabajadores.

En concreto, el 25 de julio de 2014 se realizó una reunión entre miembros de la Dirección de la empresa y representantes del sindicato de los trabajadores en ella. La patronal de la compañía telefónica se negó a firmar el nuevo convenio colectivo de empresa, y a debatir los temas que había planteado el sindicato. Tampoco contestó a la preguntas de los miembros del sindicato sobre los constantes despidos realizados en los últimos meses, llamándolos “acuerdos comunes de finalización de colaboración”[1]

Un poco antes de la reunión, los representantes del sindicato y trabajadores de varios sectores se fueron a la Dirección General de Personal, protestando por los despidos masivos que continúan hasta hoy. La Dirección había llamado a la Policía, la cual estuvo presente durante la protesta de los trabajadores, vigilándolos.

No es la primera vez que la patronal de Wind hace despidos masivos, intenta reprimir directa o indirectamente las movilizaciones de los trabajadores, o eliminar sus derechos laborales. Varias veces en el pasado ha empleado varios pretextos, intentando ilegalizar el sindicato obrero, para no firmar el convenio de empresa o para reprimir las movilizaciones de los trabajadores. En todos los casos que ha tratado de hacerlo en el pasado, ha fracasado. Ahora está haciendo lo mismo, con el pretexto de una modificación del estatuto del sindicato.

El 7 de agosto de 2014 la asamblea de los trabajadores decidió proceder a un paro de unas horas en el sector Atención al Cliente el mismo día, y a un paro de cinco horas a nivel nacional, en todos los sectores de la empresa, el 8 de agosto de 2014. La asamblea pide que se detengan todos los despidos, la conversión de los contratos por tiempo determinado en contratos por tiempo indeterminado, y la firma de un convenio colectivo empresarial.



[1] Es entendible que la patronal, el Estado y los medios de desinformación masivos empleen este lenguaje y que llamen colaboración a la esclavitud asalariada, y acuerdos comunes a los despidos. El tema es hasta qué grado los oprimidos emplean e interiorizan este lenguaje y estos conceptos, y cuánto se ha centrado en su desestructuración.

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