El lunes 18 de noviembre un inmigrante de Bangladés perdió su vida, bajo circunstancias poco claras, dentro de la comisaría del barrio de Aguios Panteleimon (San Pantaleón), en el centro de Atenas. Según testimonios de familiares suyos el inmigrante fue detenido por la Policía y a continuación fue trasladado a la comisaría, donde murió tras recibir una paliza por los maderos. La Policía, anunciando la noticia de la muerte a sus familiares, sostuvo que el difunto murió durante una pelea con otro inmigrante dentro de la comisaría.

Sin embargo, la Policía no sacó ningún comunicado sobre su muerte hasta la tarde del día siguiente, 19 de noviembre, posterior a la publicación de la noticia el día anterior en medios de contrainformación. En el comunicado oficial de la Policía se sostiene que durante su interrogación el inmigrante se sintió mal, se desmayó y se trasladó al hospital donde falleció. En ningún lado del comunicado se cita la supuesta pelea que tuvo con otro detenido.

A pesar de que dicha comisaría está situada en el corazón de la base de operaciones de los neonazis y es bien conocido que los maderos de ella están íntimamente asociados con los fascistas, el tema de las muertes “accidentales” de detenidos inmigrantes y nativos en las comisarías y en campos de reclusión es mucho más general y no se puede limitar sólo a la actitud de los maderos de esta comisaría.

Durante los últimos años estas muertes “accidentales” tienen lugar en un entorno de retórica y práctica racistas por parte de las fuerzas represivas estatales, y con la tolerancia de una parte de la sociedad. Los pogromos, las persecuciones de seres humanos, las palizas y las torturas, algunas veces son silenciados por los medios desinformativos del Régimen, y en la mayoría de las ocasiones son presentados de tal manera que se consiga el consentimiento de los súbditos lobotomizados.

El texto en portugués.

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