En el incidente que vamos a contar a continuación, el blanco de la agresión de los neonazis no fue un inmigrante. Fue un nativo, quien fue agredido por estar escuchando unas canciones que no les gustaban.

El martes 19 de febrero, a las 21:30h, Dimitris Zampelis, habitante de Palea Fókea (vieja Focea), un pueblo costero, situado a 45 kilómetros de Atenas, estaba volviendo a casa en coche, después del trabajo. Pasando por las oficinas del partido neonazi Jrisí Avgí (Aurora Dorada), unos diez miembros de este partido, al escuchar la canción obrera que estaba escuchando, se pusieron furiosos y lo siguieron hasta su casa, a unos cien metros de sus oficinas.

Al llegar allí, lo rodearon y uno de ellos le dijo que estaba prohibido escuchar esas canciones y a continuación le dio una bofetada. En aquel momento estaba pasando accidentalmente un coche patrulla de la Policía. Los fascistas se echaron a correr y se metieron en sus oficinas. Al rato, Zampelis y los policías llegaron a las oficinas de los neonazis, ¡donde un diputado del partido neonazi le «aconsejó» que escuchara esas canciones obreras a bajo volumen! A continuación la Policía retuvo a 25 miembros de esta banda fascista a la comisaría local, donde Zampelis presentó unas denuncias contra el fascista que lo había pegado y contra los demás que habían participado en la agresión.

Zampelis es obrero, miembro del sindicato de la fábrica en la que trabaja y miembro de la fracción sindical del Partido “Comunista”. Comunicados de denuncia de la agresión sacaron tanto el sindicato como el partido a los que pertenece. En respuesta, con una acción de barato sensacionalismo, otro diputado del partido fascista Aurora Dorada presentó una denuncia (demanda) contra los policías de la comisaría, acusándoles de incumplimiento de deberes profesionales.

Este incidente puede ser que no constituya un ataque asesino o una agresión tan grave como las que suelen hacer los fascistas, sin embargo es indicativo de sus objetivos. No nos hagamos falsas ilusiones. El fascismo no dialoga, reprime. No viene para “los otros”, viene para todos.

Deja un comentario

*

Archivo