Texto publicado en la página web “El Calendario de un Desempleado”.

¿No te has hartado de escribir historias de desempleo, de contar el suelto tintineando dentro de tu bolsillo, de pasear por las calles sin rumbo fijo, de comprar tan sólo lo estrictamente necesario a los precios más bajos, de ir vestido siempre con la misma ropa, de no sonreír, de no salir, de ver un billete de veinte euros y que te parezca una pequeña fortuna, de que se te acumulen facturas pendientes de pago, de que la tele sea tu única compañía, de que no suene el teléfono excepto si te llaman los bancos para que pagues las deudas en mora, de haber perdido a todos tus amigos y conocidos, y viceversa?

¿No te has hartado de estar esperando haciendo cola para cobrar un subsidio de mierda, de enviar tu currículum sin esperar respuesta alguna, de buscar trabajo en los anuncios en Internet, de mentir a tus familiares que has conseguido un trabajo y que trabajas desde tu casa, de tener que explicar cómo y por qué aun no has cobrado y te ves obligado a pedir dinero?

¿No te has hartado de pasar el día leyendo artículos de opinión y noticias de mierda, de no poder concentrarte para comenzar a leer un libro o para ver una película, de pensar siempre en lo mismo, de rezar para que no se te averíe el ordenador y llegue la catástrofe total por no poder jugar juegos para matar el tiempo?

Consejos no que te puedo dar yo que estoy en la misma situación, pero sé muy bien que algo existe. Algo que nos puede movilizar a todos para que tomemos la situación en nuestras propias manos, comenzando por nuestro esfuerzo por salir de este estancamiento (punto muerto) y tener cara y voz.

La historia ha demostrado que cuando la desesperación se organiza, se convierte en el arma más poderosa. Y que la única manera de escapar de la destrucción total es avanzar.

¿Cuánto más podemos esperar?

El texto en griego.

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