Texto de la Asamblea abierta de habitantes de los barrios atenienses de Petrálona, Thissío y Kukaki, publicado con motivo de la manifestación antifascista del sábado 17 de enero de 2015, dos años después del asesinato del obrero inmigrante Sajzat Lukmán por fascistas paraestatales.

Estado y para-estado son la misma cosa

Hoy día en Grecia, así como a nivel internacional, se está intensificando la crisis del capitalismo, afectando ya a todos los aspectos de nuestra vida. La indigencia económica y social de los trabajadores y de varios estratos sociales en general se puede estimar sobre la base de vidas humanas: De los trabajadores no remunerados, las personas sin hogar, los desempleados, los jubilados que cobran pensiones de hambre, los estudiantes que estudian en escuelas a punto de disolverse, los enfermos hospitalizados en hospitales sin médicos. Las medidas anti-populares, es decir los recortes salariales, la flexibilización de las relaciones laborales, el trabajo negro, la ofensiva a los derechos sindicales, la abolición de los convenios colectivos, siempre han constituido la meta que han querido alcanzar los de arriba, ya que su propósito es nuestra sumisión, así que nos exploten y nos opriman sin ningún impedimento. Hoy esta barbarie se está intensificando aún más.

En los últimos años ha revivido la tentativa de los de debajo de defender su vida contra esta sumisión que se les pretende imponer: con la revuelta generalizada de diciembre de 2008, con decenas de huelga de 2010 a 2012, con la ampliación de las luchas sociales y de clase, con el esfuerzo constante por conseguir la auto-organización, la resistencia y la solidaridad, en muchos barrios, con la creación de decenas de asambleas populares. La respuesta del Estado y de la patronal ha sido la agudización constante de la represión, siendo ella el único remedio que tienen para mantenerse en el Poder: Han creado los nuevos cuerpos motorizados de la Policía Días y Delta, han criminalizado las luchas obreras, han procedido a la movilización forzosa de huelguistas, han abolido el asilo universitario. En pocas palabras han pretendido y siguen pretendiendo establecer un “estado de emergencia” permanente.

Una parte de esta planificación es el plan de poner en el punto de mira a los más empobrecidos. Los canales televisivos y los periódicos fieles al Régimen están chillando para convencernos de que “hay gente que sobra” y de que supuestamente los que sobran son los culpables de nuestras desgracias: los inmigrantes, los sin techo, las prostitutas. En condiciones de quiebra del capitalismo, que convierten la supervivencia en miseria, los soberanos quieren colarnos la histeria colectiva y el miedo para hacernos buscar o consentir el control social, en el marco de un estado de más “seguridad”, de la sumisión y del aislamiento. Creando todo tipo de supuestos peligros para la moral, o amenazas para la salud pública, tratan de controlar la vida misma: nuestro cuerpo, nuestra conciencia, nuestras relaciones sociales.

Al mismo tiempo, pretenden silenciar a la gente luchadora, que no agacha la cabeza, que rechaza cualquier discriminación artificial (de sexo, raza, religión) ya que dicha discriminaciones sólo sirven a los intereses de los de arriba, que quieren perpetuar las relaciones de explotación y opresión. Pretenden silenciar a la gente que lucha por organizarse para acabar con la explotación que se vuelve cada vez más profunda. La lucha concierne a todos los oprimidos, y pone una línea divisoria de clase frente a todos los que nos oprimen y nos chupan la sangre: Los patrones, el Estado y todos sus esbirros.

En el mundo de los patrones todos somos extranjeros

Cada ataque de las bandas oficiales y paramilitares contra inmigrantes, centros sociales ocupados, locales políticos de resistencia y reivindicación, ha sido respaldado y sigue siendo respaldado por el Estado oficial. Sin embargo, el asesinato de Pavlos Fyssas el 13 de septiembre de 2013 fue un hito, y el clamor popular forzó al Estado a tomar la decisión de ponerse la máscara “anti-fascista”, y proceder a una supuesta criminalización de la actividad neonazi de la banda neonazi Aurora Dorada. No pueden engañar a nadie: Al mismo tiempo que “Zeus Xenios” limpia el centro de Atenas de los obreros inmigrantes, los ministros y los jueces declaran las huelgas ilegales, y sus fuerzas represivas dan palizas crueles a manifestantes, torturan a luchadores, desalojan ocupaciones. El Estado y el para-estado se complementan entre sí, porque el objetivo es común: aterrorizar y someter a la gente luchadora y a toda la sociedad.

Hemos experimentado los ataques de los fascistas, aquí, en las calles y en nuestros barrios. Por eso no nos olvidamos de las matanzas del pasado, como la de agosto de 1944, cuando los alemanes nazis ejecutaron masivamente a miembros de organizaciones izquierdistas de resistencia anti-nazi. No nos olvidamos del ataque asesino de 15-20 neonazis de Aurora Dorada con cuchillos- entre ellos Siatunis y Stratos- contra el local anarquista Antipnia, en el barrio de Petrálona, en junio de 2008. Ni el ataque brutal con vitriolo a la obrera inmigrante luchadora Kuneva en diciembre de 2008 por bravucones fascistas del contratista en el sector de la limpieza Oikonomakis. Ni el asesinato del inmigrante 28añero Sajtzat Lukmán por los fascistas Liakópulos y Stergiópulos en Petrálona, en enero de 2013.

En abril de 2014 un tribunal de Atenas declaró culpables de complicidad en homicidio a los dos acusados, y los condenó a cadena perpetua. El juicio duró cuatro meses, y hubo una fuerte presencia de decenas de antifascistas durante toda su celebración. No tenemos ilusiones falsas que el fascismo sea confrontado por la Justicia burguesa. El propio Sistema es el que lo engendra y lo nutre. Los fascistas son unos peones desechables, que en un momento gozan de la inmunidad policial y judicial y en otro no, en función de los intereses de los soberanos y de la presión ejercida por los excluidos y oprimidos con su acción.

Todos los ataques semejantes son ataques contra cualquier trabajador o desempleado, contra todos los que se esfuerzan por vivir. Y es imposible ganar nuestra vida si no planeamos en común la respuesta que vamos a dar: Nuestra organización y participación en las manifestaciones antifascistas y en las marchas motorizadas, nuestra solidaridad en la práctica con cualquier potencial blanco de los fascistas, así como la organización de grupos de autodefensa, son las tareas más inmediatas que se deben realizar. Y estas tareas son un asunto que nos concierne a todos. ¡Que ningún fascista se atreva a acercarse a nuestros barrios y a ningún sitio!

Con la acción conjunta de los de abajo, vamos a machacar a los fascistas, el odio racista fascista y las ideas fascistas. Sabemos que nuestras resistencias contra la ofensiva a nuestra vida, serán confrontadas con la intensificación de la represión estatal, y cuando esta no sea suficiente, con los cuchillos de los fascistas. Por eso luchamos por machacar a la patronal y al Estado, junto con los fascistas.

No van a lograr convertirnos en caníbales. Queremos luchar colectivamente contra el fascismo, el Capital y el Estado. Esta lucha sólo puede ser de clase, anticonstitucional y subversiva. Sólo puede darse en los lugares de trabajo, en las escuelas, en las universidades, en los barrios, en la calle. Es ahí donde muere la explotación y la opresión. Y es ahí donde nace la vida que nos merecemos vivir.

Asamblea abierta de habitantes de Petrálona, Thissío, Kukaki (askpthk@espiv.net)

El texto en griego.

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