Con el pretexto del “desarrollo”, un proyecto de ley, presentado en común por los ministerios de Turismo y Medio Ambiente, da el golpe de gracia a los ecosistemas, las zonas naturales protegidas y la herencia cultural del país, en aras del lucro. El proyecto de ley prevé la eliminación de las restricciones de construcción en áreas montañosas y protegidas, y en muchas islas, permite la construcción de “residencias turísticas” y de complejos hoteleros de varios tipos en casi todo el territorio del Estado griego, aumenta la superficie que puede ocupar un complejo turístico con la instalación un campo de golf en su interior, permite la creación de casinos de juego en áreas de desarrollo turístico integral, legaliza los hoteles ilegales mediante su transformación en hoteles condominio, y concede casi gratis al Capital las costas del país.

Este proyecto de ley había sido anunciado el 13 de diciembre de 2012 en una conferencia de prensa conjunta de la ministra de Turismo y del viceministro de Medio Ambiente. En esta conferencia de prensa ambos ministros anunciaron que ya que el proceso de la modificación del Marco de Planificación Especial para el Turismo es muy lento, las modificaciones que son necesarias para la destrucción total del medio ambiente en aras del desarrollo y para la concesión de los bosques y las playas del país al Capital, tenían que ponerse en marcha y proceder con decisiones ministeriales conjuntas de los dos ministerios y con actos legislativos. Esto no es ninguna novedad. Ya estamos acostumbrados. El último gobierno ha aprobado más actos legislativos que todos los anteriores desde la Transición (1974).

En el pasado se había pretendido aprobar algunas de las disposiciones que están incluidas en el proyecto de ley presentado, pero ellas son tan escandalosas que reaccionaron no sólo las organizaciones ambientales sino también varios diputados. Como el gobierno no quería que se diera más publicidad al tema, no sea que se difundiera el contenido del proyecto de ley, optó por retirarlo. Sin embargo esta vez el Régimen ha vuelto con otro proyecto de ley. Esta vez no tiene el menor escrúpulo en destruir completamente los ecosistemas del país en aras del llamado desarrollo.

Veamos brevemente que prevén algunas de las disposiciones del proyecto de ley, notando que pasó casi desapercibido entre los mass media griegos.

Se eliminan las restricciones urbanísticas en las zonas montañosas sensibles y las islas

En concreto, de acuerdo con las disposiciones urbanísticas del proyecto de ley, está permitida la creación de complejos de actividades turísticas en las zonas que en la actualidad están caracterizadas (en el Marco de Planificación Turística que está en vigor y que había sido aprobado hace unos años por otro gobierno derechista) como “zonas de desarrollo potencial de un turismo alternativo suave”.

Según la legislación que todavía está en vigor hay restricciones de construcción de tales complejos turísticos dentro de una zona o aglomeración urbanística, y en un radio de 500 metros, si el terreno sin construir en esta zona es inferior al 40% del total. Ahora ya no hay ninguna restricción. Los “inversores” van a ser invasores y van a poder construir tales instalaciones donde quieran.

En las islas se permite la construcción de complejos de alojamiento y turísticos en las islas de más de 90 kilómetros cuadrados de superficie (excepto Corfú, Rodas, Eubea y Creta). En esta categoría está incluida la mayoría de las islas Cícladas y del Dodecaneso (47 islas en total). También, con la nueva normativa se eliminan las limitaciones espaciales con respecto a la superficie máxima que pueden ocupar dichos complejos turísticos.

Con la legislación vigente en islas de 90 a 100 kilómetros cuadrados la superficie ocupada por dichos complejos no puede superar el 2 por mil de la superficie de la isla. En islas de 100 a 150 kilómetros cuadrados la superficie ocupada por estos complejos no puede superar el 1,5 por mil de la superficie de la isla, e.tc. Ahora, con la restricción de estas limitaciones, la superficie de un complejo hotelero o turístico puede ser ilimitada. La superficie de la construcción está sometida a ciertas restricciones pero la superficie total de las instalaciones es ilimitada. Esto quiere decir que en realidad unas 50 islas son indirectamente privatizadas, ya que a estos terrenos privados la gente no va a poder tener acceso, como lo tiene hoy a los pocos espacios públicos no explotados por el Capital en estas islas.

Montando un campo de golf para poder hormigonar por ley y lucrar

Mediante la construcción de un campo de golf de al menos 18 hoyos dentro de un complejo turístico, el porcentaje de las viviendas o casas amuebladas de este complejo que pueden ser vendidas o arrendadas a largo plazo puede llegar al 60% (siempre que índice de urbanización sea superior al 0,10). Si el índice de urbanización es menor al 0,05, entonces el porcentaje de las viviendas que pueden ser explotadas puede alcanzar el 75%. En marzo de 2012 se había pretendido aprobar esta misma disposición pero ante las reacciones de varios diputados y la publicidad que se dio al tema, el gobierno se apresuró a retirarla.

También, aumenta el número de las construcciones y la superficie ocupada de un complejo turístico, si en su interior hay un campo de golf. No obstante, no aumenta el número de las camas del hotel del complejo. Según el proyecto de ley presentado, el índice de edificación es calculado sobre la superficie total del complejo, en la cual está incluida la del campo de golf.

Áreas protegidas, monumentos arqueológicos, poblaciones abandonadas y edificios históricos

Hasta hoy la construcción de un complejo hotelero turístico ubicado en una zona que se rige por un régimen de protección especial (recintos arqueológicos, sitios de interés histórico, bosques, áreas forestales, zonas naturales protegidas) no era posible. Con el nuevo proyecto de ley si es posible, basta con que sean evaluadas las consecuencias de la creación y el funcionamiento de dicho complejo (llamado «receptor» en el lenguaje del Poder…), así como las repercusiones de las intervenciones propuestas.

También se tendrá que «documentar la compatibilidad del complejo turístico con las características especiales y los fines de preservación, protección y promoción de estas regiones». Leyendo el proyecto de ley presentado nos percatamos de que, bajo ciertas condiciones es posible la incorporación de un complejo hotelero a un lago, un bosque, un recinto arqueológico, e.tc. También aprendemos que los ecosistemas, las zonas naturales protegidas, los recintos arqueológicos e.tc., se pueden promover con la construcción de complejos hoteleros y de instalaciones de explotación turística dentro de ellos…

Ya todo está en venta: poblaciones abandonadas, monumentos históricos o edificios protegidos. Según el proyecto de ley, el «inversor» propietario del complejo no está obligado a crear infraestructuras para la «preservación, protección y promoción» de una región, siempre un porcentaje superior al 15% de la construcción esté constituido por fragmentos (partes) de poblaciones abandonadas, edificios históricos o protegidos, o siempre que ellos estén funcionalmente incorporados a la construcción…

La legalización de las construcciones ilegales mediante su transformación en hoteles condominio

Con el proyecto de ley es introducido un nuevo producto turístico, los hoteles condominio o condohoteles. Se trata de complejos turísticos cuya propiedad es compartida por dos o más personas. Estos complejos hoteleros no son unos meros hoteles. Pueden comprenden instalaciones de alojamiento de varios tipos, bares, restaurantes, campos de golf, spa, e.tc.

En regiones en las que estaba permitido construir sólo hoteles, ahora están permitidos los hoteles condominio. Así pues, todas las construcciones hoteleras ilegales podrán legalizarse transformándose en hoteles condominio. De esta manera, de aquí en adelante las construcciones que están situadas al lado de las playas de las islas y del continente, prohibiendo el acceso de la gente a ellas, serán legales y podrán seguir cortando el acceso de la gente a las playas. Y si hay alguien que piensa que la construcción puede ser legal pero el cortar el acceso a la costa no lo es, contestamos que ley son los intereses del Capital y que hace décadas que sucede esto sin que nadie sea castigado (y no sólo en Grecia).

Casinos de juego en “Áreas de Desarrollo Turístico Integral” y concesión del uso de las costas al Capital

Con la aprobación del último proyecto de ley está permitida la construcción de casinos de juego en el interior de las “Áreas de Desarrollo Turístico Integral”. También, el territorio ocupado por estas áreas no será necesariamente unitario. Pueden existir en su interior, entre otros, carreteras y construcciones de uso turístico. En concreto, estas construcciones son viviendas y mansiones alquiladas, de superficie de al menos 100 metros cuadrados. El período del alquiler de ellas no puede superar los tres meses al año.

Se reduce significadamente el precio que tienen que abonar los dueños de los hoteles al Estado por usar la costa en la que están situados. Hasta hoy este precio era calculado en base a la mitad del precio oficial de la habitación doble de cada hotel. A partir de ahora será calculado en base al 1/8 de este precio. El Estado no sólo ha concedido el uso de un espacio público al Capital, sino que hace la vista gorda a la privatización de una buena parte de las playas, a su vallado y a su ocupación por las instalaciones hoteleras. Ahora esta concesión se convierte en un regalo con la reducción del 75% de su precio.

Todos estos crímenes medioambientales son realizados en el nombre del denominado “desarrollo”. El “desarrollo” no es nada más que el pretexto que usan el Capital y el Estado para lucrar, saqueando y destruyendo aún más la naturaleza y nuestra vida.

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