Texto publicado en el blog con motivo de los enfrentamientos en Exárjia, después de la manifestación del 6 de diciembre, con la participación de muchos habitantes del barrio tirando objetos a los maderos desde los balcones de sus casas.

A la Policía griega, y especialmente a su liderazgo, le escuece mucho la participación de la gente en la resistencia contra los neonazis de Aurora Dorada – descendientes de los miembros de los batallones de seguridad de la época de la ocupación alemana, a los cuales tanto quiere “aplacar” el gobierno, dándoles el permiso de “conquistar” el barrio de Exarjia, torturar y dar un golpe a los “anarquistas”, los “anti-autoritarios” y los demás enemigos combativos del nazismo. La impunidad y el permiso que el liderazgo del ministerio ha dado sigilosamente, pretenden repatriar los votos de extrema Derecha y del partido neoliberal autodenominado socialista que han ido al partido neonazi Aurora Dorada, y dirigirlos a la aglomeración ultraderechista nacionalsocialista gubernamental.

Sin embargo, desde el punto de vista comunicativo la participación de los habitantes (del barrio de Exarjia) en la resistencia es un gran problema para la Policía griega, ya que se están creando automatizaciones sociales con base en el sentido común, y el sentido común es el peor enemigo de cualquier juego comunicativo. La participación de los vecinos (habitantes de Exarjia) estropea la imagen cultivada sistemáticamente por los medios de comunicación que la Policía hace su “trabajo”, mientras que un puñado de alborotadores quemaduras y roturas innecesariamente.

Nada más entrar el vecino de la puerta de a lado en la trama de la historia, se hacen alusiones, y pasa lo que pasó en Keratea y en Calcídica: el telespectador apolítico, habitante de un barrio cualquiera se identifica con los habitantes de estas zonas luchadoras, ya que tiene la misma identidad que ellos (un mero ciudadano) y justifica inconscientemente la lucha de una “región” por un problema local. Así pues, comienza a desarrollarse una simpatía hacia el habitante-ciudadano que resiste a la Autoridad, y una aversión hacia los maderos-invasores. Aún más si la motivación principal de la gente es la propia arbitrariedad policial y su protección no de los encapuchados, sino de los nazis infrahumanos de las “fuerzas de seguridad”.

Es por eso que los medios de desinformación de la Policía inventaron a los anarquistas voladores, los ninjas con planeadores, haciendo parkour en las azoteas, a fuerzas sobrenaturales y alfombras voladoras. Esa es la razón por la que no quieren que se difunda que una gran parte de las macetas y los muebles tirados hacia los maderos en los enfrentamientos que sucedieron a la manifestación del 6 de diciembre cayó del cielo de los vecinos, quienes están enfurecidos, no pueden consentir más la destrucción de su barrio y indican claramente como vándalos a los policías y no a los “encapuchados”.

El hecho de que los habitantes de este barrio identifican a los “anarquistas” y los “antiautoritarios” como defensores de su barrio es una derrota aún mayor para la Policía griega. Porque al igual que en Keratea, en Exarjia, ante los ojos del espectador promedio los “encapuchados” se convertirán en los defensores simpáticos de la comunidad y sociedad locales, ya que en el subconsciente social la resistencia a los habitantes contra cualquier “intruso” (en este caso contra la Policía griega) es de facto justificada.

También, saben los ejecutivos de la Policía griega que desde el punto de vista operativo si comienzan a irrumpir más a menudo en casas -que son asilo inviolable- para enfrentar los ataques realizados desde los balcones, entonces simplemente van a participar en los enfrentamientos los vecinos no lo han hecho hasta ahora, y luego, por supuesto, se producirán cortocircuitos en este mecanismo. Ha sido una derrota múltiple el hecho de que la Policía aceptó que los vecinos le resistieron, desde el punto de vista comunicativo hoy y sobre todo mañana, porque se suma un punto más de derrota: El hecho de que la gente se percata de que en una zona poblada hay modos de resistencia a los llamados equipos antidisturbios, a las unidades motorizadas de la Policía y a los demás batallones de seguridad, y sobre todo que esta resistencia puede ser victoriosa. No hay que olvidar que la filosofía fundamental de la represión es el terror y el miedo. En el barrio de Exarjia se demostró que en una zona poblada los ciudadanos que no tienen miedo ya o han llegado a tales niveles de indignación que ya no pueden ser aterrorizados, pueden resistir fácilmente y con eficacia, y este hecho transmite el terror al bando de la chusma cobarde de la Policía griega.

Más allá de la broma, la guasa comunicativa desatada por los loros de la Policía, fue montada de tal modo así que no se pusiera de relieve la fuerza que tiene la gente. La palabra “habitante” fue enterrada ingeniosamente bajo los chistes sobre los anarquistas voladores, para cubrir la derrota y no crear fenómenos de simpatía y solidaridad, así como para mantener la moral de los “hombres” (y potenciales votantes) de las “fuerzas de seguridad”, quienes ya son muy conscientes que a la hora de estar “entreteniéndose” torturando a algún ciudadano o haciendo alguna de sus chulerías disparando gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento a mujeres y niños, pueden encontrarse en la posición de las víctimas, a causa de las caídas de objetos desde los balcones de las viviendas, que cumplen con la ley que no pueden violar: la de la gravedad.

El texto en griego.

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