Extraído de un texto publicado en http://eagainst.com/, titulado “Sobre las elecciones inminentes, el contrato de préstamo y los chantajes de los élites”. Se va a completar en cuatro partes. Antes de leer la parte II, podéis leer la parte I: Los puntos principales del nuevo contrato de préstamo firmado entre el gobierno griego, el FMI, la UE y el BCE.

Porque fue firmado el nuevo contrato de préstamo entre el gobierno griego, el FMI, la UE y el BCE (o porque dicen que fue firmado)

1. Se supone que el nuevo contrato de préstamo fue firmado para que se evitara una bancarrota desordenada. Sin embargo, la quiebra desordenada es imposible de evitar – todo lo contrario, llegará muy pronto. Ya existe una bancarrota controlada, la cual consiste en una devaluación interna y en la suspensión de pagos por parte del Estado griego en el interior del país, ya que ni son realizadas devoluciones de impuestos, ni son pagados los proveedores del Estado, ni son ejecutadas sentencias firmes (sentencias con fuerza de cosa juzgada), ni se les conceden a los ciudadanos reparaciones a cargo del Estado.

La quiebra total llegará cuando los bancos franceses y alemanes que tienen en sus manos el 40% de la deuda griega de deshagan de los bonos griegos tóxicos. Ya se estima que se han deshecho de más de 45 millones de euros. Esta es otra razón por la que la complacencia de los gobierno del Pasok y de Papadimos puede ser caracterizada como “criminal”, ya que a corto plazo una quiebra griega tendrá un impacto mayor en la economía europea que antes del tratado de octubre de 2011, del programa a medio plazo y por supuesto la supeditación del país al memorándum.

2. Otro argumento es que el nuevo contrato de préstamo fue firmado para cubrir los fallos del primer memorándum, aquellos que todo el mundo había predicho, a causa de la índole recesiva de todas sus medidas. Sin embargo, las nuevas medidas son aún más recesivas, más deficientes, irracionales y poco realistas, incluso con términos capitalistas, ya que es seguro que van a acarrear un aumento del desempleo y de la recesión a unos niveles mundiales sin precedentes.

3. El tercer argumento es que el nuevo contrato de préstamo fue firmado para que “aumentara la competitividad de la economía griega.” Esto por supuesto es imposible, mientras haya una moneda tan dura como el euro (equivalente a 1,3 dólares), que literalmente disuelve (machaca) las exportaciones griegas y hace que el déficit de la balanza del comercio exterior sea insoportablemente alto. Podemos ser asertivos: En el marco del euro (eurozona) no existe la menor posibilidad de mejorar la competitividad del país, cualesquiera que sean las medidas que se tomen.

En general, a pesar de la andanada de propaganda de los sectores dominantes y de las élites, la adhesión del país a la UE no ha fortalecido su posición económica, sobre todo después del tratado de Maastricht (1992) y de la Convergencia Monetaria (2002). Por ejemplo, en 1973, las exportaciones equivalían al 38,4% de las importaciones. Siguió una mejora continuada, que culminó en 1987 con esta tasa llegando al 52,9%, para comenzar más tarde un descenso, alcanzando en 2008 el mínimo histórico del 30,2%.

La misma imagen de deterioro continuo presenta también la balanza por cuenta corriente, la cual de un déficit muy bajo en 1994 (4,3% del PIB) en 2008 alcanzó los límites del colapso (13% del PIB). Es justamente este deterioro el factor que nos ha conducido al disparo del dinero prestado, el cual sólo durante el período 1999-2008 aumentó unos 144,3 mil millones de euros.

Además, ya que muchos dicen que la Unión Europea nos ha ayudado con los paquetes de apoyo, hay que decir que en el período 1999-2008 estos paquetes ascendieron a los 40,4 mil millones de euros, mientras que las importaciones de productos de la Unión Europea en el país llegaron a los 239,3 mil millones de euros, o sea seis veces más que los llamados paquetes de apoyo. Así pues, las subvenciones europeas en realidad subvencionaron en parte la compra de productos europeos por los consumidores griegos.

4. Con respecto al llamado “recorte de la deuda” con su intercambio con los bonos griegos (el denominado PSI que los analistas financieros de todo tipo pronunciaban en inglés con una lujuria indescriptible…), con el que supuestamente se ahorrarían 107 mil millones de euros y era un requisito para que tomáramos el  nuevo préstamo de 130 millones de euros, las cosas no son como las presentan:

Hay que quedar claro que de la deuda total de los 360 ​​mil millones de euros (esta era deuda antes del llamado recorte, pero según unas estimaciones muy recientes en la actualidad asciende a 395 mil millones de euros…), quedaron excluidos del llamado recorte los bonos del gobierno griego que tiene en sus manos el Banco central Europeo, los cuales ascienden a unos 60 mil millones de euros, los préstamos ya desembolsados ​​de la Troika[1] (84,5 millones de euros), los bonos con vencimiento a partir de 2020 (45 mil millones de euros), los bonos del Tesoro del Estado con vencimiento a corto plazo (15 mil millones de euros) y las viejas deudas de particulares (20 mil millones de euros), o sea un total de 224,5 mil millones euros. De los restantes 135,5 mil millones de euros (ya han llegado a ser 170,5 mil millones), los 55 mil millones están en manos de los bancos griegos y los 25 mil millones en manos de fondos de pensiones griegos (un total de 80 mil millones de euros). Al final estos “se recortaron” en un porcentaje del 53,5% de su valor nominal o del 70% de su valor actual neto (38,5 mil millones los bancos y 17,5 mil millones los fondos de pensiones). Es decir que la participación griega en el recorte es de unos 56 mil millones de euros, y por consiguiente la participación extranjera (bonos no incluidos en el recorte) asciende a los 49,5 mil millones de euros, lo que significa aproximadamente el 13,75% de la deuda total.

Este es el beneficio real del país del llamado “recorte”, ya que el resto de la deuda puede ser que el Estado lo esquive, pero está descontado de la economía griega, principalmente el dinero que concierne a los fondos de pensiones. También, el dinero que han perdido los acreedores extranjeros se les devolverá casi entero con el descenso de los precios de venta de las empresas estatales privatizadas, las cuales acabarán en sus manos. Es más, si el dinero del préstamo acaba bloqueado en esta cuenta especial[2], el beneficio para el pueblo va a ser mínimo y para nada se merece tantos sacrificios.

Así que el “recorte de la deuda” ha sido un fraude colosal. Se supone que se realizó para la sostenibilidad de la deuda, la cual “si todo va bien”, en 2020 llegará al 120% del PIB, una tasa igual que la de 2009 (de hecho, en retrospectiva Schaeuble habló de una tasa de un 129%, el BCE de un 136% y el FMI de un 160%, siempre que no se produzca una intercepción de la recesión-que se da por hecho que no se producirá-), mientras que el pueblo habrá sufrido un verdadero genocidio social por más de 10 años.

En Argentina el recorte de la deuda concernía a los poseedores de bonos locales en un 30%, a los acreedores extranjeros en un 50% y a los fondos de especulación en un 70%. El gobierno griego ha machacado la economía griega, vendiendo sus derechos soberanos y conduciendo a la indigencia una sociedad entera, con el único fin de que no pierdan dinero los usureros extranjeros.

Incluso acorde con las prácticas transaccionales del mercado libre, cualquier persona que toma riesgos enormes mediante la financiación de gobiernos corruptos e incompetentes, si el riesgo no le “sale”, tiene que perder su dinero. No obstante, ahora los bancos, que en tiempos del desarrollo hicieron grandes ganancias, son rescatados con el dinero del Estado. En concreto, respecto de los bancos griegos, la burla es abierta, ya que han perdido alrededor de 8,5 mil millones de euros con el recorte, pero han recibido de 30 a 50 mil millones de euros con la recapitalización, mientras que en realidad ya han recibido desde principios de 2009 (desde el mandato del gobierno de Karamanlís ) 40 mil millones de euros en efectivo y 80 mil millones de euros en garantías del Estado, sin invertir ni un euro en la economía real, e incluso concediendo al Estado unas acciones ordinarias sin derecho de voto.

Por último, hay que señalar lo siguiente: con el recorte de la deuda griega, ya los acreedores de Grecia son los países que han prestado dinero y que ya no son acreedores del país los especuladores privados de todo tipo, los bancos, las instituciones financieras, etc. Una consecuencia directa de este hecho es que la carga económica se está traspasando a los contribuyentes de esos países, en beneficio, por supuesto, de los bancos, que siguen especulando, mientras que la capacidad negociadora del país se debilita, ya que frente a él están ya los estados-acreedores y no unos individuos oportunistas.

El texto en griego.

Continuará con la parte III: “Las consecuencias del nuevo contrato de préstamo”.



[1] Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo, Unión Europea.

[2] N.d.T. Véase la parte I.

Un comentario para “Sobre el nuevo contrato de préstamo, parte II”

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