Texto publicado en la página web http://imf-fuck-off.blogspot.gr/.

Ya que hemos entrado en noviembre y la temperatura en el termómetro político va aumentando, es algo más que seguro que no tardará en comenzar el debate sobre la revuelta de la Escuela Politécnica en 1973, sus demandas y su conexión con la época actual.

Junto con el debate vamos a tener también los típicos “residuos”. Como hemos escrito en el texto titulado “Democracia versus Dictadura”, publicado en noviembre de 2013, “Los periódicos más leales al Régimen circulan junto con suplementos de muchas páginas que describen las lucha que dieron los que se rebelaron, los canales televisivos ilegales de los empresarios “proxenetas” ponen documentales de los sucesos que han hecho historia, los políticos más sumisos declaran su fe eterna en la Democracia, y las putas periodísticas deshonradas están furiosas contra los militares que tuvieron en sus manos en Poder en Grecia por 7 años”.

Lo que quieren colar todos los portavoces de lo anteriormente mencionado, y sobre todo los que tienen una opinión más “argumentada” sobre el caso de la revuelta de la Escuela Politécnica, es decir, las putas periodísticas “izquierdistas”, es evitar cualquier tentativa que se pudiera hacer en público de conectar del mito de la rebelión de la Escuela Politécnica en 1973 con su sustancia más profunda: Con la lucha antiautoritaria. Quieren imponer la versión de la revuelta de la democracia burguesa, la de la juerga estudiantil, la del Pasok, la de los diputados, de los izquierdistas, del demócrata que ya es mayorcito y ahora condena todas las formas de violencia, menos la estatal, y que vota por el nuevo partido apolítico-neoliberal llamado Potami (río).

Del mismo modo, quieren hacernos olvidar la pancarta legendaria “Abajo el Poder” (desplegada en las rejas de la Escuela Politécnica en 1973), el desprestigio de las pocas personas que hicieron la ocupación por parte de los partidos políticos, los sangrientos enfrentamientos con los maderos que se extendieron por todo el centro de Atenas, las docenas de asesinatos, las torturas y el estado policial que marcó aquel período con sangre.

Es algo similar a la tentativa de alteración del significado de la revuelta de la Escuela Politécnica que tuvo lugar el verano de 2002. En aquel entonces, que con el pretexto de las detenciones masivas de miembros de la organización revolucionaria 17N (17 de noviembre), el Estado y sus títeres pusieron en marcha una empresa enorme de desprestigio de la violencia revolucionaria. No eran suficientes para ellos las felicitaciones de los americanos, las confesiones vergonzosas de varios miembros de la 17N y las imágenes de la omnipotencia de la Policía que llenaron las pantallas de la tele en todo el territorio del Estado griego. Tendría que ser derrotado ideológicamente cualquier intento del uso de la violencia. A esto ayudaron muchos izquierdistas deshonrados, de los que cambian de ideología política con la frecuencia que cambian de camisa.

Como decíamos el año pasado: “La revuelta de la Escuela Politécnica de 1973 la utiliza todo el mundo según le convenga. Cuarenta años han pasado y ahora cualquier ignorante puede decir lo que quiera”. Mañana, por ejemplo, puede ser que el primer ministro declare que el significado de la revuelta de la Escuela Politécnica era la estabilidad económica, un diputado ultraderechista que la revuelta hoy estaría a favor del memorándum, y el líder del partido neoliberal Pasok que los estudiantes sacrificaron su vida por la zona euro. Todo el mundo dice lo que quiera. ¿Acaso alguno de ellos estaba en las barricadas ardientes de aquella época y en los enfrentamientos con los maderos? ¿Ha olido alguno de ellos gas lacrimógeno? ¿Tiene alguno de ellos algún amigo o conocido que haya sido asesinado por los torturadores uniformados?

El cierto que este cuentecito que nos han colado desde hace varias décadas los medios de desinformación del Régimen, o sea, que la buena Democracia derrotó a la mala Dictadura, es sólo para los muy estúpidos. Nos ha agotado y al mismo tiempo se ha agotado, y ya está siendo desmentido por la realidad misma. ¿Cuál es la diferencia entre los “demócratas”, como los varios diputados gubernamentales ultraderechistas, con los militares de aquella época? ¿Con qué tipo de sociedad sueñan estos tipos, y cómo puede ser que un partido que tiene tipos de esta condición en su grupo parlamentario se atreva a hablar de la revuelta de la Escuela Politécnica?

El texto en griego, portugués.

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