Durante los dos últimos años la Dirección de la compañía telefónica Wind ha procedido a una tremenda ofensiva contra los trabajadores en ella. Despidos, recortes salariales, terrorismo laboral, eliminación de los derechos de los trabajadores, son algunas de las metodizaciones de la patronal de la empresa en su tentativa de convertir a los trabajadores en esclavos modernos, consiguiendo mano de obra barata o en algunos casos gratis.

En los últimos dos años Wind ha despedido a muchos de sus trabajadores. Varios trabajadores denuncian que la patronal de la compañía telefónica no respeta ni el convenio colectivo ni las mínimas condiciones de higiene y seguridad de los trabajadores que se han quedado y de los nuevos que se han contratado con contratos temporales. Ha reducido drásticamente los gastos de funcionamiento y del personal. En casi todos los departamentos se ha intensificado el trabajo, se han recortado los días de vacaciones de verano, o son concedidos a los trabajadores fuera del período en que los necesitan, se han eliminado los descansos de los trabajadores que trabajan en el sector del servicio de atención al cliente, por lo cual ellos se ven forzados a dedicar el tiempo de su descanso a la atención telefónica.

La Dirección de la empresa intenta camuflar los despidos del personal, llamándolos retiradas o renuncias “por voluntad propia”, chantajeando y amenazando a los que quiere despedir, forzándolos a firmar su renuncia “por voluntad propia”. Al mismo tiempo Wind ha contratado a numerosos esclavos asalariados a través de programas de contratación de trabajadores del Instituto Nacional de Empleo. Se trata de desempleados llamados “beneficiarios” por el Régimen y sus medios desinformativos, a los que dicho Instituto facilita un “bono (voucher) de acceso al mercado laboral”, o sea un contrato de trabajo de unos cinco meses de duración, sin seguridad social, sin ningún derecho laboral, por unos 400 euros al mes.

El sueldo basura de estos esclavos modernos no le cuesta ni un euro a Wind, dado lo paga el Estado griego, o sea el pueblo, a través de los innumerables impuestos, tributos y contribuciones que le ha impuesto el Régimen neoliberal. Así pues, el Estado le consigue al Capital mano de obra gratis, y la “iniciativa privada” puede enorgullecerse de “crear puestos de trabajo”.

Hace unos meses las Direcciones de las compañías telefónicas Wind y Vodafone anunciaron a los sindicatos de los trabajadores en ellas la decisión que habían tomado en común de traspasar todo el personal técnico junto con una parte de sus departamentos a la empresa contratista Victus Networks SA. Los únicos accionistas de esta empresa son Vodafone y Wind, teniendo cada una de las compañías el 50 % de las acciones de ella. En otras palabras, las dos de las tres compañías telefónica en Grecia montaron una empresa para traspasar a ella a una parte de sus trabajadores, sin derechos laborales y con un sueldo basura.

Por un lado, las dos empresas pretenden eliminar los derechos laborales, la jornada laboral, y por supuesto proceder a recortes salariales y despidos masivos, convirtiendo a los trabajadores en verdaderos esclavos asalariados. Por otro lado, a través de la fórmula o truco de la empresa contratista montada por ellas, las dos empresas pretenden burlar las normas antitrust. Es bien conocido que durante varios años han estado intercambiando servicios y trabajadores, sin embargo, todavía no han podido llegar a tener la misma sede sin estar unificadas (fusionadas), gozando de los privilegios de un trust.

Según las patronales de las empresas el traspaso de los trabajadores se realizaría “automáticamente y de oficio”, y haciendo una interpretación arbitraria de un Decreto Presidencial llegaron a la conclusión de que “no se requiere el consentimiento de los trabajadores”… Sin embargo, en los convenios que todavía están en vigor se concretan el salario, las horas laborales por semana, el lugar de trabajo, el nombre y los datos de la empresa, e.tc. Por consiguiente, el traspaso de un trabajador a otra empresa no se puede hace sin su consentimiento.

El 25 de julio de 2014 se realizó una reunión entre miembros de la Dirección de la empresa y representantes del sindicato de los trabajadores en ella. La patronal de Wind se negó a firmar el nuevo convenio colectivo de empresa. Tampoco aceptó debatir los temas laborales que había planteado el sindicato. Tampoco contestó a la preguntas de los miembros del sindicato sobre los constantes despidos realizados en los últimos meses, llamándolos “acuerdos comunes de finalización de colaboración”…

El 6 de agosto de 2014 una trabajadora que llevaba quince años trabajando en la empresa fue llamada a firmar un…“acuerdo común de finalización de colaboración” con Wind, y cuando se negó a hacerlo fue despedida. Al día siguiente, 7 de agosto de 2014 se realizó una asamblea de los trabajadores. La asamblea decidió proceder a un paro de unas horas en el sector Atención al Cliente aquel mismo día, y a un paro de cinco horas a nivel nacional, en todos los sectores de la empresa, el día siguiente, 8 de agosto de 2014.

Estas movilizaciones fueron masivas, a pesar de que la patronal de la empresa movilizó un mecanismo de rompehuelgas. No obstante, desde entonces el sindicato de los trabajadores en Wind no ha vuelto a convocar una asamblea general, a pesar de que la ofensiva de la patronal contra los trabajadores continúa más intensificada y coordinada.

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