Últimamente una parte de la pequeña burguesía europea sostiene que se solidariza con el pueblo griego. Se trata de los partidarios de la socialdemocracia. Por eso, esta “solidaridad” se ha expresado sólo verbalmente y con más intensidad desde que el partido socialdemócrata Syriza ganó las últimas elecciones generales el enero pasado. Desde luego, una buena parte de la pequeña burguesía fuera del territorio del Estado griego permanece fiel tanto verbalmente como en la práctica a las invenciones ideológicas neoliberales. Consideramos que dicha diferenciación es digna de ser mencionada y analizada tan sólo en la medida en que refleja la forma que han tomado algunos de los rasgos primordiales de este estrato social.

Hasta hace unos años la gran mayoría de la pequeña burguesía extranjera había adoptado plenamente el discurso de la ideología neoliberal sobre la situación social y política en Grecia. La culpa de la llamada crisis la tenían los malos y corruptos políticos, los funcionarios que eran demasiados, el Estado y en general el sector público que era redundante, y por supuesto el pueblo griego, los griegos que son perezosos, no trabajan mucho, no pagan sus impuestos y viven por encima de sus posibilidades…

La copla de los políticos corruptos que tienen la culpa de todo está en plena concordancia con el concepto que tiene la pequeña burguesía de la gestión de los asuntos comunes de una sociedad clasista y jerarquizada: Él de la representación, de la delegación de la suerte de la sociedad a una casta de expertos, quienes si sirven a los intereses de sus amos políticos (los de arriba), como es de esperar, son llamados traidores. Entonces se buscan otros representantes, otros gestores de la misma situación, mejores que sus antecesores.

Es claro que la pequeña burguesía no aspira a derrocar al capitalismo, a cambiar las relaciones de producción, y a establecer otro sistema político y social. Lo que está buscando es mejorar su situación en el marco sociopolítico y económico capitalista. El pequeño burgués tiene la falsa ilusión de que puede ascender en la jerarquía social y llegar al rango de los de la clase alta. Esta aspiración es individual. Es decir, que no se junta con los demás para conseguirlo. El pequeño burgués cree en la competitividad, en el antagonismo. Cree que podrá llegar a ser el mejor entre los de su estrato social, y como tal podrá igualarse a los miembros de la clase dominante, o por lo menos aproximarse a ellos.

Por lo tanto, el pequeño burgués europeo tiene la convicción de que si los políticos griegos (o los de su país) fuesen “buenos”, la explotación del hombre por el hombre seguiría existiendo (esto le importa un bledo), pero por lo menos la población no pasaría hambre, y él tendría más posibilidades de hacer realidad su sueño. No es capaz de concebir el papel social de los políticos en la sociedad burguesa, porque simplemente está lobotomizado. Todo lo concibe a través de términos exageradamente simplificados: Bueno y malo, capaz e incapaz, competente e incompetente. No se percata de la existencia y de la importancia de las relaciones sociales y de clase por dos razones. Primero, porque no puede hacerlo. Su cerebro está penetrado por las invenciones ideológicas del neoliberalismo y en general burguesas. Segundo, porque no quiere hacerlo: Es un siervo por voluntad propia. Pero en el supuesto caso de que lo hiciera, el mundo que ha creado se derrumbaría, se le caería el mundo encima.

Lo del número excesivo de los funcionarios es algo que los pequeños burgueses reproducen acríticamente. Cuando se les dice que proporcionalmente los funcionarios en Grecia son menos que en muchos países europeos, contestan que puede ser que sea así, pero a lo mejor no son productivos. Cuando se les pide argumentar sobre eso, recurren a las publicaciones de los…..medios de desinformación y lavado de cerebro masivos, a sea tradicionales o “alternativos”. Bueno, la pequeña burguesía nunca se ha llevado bien con el racionalismo y la dialéctica.

El neoliberalismo tiene todos los motivos del mundo para sostener que el sector público y en general todo lo público tienen que eliminarse. Es por lo menos interesante cómo y sobre todo por qué un miserable esclavo asalariado se identifica con la ideología de sus patrones y en parte con ellos. Tememos que para llegar a una explicación completa y suficiente habrá que recurrir a la ayuda de otras ciencias, entre ellas la psicología.

No nos extraña el hecho de que el pequeñoburgués no sea capaz de entender que los asalariados y los jubilados no podrían evadir impuestos, por mucho que lo quisieran. Los que sí pueden hacerlo son los industriales, los banqueros y en general el Capital. No mencionamos entre estos parásitos a los armadores, porque simplemente en Grecia estos por ley no pagan impuestos. La mayor parte de la evasión de impuestos es debida a los que tienen en sus manos la riqueza que produce la sociedad, a los que poseen los medios de producción, a estos parásitos que se benefician de nuestro trabajo. La evasión de impuestos de los de abajo no es comparable y no puede alcanzar los miles de millones de euros que el Capital gana evadiendo impuestos, beneficiándose legalmente de la legislación, y exprimiendo al Estado. Una de las razones de la existencia del Estado es para que el Capital se beneficie de él. El pequeñoburgués, sin embargo, cree que el Estado es una formación interclasista. Cree que el Estado somos todos, los ricos y los pobres, los de arriba y los de abajo…Por eso tiene la falsa ilusión de que si todos pagáramos nuestros impuestos, todo estaría en orden: Los ricos serían ricos y los pobres serían pobres, pero no pasarían hambre. Con esta sociedad sueña, este es su “ideal”. Sueña con la sociedad de la explotación del hombre por el hombre, basta con que él se lo pase bien. Basta con que tenga dinero para consumir. Esta falacia suya la traslada al caso de Grecia. No le hace falta ni siquiera la desinformación para entender cuál es la causa principal (según él) de la situación actual en Grecia. Todo es una cuestión de pagar impuestos. Es el remedio para todos los males.

Tampoco nos extraña la facilidad con la que reproduce la gilipollez neoliberal sobre los que viven por encima de sus posibilidades. No nos extraña que el pequeñoburgués no se identifique con los plebeyos: Piensa que él está por encima de ellos, o por lo menos que en algún momento podrá superarlos. Ellos tienen que vivir “según sus posibilidades”, tal como ellas están determinadas, por supuesto, por la clase pudiente. ¿Quién iba a determinar cuáles son estas famosas “posibilidades” de los de abajo en una sociedad clasista? No obstante, el pequeñoburgués acepta este discurso por tres razones. Primero, porque está penetrado por la ideología dominante y acepta el sistema capitalista, sus principios y sus “valores”. Segundo, porque tiene la ilusión falsa de que no pertenece a la clase baja. Y tercero, porque se ilusiona con ascender, pensando que sus “posibilidades” no son las de los demás mortales, que este sistema podrido le tiene reservado un futuro distinto al de los demás plebeyos.

Esta última chorrada es la que más le gusta al pequeñoburgués. Es la que con mayor facilidad ha interiorizado. Por eso, los medios de lavado de cerebro han hecho y siguen haciendo hincapié en la copla de los vagos griegos que pensaban que podrían evadir impuestos, y vivir “por encima de sus posibilidades” gastando el dinero que les dan generosamente los europeos. No exageramos, los pequeñoburgueses europeos no se han dado cuenta de que las corporaciones capitalistas ni dan dinero a cambio de nada ni hacen regalos. Han conducido al país a esta situación para esclavizar a su población y para poder exprimirlo más fácilmente. Para explotar sus recursos minerales. Para comprar barato las playas, los bosques, las minas, las islas, todo lo que puedan comprar y explotar. Desde luego, como la pequeña burguesía (y la estupidez) no tiene fronteras, tampoco la pequeña burguesía griega se ha enterado de lo que está en juego en Grecia en la actualidad. Los pequeñoburgueses griegos creen que la culpa de todo la tienen los… malos extranjeros, pero no queremos tocar este tema en esta entrada.

Algo cambió ligeramente en la actitud de los pequeños burgueses de ciertos países cuando la ofensiva del Capital transnacional llegó también a estos países. Hablamos de los países cuya clase trabajadora ha sufrido y en parte sigue sufriendo las consecuencias de la denominada crisis. Dejaron de hablar de los griegos vagos, si no, sería como admitieran que ellos también son vagos y que tienen la culpa de la “crisis” económica en sus países y de la situación lamentable en que están. Por la misma razón dejaron de hablar de los griegos (más bien del pueblo griego, es que los pequeñoburgueses suelen generalizar) que “vivían por encima de sus posibilidades”. Por la misma razón dejaron de atribuir las causas de la llamada por ellos crisis a los griegos que no quieren pagar los impuestos que les corresponden (como unos súbditos dóciles e obedientes). Sin embargo, siguieron reproduciendo lo de los políticos corruptos que tienen la culpa de todo, identificándose su discurso con el discurso de la extrema Derecha. Al mismo tiempo, hace unos años que los pequeñoburgueses locales han dejado de hablar de los inmigrantes que les han quitado los trabajos y que son responsables de todos los males de la sociedad. Es que ya no hay puestos de trabajo…Es que la situación es tan sombría que la chorrada de los inmigrantes que tienen la culpa de todo ya no les convence ni a ellos mismos.

Ya un poco antes de las elecciones una parte de la pequeña burguesía europea (y mundial) había intuido que el partido socialdemócrata Syriza ganaría las elecciones y había comenzado a expresar su “solidaridad” con el pueblo griego, olvidándose de todo lo que andaba diciendo sobre los griegos antes de “solidarizarse” con ellos. Era la época de la mitificación de este partido por los medios de desimnformación “alternativos. “Después de las elecciones de enero de 2015 sucedió lo que estaban deseando los pequeñoburgueses socialdemócratas: Se fueron los malos políticos y tomaron el Poder los buenos políticos. Algo parecido había ocurrido en 1981 y los buenos de aquel entonces acabaron siendo los más corruptos de los corruptos, pero la pequeña burguesía nunca tenía fama de tener buena memoria. Sobre todo la que no vive en Grecia no ha vivido la época y la trayectoria de los… “socialistas” que tomaron el Poder en 1981.

Sin embargo, la continuación de la película no ha sido la que esperaban los “solidarios”. La coalición gubernamental entre el partido socialdemócrata Syriza y el partido nacionalista Anel, a pesar de su oposición verbal a los memorandos, en un entorno político neoliberal se vio forzada a firmar un tercer memorándum, con medidas de austeridad aún más penosas que las de los dos memorandos anteriores, firmados por los partidos neoliberales. La venta del país al Capital local y transnacional continúa, la esclavización del pueblo continúa, todo continúa como antes de las elecciones. Los pequeñoburgueses extranjeros y griegos se desmintieron, se desilusionaron. Ahora están perplejos y callados. Los extranjeros han dejado de mandar mensajes de solidaridad a los griegos.

Si en el caso de Grecia su supuesta “solidaridad” ha durado poco, en el caso de países cuya situación económica es mucho peor que la de Grecia (por ejemplo, los países vecinos de Albania o Bulgaria, por no mencionar un sinfín de países más lejanos de los cuales apenas nos llegan noticias) esta “solidaridad” nunca ha sido expresada. Tampoco ha sido expresada en el caso de otros pueblos que luchan contra el capitalismo y la globalización. ¿Entonces, por qué “se sensibilizaron” en el caso de Grecia, y no en el caso de Albania, la mitad de cuya población ha emigrado al extranjero, o en el caso de Bulgaria, cuyo pueblo está sufriendo lo mismo y aún más que el pueblo griego?

En primer lugar, porque los pequeñoburgueses de los países miembros de la Unión Europea tenían miedo de que Grecia saliera de la eurozona. Tenían (y siguen teniendo) miedo de las consecuencias que esta salida pudiera tener para sus países y en concreto para ellos. Les importa un bledo el pueblo griego. Les importan un bledo los oprimidos en el planeta. Si les importara, algo dirían sobre los países anteriormente mencionados. En segundo lugar, porque algunos de ellos se identificaron con el gobierno izquierdista, teniendo la ilusión falsa del cambio (o sea tan sólo de la leve mejora de la situación actual, con ella se conforman, no buscan algo más allá de ella) de las cosas en Grecia y en sus países de una manera pacífica. No hemos escrito “del cambio del Sistema” porque nunca han querido cambiar el sistema sociopolítico podrido. La pequeña burguesía es una de las muletas de este Sistema.

Por lo tanto pueden quedarse con su “solidaridad” o con los residuos que se han quedado de ella. No nos hace falta. Si descubren la verdadera solidaridad, buscarán las maneras de mostrarla en la práctica. Pero entonces no serán pequeñoburgueses…

Enlace corto: http://verba-volant.info/es/?p=10094.

Deja un comentario

*

Archivo