Texto de la Asamblea de Anarquistas para la Intervención en la Universidad, publicado en su página web.

La guerra que están haciendo los soberanos del mundo para someter y saquear a los pueblos del Próximo Oriente tiene unas consecuencias sociales y medioambientales que son infinitas e irreversibles. Este hecho conlleva grandísimas reclasificaciones geopolíticas, ya que poblaciones enteras se ven obligadas a vivir en condiciones de pobreza, indigencia, enfermedades y muerte, mientras que una buena parte de ellas se ve forzada a abandonar sus hogares buscando una vida mejor en el interior del “paraíso capitalista” de las sociedades occidentales. Así que se crean masas de personas indigentes que se dirigen al oeste y al norte de Europa. Muchas de estas personas nunca logran llegar al interior de la Europa-fortaleza, ya por ser asesinadas en sus fronteras férreas, ya por ahogarse al naufragar los barcos basura que tratan de atravesar el Egeo o el Mediterráneo. Por supuesto, los que consiguen llegar a Europa, rápido se dan cuenta de que el paraíso con el que soñaban no es nada más que un infierno de explotación cruel, represión, racismo y muerte, ya que son usados como mano de obra barata en los calabozos laborales del Capital.

La imagen de los estados-naciones modernos recuerda parcelas rodeadas de alambradas, ejércitos y medios de vigilancia avanzadísimos, las cuales son accesibles a los inmigrantes perseguidos según las necesidades de los patrones y según las correlaciones políticas y económicas. La historia nos ha ensañado que cuando el Capital necesita mano de obra barata para conseguir bajo coste de producción, las fronteras están abiertas para los inmigrantes (el caso de los Juegos Olímpicos, el caso de los invernaderos y las plantaciones de Manolada, el caso de la Copa Mundial de Fútblo, e.tc.), mientras que cuando dejan de ser útiles son congestionados, a modo de mercancía excedente, en hotspots-campos de reclusión, o son enviados a sus países de origen.

En la coyuntura actual los patrones de los estados europeos, teniendo a su disposición la cantidad necesaria de proletarios procedentes de varios países, siguen una estrategia de frenar los flujos migratorios con una serie de pactos (acuerdos) interestatales anti-migratorios. Con el cierre definitivo de los caminos de entrada balcánicos por parte de los estados de los Balcanes (haciendo caso omiso de la decisión de la conferencia cumbre de la Unión Europea), se ha creado un ambiente de tensión máxima, con una orientación claramente anti-migratoria: Desde las fragatas de la OTAN navegando en el Egeo para mandar a los refugiados a la costa turca, y la negativa de reconocer a los afganos como refugiados, hasta el tratado entre la Unión Europea y Turquía, la creación de quince nuevos hotspots, y los últimos atentados terroristas de ISIS en Europa.

Es crucial el papel del Estado turco, ya que según el tratado que firmó con la Unión Europea, los refugiados que soliciten asilo político, permanecerán en territorio europeo como rehenes en campos de reclusión (concentración). La recompensa por los servicios que presta a la Unión Europea es recibir muchos fondos, el apoyo militar de la Unión Europea y de la OTAN en la guerra que está haciendo para reprimir la resistencia kurda, así como el intercambio de los que solicitan asilo político con los refugiados que ya se encuentran en los campos de reclusión turcos. Por el otro lado, los últimos atentados de ISIS van a crear en Europa un estado de emergencia de alto nivel de alerta, el cual será insoportable para la cotidianidad de nativos e inmigrantes. Estos atentados refuerzan a la clase pudiente, ya que son los puntos de arranque para el inicio de campañas “anti-terroristas”, en nombre de su seguridad y del restablecimiento del orden. La aplicación de leyes antisociales y anti-obreras extremas, la fuerte presencia militar en las calles de las metrópolis, la mejora de los mecanismos represivos y los medios de vigilancia, y las nuevas políticas anti-migratorias, son unas muestras de la índole despiadada del estado de emergencia que viola todos los derechos conquistados y cualquier sentido de libertad.

Nosotros, como parte de los de debajo de la pirámide social, hemos de mostrar nuestra solidaridad de clase con los inmigrantes y los refugiados, de una manera organizada y en la práctica, reconociéndolos como componente integral de nuestra clase. Teniendo como medios de esta solidaridad las iniciativas auto-organizadas y horizontales (okupas de techo, recolecta de artículos de primera necesidad, ambulatorios sociales, e.tc.) y demandando fronteras abiertas, la libre circulación y “papeles” para todos los que quieran instalarse permanentemente, no debemos dejar a ninguna persona oprimida sin ayuda, sola en manos del Estado. Nuestra respuesta a todos los patrones tiene que ser la colectivización de nuestras respuestas y la concientización de nuestros intereses comunes (entre nativos e inmigrantes).

Las fronteras de la Europa-fortaleza están teñidas con la sangre de los inmigrantes. A organizar la solidaridad de clase con los inmigrantes y los refugiados. Luchas comunes de nativos e inmigrantes contra la barbarie del Estado y del capitalismo.

Asamblea de Anarquistas para la Intervención en la Universidad

El texto en griego, portugués.

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