Se ha suspendido la ocupación del Hospital General de Kilkís (norte de Grecia) por sus trabajadores. Muchos de ellos atribuyen la suspensión a la campaña de intimidación y terrorismo por parte de la Dirección del hospital, del Estado, de los bandos partidistas y del sindicalismo oficial. Los ocupantes del hospital fueron acosados y amenazados con una investigación judicial y con demandas, si no disolvían la ocupación.

La suspensión de la ocupación tuvo lugar en un período en el que la presidenta de la Asociación de Médicos de la provincia de Kilkís estaba ausente del hospital. Se encuentra en Atenas para participar en un evento de solidaridad con la ocupación y con similares proyectos auto-determinados en toda Grecia. El fin de semana pasado, cuando se suspendió la ocupación, los miembros más activos y combativos de ella estaban de guardia en operaciones profesionales de emergencia y por lo tanto no la podían defender como lo quisieran.

En este mismo período la Dirección de Servicios Hospitalarios envió al director del hospital una orden de destinar a dos de los participantes más activos de la ocupación a otros hospitales. Y desde luego los recortes salariales de todos los trabajadores en el hospital no fueron suspendidos.

La atribución de la suspensión de la ocupación a factores externos (oligarquía, sindicalismo oficial, terrorismo estatal etc) es una manera fácil de disimular otras causas, probablemente más cercanas a la realidad, sobre todo si nadie esperaba que el enemigo se quedara de brazos cruzados y nadie contaba con el apoyo de los sindicalistas. Conviene recurrir a la explicación de los factores externos, limitarse a ella y aún más reproducirla. No obstante optaremos por centrarnos en la deficiencia de experiencias de luchas combativas, auto-organizadas y persistentes, por parte de muchos de los trabajadores en el sector público y privado. Muchos de ellos estaban acostumbrados a la delegación de las reivindicaciones laborales a una minoría o a una élite sindicalista. Ahora, con la ofensiva del totalitarismo, ha llegado el momento de tomar la lucha en sus manos y enfrentarse a los aparatos represivos y apaciguadores del Estado y del sindicalismo oficial, los cuales están bien organizados y preparados. Por lo tanto si se quiere derrotarlos, se requiere un grado de organización, coordinación, combatividad y eficacia más alto.

 

Un comentario para “Suspensión de la ocupación del Hospital General de Kilkís”

  • Lo siento de veras amig@s.
    No obstante, las lecciones a sacar son muy importantes, como mostrais en las ultimas lineas del articulo.
    GRACIAS y SALU2.

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