Hace unas semanas el Teatro Estatal del Norte de Grecia publicó en su página web una oferta de voluntariado no remunerado. Los esclavos no asalariados que se vayan a contratar van a trabajar gratis durante más de un año, desde el 1 de diciembre de 2014 hasta finales de 2015. En la oferta de voluntariado se pone de relieve dos veces (por sí acaso…) que el empleo es ofrecido voluntariamente y que no es remunerado.

En la solicitud de participación leemos que la actitud de los candidatos debe ser consecuente y afable hacia los empleados del teatro, los demás voluntarios y los espectadores de las representaciones teatrales. En la misma solicitud se cita que el voluntario debe cumplir las órdenes de los encargados del teatro, a los cuales tendrá que rendir cuentas acerca de cualquier tema o inconveniente que surja durante el período en el que ofrecerá sus servicios no remunerados.

También, durante su trabajo (no remunerado) el voluntario tendrá que aceptar la vestimenta que se le indique por parte de los encargados del teatro, En concreto, se cita explícitamente que no podrá negarse a ponerse ropa o accesorios que llevan los distintivos de los espónsores (patrocinadores) del teatro.

Estos esclavos no asalariados no sólo no tendrán ningún derecho laboral, ya que son llamados voluntarios y no trabajadores, sino que según el contrato que firmarán los contratados, “tendrán la responsabilidad exclusiva por cualquier daño o perjuicio causado, debido a acciones u omisiones suyas durante su servicio de voluntariado”. O sea, que si la Dirección del teatro considera que una acción u omisión del voluntario ha dañado los intereses del teatro, tendrán que pagar la indemnización que ella haya fijado.

No hace falta mencionar casos en los que puede ocurrir lo citado en el párrafo anterior. Tampoco hace falta mencionar que las condiciones del contrato firmado por la Dirección del teatro y el “voluntario” serán determinadas por la Dirección. De todas formas, esto se cita explícitamente en la solicitud de participación (por sí acaso). La patronal no es tonta. Incluso en casos como este, que la esclavitud es presentada de una manera pintoresca como una oportunidad, sabe asegurarse de que los modernos esclavos no tendrán el mínimo derecho laboral o humano.

Al mismo tiempo que dicha corporación estatal contrata a personas para que trabajen sin remuneración alguna, en su página web se jacta de que “da énfasis a su política social hacia grupos de la población que por varios motivos no tienen acceso al teatro, a la producción de representaciones de alta estética para niños y jóvenes” y de la “realización de acciones sociales cuyo objetivo es la sensibilización de los ciudadanos”. Los “ciudadanos”, desde luego, serán los que tienen dinero. Los demás no han llegado a este rango, son simplemente “voluntarios”, o sea esclavos modernos sin derechos, mano de obra gratuita y desechable. ¿Palabrería rimbombante o simplemente chorradas? Sea como sea, esta política comunicativa sirve para embellecer la imagen del teatro ante los ojos del individuo lobotomizado.

Sin embargo, el Teatro Estatal del Norte de Grecia no es ingrato. Como se menciona en su página web, “en reconocimiento a su labor, el Teatro Estatal del Norte de Grecia ofrecerá a los voluntarios entrada gratuita en unas ciertas representaciones del teatro, durante su voluntariado”. En unas ciertas representaciones teatrales, no en todas. En las que haya plazas vacantes (que no cuestan nada) para los modernos esclavos no asalariados. ¡Esto sí es un favor! ¡El arte al servicio de la sociedad!

Al parecer, hemos pasado de la época de los llamados “beneficiarios” a la de los “voluntarios”: De los esclavos asalariados a los esclavos no asalariados. ¿Vamos a consentirlo?

El texto en portugués.

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