Tesalónica: Marcha contra los asesinatos de los inmigrantes en el MediterráneoEl 28 de abril de 2015 en la ciudad de Tesalónica se realizó una marcha contra los asesinatos de los inmigrantes en el Mediterráneo, y en general contra la guerra que está haciendo la supuesta Europa civilizada contra los inmigrantes. Sigue el texto relativo de la asamblea No Lager, la cual tomó la iniciativa de convocar la manifestación.

Se han llenado los mares de cuerpos de inmigrantes. ¿Son los europeos los asesinos de los pueblos?

El domingo 19 de abril toda Europa parecía estar conmocionada por la noticia de la tragedia humana en la que más de 800 personas perdieron su vida. Una semana antes se había realizado otro naufragio con 400 muertos, lo que hace que el número de las víctimas llegue a las 1200. Sin lugar a dudas lo que tocó la fibra sentimental de las organizaciones humanitarias, de los ciudadanos europeos sensibilizados y de la Europa-fortaleza, no era otra cosa que la masividad de las muertes. Al parecer, cuando se ahogan 1.200 personas la noticia es más impactante que la de las muertes individuales en las fronteras, que las palizas en los centros de detención, que la reclusión en los campos de concentración, que los pogromos fascistas diarios por los el Estado y los mecanismos paraestatal, y que otros pequeños naufragios. ¿Por otra parte, cuánto pueden pesar la conciencia de la Europa civilizada los suicidios de tres inmigrantes en centros de detención (en Lití, en el centro de detención para inmigrantes de Tesalónica, y en Amygdaleza) el pasado febrero, la vulgar violación de un inmigrante en Rodas por fascistas, y las 14 personas que fueron aplastadas por un tren al pasar la frontera de Macedonia?

Al mismo tiempo que suceden estas cosas y otras aún peores, la conciencia permanece limpia ya que el sujeto de estas tragedias no es nada más que una existencia ilegalizada. El inmigrante parece que no existe como persona antes de su emigración. ¿Cómo puede ser determinado el confín en el cual la identidad del hombre-refugiado se convierte en la del inmigrante-delincuente? No es fortuita la confección de “inmigrantes ilegales (clandestinos)”, ya que el término ilegal (clandestino) lleva el sello de la ilegalidad, confiriendo a la emigración unas metáforas sobre el riesgo e interpretándola como un problema. Además, al cruce de las fronteras se le considera ilegal por excelencia sólo para encubrir los crímenes cometidos constantemente por Europa en los países de los inmigrantes: Manipulación y derrocamiento de regímenes, “guerra contra el terrorismo” generalizada, con la simultánea financiación de organizaciones extremistas, sangrado de los recursos naturales y creación de proyectos basados en la explotación extrema de la mano de obra barata local.

Y cuando Europa acabó con su melodrama, se puso a buscar “soluciones” para prevenir el próximo mal, así que los asesinatos que están por venir no contaminen el territorio europeo. Estas soluciones consisten en una mayor militarización de las fronteras, en la intensificación de su vigilancia, en la posibilidad de intervenir directamente en los “terceros países”, a modo de una “acción específica (dirigida)”, bajo el pretexto de la destrucción de los barcos de los traficantes de los inmigrantes, y en la estigmatización aún más intensa de los inmigrantes mediante la toma de huellas dactilares y deportaciones violentas en el marco del “regreso rápido”. Las murallas se levantan y las fronteras se extienden y se exteriorizan mediante la creación de centros de asilo en países fuera de la UE. Además, ahora que está aproximándose la temporada turística, el espectáculo de cadáveres varados en las playas igual es un poco desagradable para los turistas. De todos modos, la prioridad nunca ha sido el rescate de los inmigrantes, sino la vigilancia de las fronteras.

Esta condición está identificada con una guerra constante contra los inmigrantes, trazando constantemente fronteras y persiguiéndolos constantemente dentro y fuera de ellas. Una guerra aparentemente dirigida contra los traficantes, mientras que, en realidad reproduce la trata de esclavos, atrapando a los “indocumentados” entre una suspensión de seis meses de la deportación y la total incapacidad de adquirir papeles, por lo que guiña el ojo a los traficantes. Consideramos que la Europa fortaleza no tan inaccesible como se pensaba, sino que es algo como un “filtro de vidas humanas” que permite el paso de los que puede explotar, degradando sus vidas a máximo, haciendo de ellas unas vidas no dignas de ser vividas. Frente a todo esto consideramos que debería ser obvia la posibilidad del libre movimiento y la prestación de papeles a todos los inmigrantes.

Los ahogamientos en el Mediterráneo (y en el Egeo) son una guerra contra los inmigrantes. Somos solidarias con los inmigrantes dentro y fuera de las fronteras. ¡A detener la guerra contra los inmigrantes!

El texto en griego y más fotos de la marcha, aquí.

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