Hace unos días la cadena de tiendas de informática Plaisio despidió a la trabajadora Sofía Pata. La excusa de su despido fue que no sonreía lo suficiente. Estas fueron las palabras textuales del inspector de tiendas sobre la causa del despido de la trabajadora. Como hemos mencionado anteriormente y como explicitaremos más abajo, se trata de una excusa torpe que pone de relieve el alto grado de arbitrariedad de la patronal en la era neoliberal del capitalismo.

Sofía es madre de un niño de tres años, en una familia monoparental. Llevaba ocho años trabajando en Plaisio y se supone que cumplía con los criterios de la empresa para ser considerada “buena empleada”. En 2015 se incluyó dos veces en el equipo de los “empleados del mes”. No obstante, esta estafa a la que la patronal llama incentivo laboral, no fue suficiente para que la trabajadora siguiera trabajando en la empresa. La echaron a la calle simplemente por ser considerada y tratada (ella y todos los esclavos asalariados) como Sofía no aceptó su despido. Recurrió a la Inspección del Trabajo y con el apoyo del sindicato de los trabajadores en Plaisio está reclamando su re-contratación.

El despido reciente de la trabajadora Sofía Pata no es un caso aislado. Está integrado en la política de la patronal de Plaisio, la cual conocen de sobra todos los que han trabajado o trabajan para la empresa.En las 22 tiendas de Plaisio trabajan 1.200 personas. Entre los trabajadores están incluidos algunos “trabajadores arrendados”, cuyo número va creciendo. Son los que paulatinamente van sustituyendo a los trabajadores en los almacenes de la empresa. Son la mano de obra barata y reciclable que usa la empresa para rebajar el coste salarial y aumentar sus ganancias. Durante los diez últimos años no ha habido ni un mes que no haya despedido a por lo menos un trabajador. Durante los cinco últimos años Plaisio ha despedido a 400 trabajadores, mientras que aproximadamente otros tantos son los que han dimitido.

Además de haber reducido significativamente el coste salarial, con esta política de “flexibilidad” la patronal de la empresa ha establecido un régimen de precariedad entre los trabajadores. El terrorismo laboral se manifiesta no sólo con la amenaza del despido sino también con las pésimas condiciones de trabajo. Ahora los esclavos asalariados saben que la patronal puede valerse de cualquier excusa para echarles a la calle cuando le da la gana.

El texto en portugués.

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