En esta entrada se publica el texto de la llamada “Asamblea abierta de habitantes de Petrálona, Thissío y Kukaki”, publicada en su página web, junto con algunos comentarios nuestros sobre algunas constataciones hechas en el texto. El título original del texto es “El transporte con los medios de transporte público constituye un bien social. Transporte gratuito para todos”.

La votación del tercer memorándum y las medidas que planean implementar el Capital y el Estado no dejan lugar a interpretaciones erróneas: Se tomarán nuevas medidas que intensificarán nuestra miseria. Obviamente, en este contexto está integrado el transporte público: Aumento del coste de los billetes en el transporte público, constantes controles de billetes por los revisores, introducción del billete electrónico, barras en autobuses y estaciones etc. Todo lo anteriormente mencionado demuestra que el objetivo del Poder es el control total y el saqueo de cada aspecto de nuestra vida.

En cuanto al uso del transporte público, el costo del transporte aumentará ya que el IVA del billete llegará al 23%, mientras que el aumento continuo del número de los revisores y su bonificación de las multas que ellos ponen tienen como resultado el aumento de los controles en el tiempo y el espacio. Al mismo tiempo, son puestos en el punto de mira por la empresa encargada de control y por los medios de desinformación aumenta y legitima la intensidad de los controles y la agresividad de los revisores. La promoción por cualquier medio del uso del billete electrónico, tanto con la propaganda continua como con la futura instalación de unas máquinas especiales para picar (validar) el billete, tiene como objetivo, en primer lugar, el control de nuestros desplazamientos, y en segundo lugar anular acciones de solidaridad entre los pasajeros (como se hace actualmente con el uso común del billete, al dejarlo el pasajero que lo ha usado y no lo necesita encima de las máquinas canceladoras para que lo usen más personas). El blanco de las barras que ya han comenzado a colocarse en los autobuses, y que se planea colocarse en las estaciones de metro, es este enemigo “maldito”, el “pasajero que viaja sin billete”. Ellos saben muy bien que a medida que el empobrecimiento alcance a segmentos cada vez más grandes de la sociedad, el uso del transporte público se estará convirtiendo en algo prohibido para ella. Por consiguiente, tratan de evitar el uso masivo y gratuito del transporte público.

Unas semanas antes del referéndum del 5 de julio se permitió el uso gratuito de los transportes públicos. Por un lado, fue una decisión que vino desde arriba y era parte de un intento (del gobierno) de apaciguamiento y de presentar un perfil “popular”, pero por otro lado fue el resultado de las luchas que se han dado y que continúan dándose, por el uso libre de los medios de transporte público[1]. Estos medios pueden funcionar sin billete[2]. La obligación de comprar un billete para usarlos es debida simplemente al hecho de que el Estado y los patrones están acostumbrados a chuparnos la sangre constantemente. Hemos pagado por la construcción y la compra de vehículos y estaciones, pagamos por su mantenimiento, y pagamos también cuando ellos son lucrativos.

El uso gratuito de los medios de transporte público por los desempleados puede que sea presentado como una continuación de la anterior decisión del gobierno, pero eso no quiere decir que sea así. La propuesta del uso gratuito de los medios de transporte público no sólo por los desempleados, sino por todos, ha estado promoviéndose durante varios años por asambleas barriales, sindicatos, formaciones obreras y trabajadores en los medios de transporte público. Las luchas constantes, combativas, sin mediadores y desde abajo, de pasajeros y trabajadores han puesto de relieve el tema[3]. Las concentraciones, los sabotajes en las máquinas anuladoras, y las intervenciones en estaciones y en autobuses han fortalecido la solidaridad y se han opuesto (han hecho frente) a la política de poner en el punto de mira a los que no validan un billete al usar los medios de transporte público[4]. Por tanto, el uso gratuito de estos medios es realista y necesario. El transporte es un bien social y nuestro derecho inalienable que no puede tener coste. Nadie nos puede prohibir a usar el transporte público, por no querer o no poder pagar el billete.

Para confrontar las nuevas medidas que están planeando (billete electrónico, e.tc.) y el terrorismo de los controles continuos, para poder satisfacer solos nuestras necesidades (transporte, e.tc), proponemos las luchas colectivas, organizadas desde abajo, y construimos comunidades de lucha tanto entre pasajeros y trabajadores, como a nivel barrial[5]. Pasajeros y trabajadores en los medios del transporte público[6] somos llamados a luchar en común por conseguir el transporte público gratis para todos, sin esperar ninguna decisión gubernamental.

El texto en griego.

[1] Estamos en pleno desacuerdo con esta constatación arbitraria. Las luchas citadas en el texto han sido por lo menos deficientes. También, las que siguen dándose son de escasas a inexistentes. La decisión del gobierno de permitir durante unos días el uso gratuito de ciertos medios de transporte público antes de las elecciones y el referéndum está asociada con su tentativa de presentar una careta popular. Si esta decisión hubiera sido el resultado de la (supuestamente masiva y eficiente) lucha popular, no se habría limitado esta decisión a unos cuantos días anterior a las elecciones.

[2] No se explica por qué. Falta la argumentación y la presentación de datos que pudieran sostener dicha conclusión.

[3] Lo han comunicado a una pequeña parte de la sociedad, la cual nunca ha participado en la lucha por el uso gratuito de los medios de transporte público. Por eso, no se puede sostener que la lucha ha tenido los resultados que se citan en el texto. Al contrario, durante los últimos años una buena parte de la sociedad sostiene que es ahora en la (llamada) crisis que hay que pagar billete para apoyar al Estado para que sigamos teniendo transporte público.

[4] Se presenta aquí una realidad que para nosotros no existe. Sí que ha habido luchas (fragmentadas y deficientes), pero para nada han tenido los resultados citados en el texto de una manera genérica (por ejemplo, no se precisa ni se explica entre quiénes y cómo se ha fortalecido la solidaridad mencionada, y cómo se demuestra esto). Los resultados deseados son presentados como resultados reales. La implementación de las medidas citadas en el texto está en curso, la represión contra los “infractores” continúa más intensificada, y la reacción (fragmentada) contra esta situación se ve cada vez más floja a pesar de sus altibajos.

También, en el mismo texto hay una contradicción con respecto a este tema. Por un lado se cita que “el aumento continuo del número de los revisores y su bonificación de las multas que ellos ponen tienen como resultado el aumento de los controles en el tiempo y el espacio”, y por otro lado que las luchas “han fortalecido la solidaridad y se han opuesto (han hecho frente) a la política de poner en el punto de mira a los que no validan un billete al usar los medios de transporte público”.

[5] Las propuestas son tan genéricas que uno puede pensar que se hacen por costumbre y a falta de propuestas específicas.

[6] Por muchos que sean los llamamientos de este tipo, acaban siendo tan sólo llamamientos. Cuando se analicen los porqués, cuando se pase de lo genérico a lo específico, y cuando se deje de identificar lo deseado y lo ideal con lo real, se habrá dado un paso adelante. Pero para dar este paso hace falta mucho trabajo.

2 comentarios para “Transporte público gratuito: Cuando lo deseado se identifica con lo real”

Deja un comentario

*

Archivo