En esta entrada publicamos traducido el correo electrónico que hemos recibido de una persona que no reside permanentemente en Grecia, y asistió al evento de solidaridad con los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, realizado la tarde del 12 de julio de 2014 en Atenas. Sin adoptar o rechazar lo escrito en este correo electrónico en su totalidad, lo publicamos porque consideramos que es interesante tanto su contenido como el punto de vista desde el cual se aproxima a los hechos.

Después de leer en vuestra página web la entrada sobre el llamamiento a un evento de solidaridad con las comunidades zapatistas, decidí asistir al evento junto con un amigo griego que pertenece a la Izquierda extraparlamentaria. La razón por la que visito a menudo páginas web como la vuestra es para enterarme de lo que sucede en los movimientos en Grecia (anti-autoritario, antifascista), donde llevo unos años viviendo a causa de mi trabajo. Son relativamente pocas las noticias sobre el discurso y la acción de los movimientos sociales locales que se traducen a otros idiomas. Para las personas cuya lengua materna no es el griego, a juzgar por las veces que lo he intentado, la organización y la acción dentro del movimiento parecen relativamente inhóspitas. En general, prevalece un ambiente de relaciones personales que hace que los jóvenes se vean perplejos y apartados (posiblemente esto sea válido también para los nativos).

La cuestión del zapatismo y en general la de la organización social de las personas marginadas en América Latina me interesa mucho desde hace muchos años. Indirectamente procuro mantenerme al día respecto a los acontecimientos de allí y a la influencia que estos movimientos tienen en otras partes del mundo, como en América del Norte y Europa. Para ser honesto, no fui al evento que habéis publicado para informarme, sino para ver cómo se utiliza el zapatismo como herramienta de movilización, cómo y por qué sujeto es promovido, de qué manera es adoptado, y cómo afecta al movimiento local.

Según el horario publicado, el evento tendría que empezar a las 18:00h, sin embargo ningún evento de los que he asistido ha comenzado a la hora que se supone que tenía que comenzar. Del mismo modo, si la gente que asiste a estos eventos llega a la hora de comienzo publicada, es por hacer relaciones públicas con sus compañeros antes del evento. Sin embargo, la gran mayoría viene mucho más tarde (generalmente con 1-2 horas de retraso) y por lo general no pierde nada. No quiero juzgar esto como una característica, sino como una peculiaridad local, la de la dejadez y la incoherencia. En este caso, sin embargo, que concernía al zapatismo, un movimiento de la coherencia, del compromiso y la responsabilidad entre iguales, el retraso fue cerca de tres horas, y después del evento estaba programada la celebración de un concierto, sobre las 22:00h. La masividad de la gente para un evento de este nivel era sorprendentemente baja. Durante la celebración del evento seguía viniendo gente, dando paseos e intercambiando saludos con los compañeros. Parecía más una reunión familiar que un evento político. Parecía que los espectadores daban prioridad al contacto social, más que al tema del evento.

El evento comenzó con unos discursos introductorios (presentaciones) de contenido enciclopédico, con muchos detalles, tanto sobre la situación política histórica de Méjico como sobre los últimos acontecimientos, con un enfoque en el ataque asesino paramilitar en Realidad. Estas presentaciones fueron acompañadas por otro discurso por parte del grupo de los organizadores, a pesar de que se nos había anunciado que las presentaciones se habían acabado. Tuve interés en escuchar y traté de ayudarme de la traducción por si no entendía correctamente lo que estaba diciendo la persona que estaba hablando, ya que no domino el idioma griego. Me sorprendió mucho el hecho de que esta persona hizo un resumen de las características indígenas del movimiento zapatista como algo muy extraño “para el hombre occidental”, y se refirió al desarrollo histórico del movimiento en términos metafísicos, como si estuviera escrito en el… karma de los pueblos de Chiapas que tienen que luchar por lo obvio: la justicia, la supervivencia decente, la autonomía. Ninguno de los que conocía sabía decirme si esta persona pertenecía a los organizadores del evento. En cambio, otra persona que mencionó que recientemente había visitado Chiapas, habló de tal manera que quedó claro que era el único que hizo una conexión de lo acontecido allí con lo acontecido aquí, hablando de los zapatistas de tal manera que los conectaba con los sujetos de la lucha local (de aquí).

Después de eso no hubo interés por parte del público para aclaraciones o preguntas o para una propuesta para la realización de algún debate sobre el tema del evento. El evento avanzó obviamente con muchas prisas, dado que el tiempo apremiaba. A continuación se proyectó una síntesis de vídeos de Chiapas en español pero subtitulados en griego. La cantidad de gente que había acudido al lugar donde se iba a celebrar el concierto había aumentado significativamente, pero con interés cero para asistir al evento. Este hecho al principio me causó algunas dudas. Durante la proyección de la película se comenzó a poner música muy alto, cosa que hacía imposible la audición del vídeo. Ciertamente, como la gran mayoría de los oyentes no eran hispanohablantes, pensé que esto no causó a muchos de ellos ningún problema de ver el vídeo leyendo los subtítulos. Pero, ¿cómo se podría concentrar en la película, si en todas partes el público estaba charlando? A pesar de que me encanta este lugar y llevo pocos años viviendo en él, ciertos hábitos nunca podrían ser respetados como particularidades culturales. Más bien podrían ser interpretadas como una falta de respeto por parte del individuo hacia cualquier cosa de carácter colectivo.

Si las personas que estaban en el pequeño teatro alcanzaban las cien, las que se encontraban en el espacio en el que se daba el concierto superaban las mil. El volumen del sonido era irritantemente alto para una zona urbana densamente poblada, el repertorio (punk, hard rock, hip-hop) era totalmente irrelevante al zapatismo y su cultura. También, me fijé en la diferencia de edad entre las personas interesadas en el concierto (bastante jóvenes) y los participantes en el evento (de 40 a más de 60 años de edad). La explicación que me dieron es que esta es la música del movimiento competitivo local, y que las bandas que iban a tocar estaban compuestas de personas que participan en el movimiento. En lugar de quedarme en este concierto aburrido para mi gusto, me fui a casa, pensando en el grado en que el movimiento del zapatismo se ha convertido en un punto de referencia colectiva en Grecia.

Que yo sepa, los artículos que se han publicado sobre este tema, aparte de los de esta iniciativa, han sido publicados por entidades nada claras, que casi nadie podría discernir (decir) si son individuales o colectivas. Pocos colectivos sociales, de clase o políticos se han referido al gran proyecto auto-organizado llevado a cabo en Méjico. Ningún grupo político anarquista se ha ocupado seriamente del zapatismo. Todo en este movimiento griego vivo y lleno de energía está basado en las personas (individuos) y en sus relaciones con otras personas (individuos). Los colectivos parecen basarse principalmente en estas relaciones de amistad personal y no en algún acuerdo de actividad política. Lo mismo parece ocurrir con el tratamiento del zapatismo en Grecia, como no pudiera ser objeto de interés colectivo, sino la afición de algunas personas (individuos).

El resto de la gente toca el tema de una manera superficial y enciclopédica, y como una obligación a sus compañeros (personas) que lo “tienen a su cargo” (si lo tengo bien entendido estas son las palabras textuales que se emplean aquí). Esta es una expresión común en el movimiento local, como se me ha explicado. En otras palabras, las preocupaciones temáticas del movimiento cobran peso e importancia en función de quienes lo promueven. Es decir que las cuestiones políticas son adoptadas, son puestas en marcha y son materializadas como parte de una agenda, la cual se deriva de la interconexión y la intimidad entre ciertos individuos. Me pregunto, por lo tanto, qué colectividad (asamblea, sindicato, okupa) en Grecia podría verse a sí misma respondiendo al llamamiento de la Sexta, y si lo hiciera, esto estaría basado en una falsa o incorrecta traducción-interpretación del llamamiento.

Desearía que la frustración que sentí, y que describo en este correo, pudiera convertirse en el inicio de un debate público o interno, y que no fuera tratada como un intento hostil de socavar (minar). En Grecia hay actualmente quizá el movimiento anarquista-antiautoritario más activo y viviente a nivel internacional en los últimos 30 años. Pero casi nadie podría decir que ha pasado por la etapa embrionaria de la maduración, es decir de la transición de la cuadrilla a un movimiento más estructurado y políticamente organizado. En cambio, en Europa y en otras partes del mundo hay muestras de madurez, al examinar los textos publicados en Internet de estos movimientos. Son movimientos que en Internet parecen enormes, mientras que en realidad son casi inexistentes.

Todo esto, relativamente con un evento de solidaridad con el movimiento zapatista podría ser alarmante. La solidaridad con el zapatismo puede tener significado si proviene de un movimiento político, de movimientos u organizaciones políticas y colectivos que tienen afinidad política con este movimiento, sin embargo no tiene sentido si procede de individuos no organizados. Estos individuos en gran medida expresan su solidaridad con el zapatismo mediante unas personas que actúan como agentes, expertas, o “cónsules” del zapatismo, en lugar de solidarizarse directamente con el mismo movimiento zapatista. El zapatismo aquí constituye un producto promovido  a través de canales políticos hechos por individuos.

Parece que el canal-movimiento anarquista-antiautoritario tiene rasgos similares a los de la Izquierda partidista, la cual durante dos décadas ha usurpado el zapatismo como un producto comercial suyo. Uno esperaría que tuviera diferencias cualitativas con respecto al canal de la Izquierda, pero no las tiene. Este evento, que tuvo como objetivo la recolecta de dinero para ayudar a la comunidad de Realidad, fue expresado a través de un proceso comercializado de venta de música pop y bebidas sin la requerida participación pública en el debate: “¿Qué tenemos en común con los luchadores de Chiapas?”. ¿Por qué luchan ellos y por qué luchamos nosotros? ¿Dónde podemos caminar juntos y dónde no lo podemos? El zapatismo en Grecia, a pesar de la existencia superficial de un gran “club de aficionados”, y a pesar de las recientes tentativas de unión de las luchas auto-organizadas a nivel internacional, aún es algo desconocido e irrelevante con las luchas locales. Esto pasa porque es algo desconocido a los individuos políticos que están involucrados, directa o directamente, con el movimiento auto-organizado social y de clase. El interrogante que quiero plantear es en qué medida han contribuido a esto las personas (individuos) “portadoras” del zapatismo (en Grecia), actuando como unas personas expertas en un tema científico específico, y hablando de ello como algo desconocido e irrelevante con la posible organización del movimiento local con procesos colectivos semejantes.

El texto en inglés.

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