El siguiente texto sobre la manifestación antifascista del 31 de enero fue publicado en la página web de la Organización de Antifascismo Combativo.

La derrota del bando político que está a favor de los memorandos, junto con la continuación de la persecución penal contra la jefatura de Aurora Dorada, han provocado una crisis en el bloque de Poder burgués. Como resultado de eso las fuerzas represivas tuvieron una postura diferente en la manifestación antifascista del 31 de enero en comparación con las manifestaciones en Keratsini y en el aniversario de la rebelión en la Escuela Politécnica. Las tres filas de la llamada Policía antidisturbios fuera del hotel Gran Bretaña en la plaza mayor de Atenas, y la rabia agresiva de las furzas represivas con las docenas de detenciones en la manifestación del septiembre pasado se sustituyeron por unas furgonetas vacías de maderos bloqueando la avenida lateral del Parlamento, y por la desaparición de los maderos de cualquier punto visible desde la marcha.

Los miles de manifestantes que correspondieron a los llamamientos de las organizaciones antifascistas, demostraron que el “temor” ha comenzado a trasladarse a los del otro lado. A concentración de Aurora Dorada fue convocada “silenciosamente” una semana antes de su realización, y fue la menos numerosa de los últimos años, sin aspirar a adquirir un simbolismo de mayor alcance (antigubernamental o anticomunista) aparte de su carácter folclórico celebrando un aniversario.

En la manifestación antifascista del 31 de enero prevaleció la opinión de la celebración simultánea de una protesta antifascista y de una concentración fascista, bajo la tutela del Estado democrático. Todos los bloques marcharon de una manera parecida (teniendo planes parecidos), sin que ninguno de ellos tratara de impedir de ninguna manera la realización de la concentración fascista. No fue posible llevar a cabo ninguna estrategia que pusiera a prueba los límite del equilibrio frágil del bloque burgués.

La transformación de la concentración fascista en una fiesta antinacionalista y anti-militar, la expulsión de los fascistas de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, su limitación (marginaización) a unos guetos en los barrios y en los lugares de trabajo, son algunos de nuestros objetivos para el próximo período. Los fascistas y el bloque burgués no van a quedarse arincinados y asustados durante mucho tiempo. Por lo tanto, es absolutamente crucial el refuerzo de los bloques antifascistas que han concebido la importancia de la oportunidad histórica que se nos presenta para derrocar las correlaciones de fuerzas existentes. El movimiento antifascista puede conseguir victorias que no podríamos planear ni siquiera en el período en que era fuerte (de 2009 a 2011).

El texto en griego.

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