El 4 de febrero de 2016 es un día más de estas “huelgas generales” de 24 horas de carácter apaciguador, convocadas por los sindicatos oficialistas, amarillos y vendidos a la patronal. Unos meses después de la firma del tercer memorándum y unos días antes de la aprobación de la nueva Ley General de la Seguridad Social (un golpe más a la clase obrera y a la pequeña burguesía), es obvio que la convocatoria de una huelga de este tipo sirve para apaciguar y encauzar a canales anodinos para el Sistema el descontento de la gente, para presentar este tipo de huelgas como la única lucha contra el Sistema. Ya la película está vista. Como comentábamos en otra entrada nuestra, su objetivo es obvio: hartar a la gente y hacerle acostumbrarse inconscientemente a la idea de que cualquier reivindicación y lucha colectivas y combativas no tiene resultados. Queren que resignemos, que aceptemos como irremediable la situación social actual. No obstante, lo que está pasando es motivo de guerra.

No cabe duda de que esta vez también una buena parte de los esclavos asalariados no va a participar en las movilizaciones, pese a que sus sindicatos verticales han convocado la huelga oficialmente. A causa del terrorismo de la patronal y ante el temor al despido, muchos trabajadores en el sector privado, se verán forzados a trabajar. Puede ser que en el centro de las ciudades grandes, como Atenas y Tesalónica, casi todos los negocios y los servicios estatales estén cerrados debido a las manifestaciones celebradas, sin embargo, fuera del centro de estas ciudades, en las ciudades más pequeñas y en los pueblos, la participación en la huelga, activa o no, será muchísimo menor. Tampoco participará en las movilizaciones una parte de los trabajadores que el 4 de febrero estará en huelga.

En la gran mayoría de los llamamientos a las movilizaciones de la huelga se repite la retórica de llamamientos altisonantes de años anteriores, con el mismo lenguaje general y sin (casi) ninguna referencia a las políticas neoliberales y a sus consecuencias concretas para cada sector de nuestra vida. En casi todos los que hemos leído, constataciones como las del párrafo anterior no son tocadas.

Es muy fácil hablar de una huelga general indefinida. No obstante, en un mundo alienado e irreal en que predomina la imágen y el individualismo, resulta difícil llegar a convencer con el discurso a las personas individualizadas de la necesidad de la lucha colectiva de los que tienen conciencia de pertenecer a los de abajo. En un mundo en que prevalecen las relaciones comerciales, la jerarquía y la delegación, y en el que la mayoría de la sociedad se ha convertido en una masa manipulable, resulta dificil convencer de la necesidad de la edificación de relaciones humanas, de estructuras horizontales. Consideramos que estos son algunos de los desafíos de nuestros tiempos. Si no se alcanzan, en parte o del todo, cualquier huelga general o cualquier cambio social serán sucedidos por un status quo similar o peor que el existente.

Un comentario para “Unas reflexiones superficiales sobre la “huelga general” del 4 de febrero de 2016”

Deja un comentario

*

Archivo